
Granada 1-4 Real Madrid: «¡Hasta el final, vamos Real!»
La victoria del Real Madrid en Los Cármenes ante un digamos, «ultramotivado» Granada, le permite seguir enganchado en su lucha por la Liga, a falta de tan solo dos jornadas para finalizar la temporada.
Una lucha absolutamente desigual, en la que los de Zidane, haciendo gala de un orgullo y una actitud sencillamente encomiables, se están sobreponiendo no sólo a la enorme plaga de bajas y lesiones sino también a unos arbitrajes que, siguiendo intereses espurios, se han propuesto descabalgar a los blancos de su pelea por el título, por lo civil o por lo criminal.
Gil Manzano y otro pésimo arbitraje en contra del Real Madrid
Si el domingo pasado ante el Sevilla, como en otros partidos, tuvimos que asistir al bochornoso espectáculo del arbitraje de Martínez Munuera y González González y su escandaloso show, lo que hemos vivido hoy sobre el césped de Los Cármenes roza lo criminal.
Se esperaba mucho del arbitraje de Gil Manzano, pero el colegiado extremeño tuvo un día sencillamente aciago y, como diría Butragueño, de nuevo la mala suerte quiso que otro árbitro se volviese a equivocar gravemente y, otra vez, en contra el Real Madrid.
El Real Madrid sufrió la dureza de un Granada que, a pesar de que no se jugaba nada, salió con una intensidad rayana en la violencia, permitida por los dos colegiados, tanto el propio Gil Manzano como Cordero Vega en el VAR.
El conjunto nazarí abusó del juego violento con la connivencia arbitral, al tiempo que tiraba con alegría de amarillas contra los jugadores del Real Madrid, hasta el punto de que los de Zidane, con apenas nueve faltas, acabó con las mismas amarillas (3) que el Granada con 15.
Además, toleró que el conjunto de Diego Martínez acabase con 11 a pesar de que Machís le hizo una entrada salvaje por detrás a Marvin que, además de destrozarle la pierna al canterano, a punto estuvo de lesionarle gravemente. De hecho, el jugador del Castilla tuvo que ser sustituido en el descanso, incapaz de continuar jugando.
Lo demencial de la actuación de Gil Manzano llegó al punto de que no sólo no amonestó al venezolano sino que dudó incluso en pitar la falta. .
En la segunda parte, también le perdonó la roja a Quina, por otro plantillazo salvaje al tobillo a Hazard que, al menos en esta ocasión, sí fue objeto de tarjeta amarilla, aun cuando el jugador nazarí debió haber sido expulsado sin discusión.
Buen juego, goles …y patadas en la primera mitad
En lo referente al partido, el Real Madrid salió al campo con un once absolutamente sorprendente, con Marvin y Miguel Gutiérrez como laterales y con Fede Valverde dando descanso a un sobrecargado Kroos y con la tripleta Rodrygo-Benzema-Vinicius.

La actitud del equipo en todo momento fue intachable. Se fue a por el partido, dominando a placer, con un Fede Valverde exuberante en lo físico, con las bandas afiladas, entrando como cuchillos en mantequilla, destacando un Miguel Gutiérrez que daba la sensación de haber estado jugando en el primer equipo toda la vida.
En una gran jugada desde la derecha al filo del cuarto de ahora, Rodrygo sirvió un maravillos centro desde la derecha que finalizó Benzema con iun gran testarazo al que respondió Rui Silva con una buena mano.
Aquello, con un Granada totalmente desdibujado que sólo podía acertar a correr detrás de la pelota y de los jugadores madridistas, fue el preludio de lo que vendría apenas dos minutos más tarde, cuando en un nuevo ataque por la banda izquierda, Miguel Gutiérrez se inventó un pase maravilloso en forma de sombrero por encima de la defensa nazarí para Modric, quien sólo ante Rui Silva le batió por abajo con un duro disparo cruzado.
Con el partido bien encarrillado, lejos de bajar los brazos y reservar fuerzas, el Real Madrid siguió con el mismo fútbol rápido y directo de los primeros 15 minutos, con Modric repartiendo juego y con Fede Valverde rompiendo líneas con su zancada. Un fútbol al que el Granada respondió con mucha dureza con la connvencia cobarde de Gil Manzano.
Primero, con una durísima entrada de Eteki a Fede Valverde en el minuto 20 que no fue objeto siquiera de amonestación por parte del colegiado extremeño, para acto seguido, tan sólo cuatro minutos después, llegar la salvaje entrada de Machís a Marvin, que además de generarle una aparatosa herida en su pierna derecha, le dejó bastante tocado y, aunque logró recuperarse, fue sustituido al descanso por Odriozola.

Curiosamente, y a pesar de la ensalada de coces que estaban arreando los jugadores del Granada, impunemente, no podía faltar el clásico que supone ver que la primera falta del Real Madrid, una de Militao en el minuto 30 acabase siendo la primera amarilla del partido
Así las cosas, y con el Madrid controlando con suficiencia y con Courtois como espectador de excepción, el partido llegó el minuto 45. Y cuando parecía que el partido se iría al descanso con la mínima ventaja madridista, un robo de Marvin en la salida del balón del Granada fue aprovechado por Rodrygo para pegarse una galopada por la derecha que culminó él mismo cruzando la pelota al palo derecho de Rui Silva para hacer el segundo.
Goleada madridista en la segunda parte
Tras la reanudación, el Real Madrid siguió con el mismo planteamiento y Gil Manzano con el mismo doble rasero sancionador, sacando una nueva amarilla, en este caso a Modric por una jugada en la que el croata no hace ni siquiera falta.
Con el partido controladísimo, Zidane se animó a mover el banquillo por partida triple, dando descanso a un desastroso Vinicius por Hazard, a Rodrygo por Asensio y a Valverde por Isco. Y ese triple cambio tuvo un efecto negativo inmediato.
Sin el músculo de Valverde y con un Casemiro visiblemente agotado, Modric no daba abasto y el Madrid rápidamente perdió el control de partido y el Granada, con más corazón que cabeza se vino arriba.

En el minuto 65, en mitad de un carajal organizativo muy serio por parte de la medular y de la defensa, Luis Suárez falló a puerta vacía un centro desde la derecha del ataque nazarí, en el que fue el primer aviso de lo que vendría apenas cincno minutos después.
En un nuevo error de la medular, previa roja perdonada a Quina por un plantillazo tremendo a Hazard, permitió a Jorge Molina, Luis Suárez y Soro triangular una bonita pared, eso sí, sin oposición por la banda izquierda del Real Madrid, que finalizó con un gran disparo de Suárez, al que respondió Courtois con una gran parada. El balón rebotado le cayó a Jorge Molina, que seguía la jugada y completamente solo y en boca de gol sólo tuvo que empujarla dentro para acortar distancias.
De repente se encendieron todas las alarmas, con el fantasma de una posible remontada como la que, sin ir más lejos privó al Barça appenas dos días antes de la mayoría de sus posibilidades ligueras ante el Levante o incluso la que a punto estuvo de sufrir el Atlético en su duelo ante la Real 24 horas antes.
Sin embargo, el golpe que supuso ver que un Granada hasta ese momento inoperante se podía meter de nuevo en el partido por un mal momento de juego, lejos de amilanar al Madrid lo espoleó aún más y en apenas tres minutos certificó su triunfo.
En una buena jugada al espacio de Benzema hacia Hazard por la izquierda, el belga asistió a punto de penalti donde apareció de la nada Alvaro Odriozola para remachar con un durísimo zurdazo el tercer tanto madridista.

Un palo muy duro para el Granada que pasó en unos pocos minutos de verse de nuevo en la pomada a estar de nuevo en la lona y el equipo nazarí se deshilachó en segundos y se fue del partido. La prueba más palmaria, el error de Rui Silva un minuto después que dio lugar al cuarto y definitivo tanto madridista.
El meta portugués protagonizó una estrambótica salida lejos de su área para cortar un balón colgado desde el campo del Real Madrid pero se equivocó en el despeje y le dejó el balón muerto a Benzema quien, en una hábil maniobra, se quitó de encima la presión del meta nazarí y marcó desde lejos a puerta vacía.
A partir de ese momento, los de Zidane se hicieron dueños y señores de la pelota y dejaron morir el partido lentamente, no sin antes tener que ver que la escasa o nula actitud de Hazard, primero e Isco después, perdiendo balones peligrosísimos en el centro del campo pudieron traer consigo algún gol más del Granada.
Sin embargo, un inconmensurable Courtois se despachó dos sensacionales manos a disparos de Quina y Soro, respectivamente y el marcador ya no se movió en lo que restó de partido y estos tres importantes puntos volaron de vuelta a Madrid para seguir aferrados al título a pesar de todo.
Ahora queda el penúltimo reto, que no es otro que el Athletic de Bilbao en San Mamés y con las perspectivas de un nuevo arbitraje como escollo adicional a una lucha en la que estamos luchando contra todas las adversidades habidas y por haber, que están haciendo de esta desigual pelea la mayor de las heroicidades que se le recuerdan a estos jugadores.
