A pesar de mi falta de tiempo, y desconexión de las redes debido a mi trabajo, siempre me gusta de vez en cuando dejar mi opinión sobre la sección femenina del Real Madrid, una sección que me ha dado mucho durante los años anteriores.

Es cierto que estamos viviendo una temporada un tanto irregular, hemos pinchado en partidos donde no nos deberíamos haber dejado puntos, como en el primer encuentro en Las Gaunas frente al DUX, e incluso perdiendo con justicia frente al Atlético de Madrid en Liga, pero a pesar de ello, esta temporada la llegada de Pau Quesada nos ha dotado de una nueva manera de elaborar juego, y posiblemente en muchas ocasiones, falta de automatismos que poco a poco se van ajustando.
Esta pasada semana hemos disfrutado de la Supercopa de España donde, como es lógico, todas las miradas estaban puestas en el Clásico, pero no hay que obviar que en semifinales había que ganar al Atlético para llegar a la final.
Un partido que las blancas en apenas 30 minutos tenían finiquitado gracias a los goles de Athenea, Weir y una obra de arte de Linda Caicedo (otra más de la cafetera), que ponía el 3-0 antes del descanso, obviando así que en el fútbol también tiene mucho que ver las dinámicas, y que a este torneo las de Quesada llegaban dos puntos mejor que las colchoneras, que maquillaron el marcador bien entrada la segunda mitad, por medio de Luany.
En la final del pasado sábado, pudimos ver a un equipo muy bien plantado en el campo, enfrente teníamos a las actuales subcampeonas de Europa, el FC Barcelona, con todo lo que conlleva.
Ya sabemos que las culés son un equipo muy completo, que son capaces de adaptarse a cualquier estilo de sus rivales e intentar imponer el suyo, dominando varios registros y uno de ellos es el balón parado, fruto de ello fue el primer gol tras un remate a la salida de un córner de Esmee Bruugts.
En el segundo tiempo, las de Quesada dieron otro pasito hacia adelante, intentado generar peligro sobre la portería de Cata, aunque sin fortuna, Däbritz fue la autora del único disparo entre palos (no siendo la única ocasión) en un disparo desde la frontal con su pierna menos buena, la derecha, que tocó en el larguero de la meta culé.
Para mí lo más positivo más allá de la imagen del equipo fue la gran actuación de Misa Rodríguez, la canaria volvió a ser esa portera de reflejos felinos y gran mano a mano, como demostró ante la mejor delantera del mundo la temporada pasada, Ewa Pajor, a la que le sacó un balón que se colaba para hacer el 2-0.
Otra jugadora a la que me gustaría resaltar por pequeños detalles fue a Keukelaar, la jovencísima jugadora holandesa dejó algunos destellos de lo que puede ser en el futuro, jugando en corto como en largo, poniendo un cambio de orientación a Linda que la dejaba casi mano a mano con Cata de no ser por Ona Batlle, y con unas conducciones sublimes, así que muchísimo ojito con la ex del Ajax
En fin, aquí os dejo un poquito de mi opinión. No perdáis la fe por un fútbol que tiene muchísimo recorrido y ,sobre todo, no dejéis de seguir creyendo siempre.

Excelente artículo, Óscar! Te echamos mucho de menos. Pues sí, Misa estuvo imperial. Pero no sólo eso. La segunda parte el equipo demostró mucha solidez. Una lástima que nos faltara definición. Ahora, a por ellas en la Copa de la Reina.
Un resumen magnífico Oscar
Que gusto volver a leerte Oscar. A mi también me gustaría destacar la actuación de Eva Navarro. Que después de haber sido reconvertida de extremo a lateral por Pau, cuajo una gran actuación, permitiendo apenas un remate en todo el partido a Clauda Pina.