Quince años

Más o menos así me sentí el domingo por la noche cuando jugamos contra el Betis. Ese equipo, en el que Fornals se sube al carro de todos los antis, amigos de culés y como dice @DJARON, cuando estaba Messi en el Barça solo se oían halagos. Vamos, pleitesía era poco.

Llegamos con tres bajas (Jude, Camavinga y Vallejo), pero recordad que nosotros no lloramos. Todo es perfecto y está a nuestro favor.

¿Inscribir jugadores? Cuando queramos. ¿Tener a Negreira en plantilla? También, por eso Mbappé nos ha costado un único mercado de fichajes traerlo.

Dejando todo esto a un lado, porque también se habla que Núñez tenía, o al menos, intentaba sus chanchullos; tanto es así que le deseaba al Madrid siempre que todo le saliera mal. Bueno venga, que me disperso.

La noche se esperaba tensa, tanto por prensa como por aficionados. Entre vinagres, mal comienzo de temporada y tres partidos sin marcar Mbappé en esta competición, lo mínimo era tirantez e incertidumbre.

Parecía claro que los cambios de Carlo, si bien nunca eran tempraneros, ahora sin Kroos, son… ¿Cómo decirlo? Extraños cuanto menos y más cuando en la actualidad tenemos las bajas que tenemos más Ceballos, lesionado el otro día.

Mejor no hablemos de los jugadores que se van con su selección y entre que no se fían de las lesiones notificadas por nuestro club y estos no están en su mejor momento… Todo es maravilloso y fácil, como siempre es para nosotros.

Pero nada, que vuelvo a dispersarme. Muchos de los periodistas que comentan el partido contra el Betis, comparan a Vini con Benzema, y con eso ya se pueden atar muchos cabos de la escasa credibilidad.

Igual que hoy por hoy no veo un Kroos en el mercado que ocupe tanto espacio tampoco un Benzema que se mueva para ser 9, 10 o «X» allá donde se le necesite. Por suerte, cuando Jude vuelva, sabemos que éste trabajará para el equipo al 100%. Pero si se escucha o lee en prensa y redes sociales constantemente lo mal que está todo en nuestro equipo, y lo bien que están los demás, ¿cómo no va a calar en muchos aficionados? Tanto nuestros como de otros equipos, ojo. Aquí meto a muchos clubes y aficiones.

Vini, al menos para mí, no estuvo acertado en lo que sí suele hacer en el campo, pero bien es cierto que fue un gran compañero con Mbappé en el penalti. El francés parecía estar demasiado obsesionado por marcar en la competición doméstica y, tras hacerlo en dos ocasiones, obtuvo el aplauso del estadio, bien merecido.

Valverde actúo como un verdadero crack en la asistencia preciosa que Mbappé convirtió en el primer gol. No olvidemos que el uruguayo hizo un partido descomunal, con mecha hasta el pitido final de los segundos 45 minutos.

La actuación de Alberola Rojas fue muy graciosa, hasta el punto de las gracias dolorosas, hasta el punto de ser llamado por el VAR para que fuera al monitor, y milagro de Dios sancionó la pena máxima.

La parte más positiva del encuentro fue encontrar nuestro faro en las botas de Valverde.

Sí, me sentí como en aquella juventud de los 15 años, donde mi comportamiento durante el partido era el mismo: nervios, temblores, ansiedad y deseo casi inexplicable de que mi cuerpo volviera a la edad adulta donde saber hasta qué punto el entusiasmo… Porque el entusiasmo se convierte en ¿ansiedad? Veremos, solo se puede creer y de eso sabemos un rato.

Deja una respuesta