A propósito de esta imagen: No sigas leyendo si eres poco empático, o si eres de los de “renovarle fue un error”, o si no tienes memoria, ni agradecimiento, ni siquiera sigas leyendo si no te gusta el fútbol. En serio, no pierdas tu tiempo ni el mío si me vas a contestar “Vini ya fue”, “es un ex futbolista” o alguna chorrada de esas.
Yo amé a Benzema cuando era “Benzemalo” y creí en Vini cuando Solari creyó. Creí en él cuando Zidane creyó y lo dosificó para que creciera. Yo no sé de táctica ni de pizarras, ni de bloques altos o bajos. Pero tampoco sé solfeo y me encanta la música.
No he tocado ningún instrumento más allá de intentar alguna intro o riff de guitarra. Pero cuando escucho a Paco de Lucía, a David Gilmour, a Hendrix o a Jimmy Page, sé que de alguna manera sé de música porque me emociono y necesito escucharlos una y otra vez. Lo mismo me pasó con Karim y lo mismo me pasó con Vini. Cuando ellos intentaban sin éxito un pase, un regate, un tiro a puerta que no era gol.
No me imagino a Clapton renunciando a la música por un error en un ensayo o por una nota equivocada componiendo. Supongo que le pasarían esas cosas y todos sabemos lo que pasó. Así mismo ocurrió con Karim y así mismo ocurrió con Vini. No cejaron en su empeño por mejorar y crecer como futbolistas hasta llegar a lo más alto. Karim ganó un Balón de Oro y Vini también lo ganó, pues es el verdadero ganador de aquella edición maldita de la trampa y la desvergüenza. Pero sigamos con la música.
Metallica fue considerada en sus inicios como demasiado ruidosa y rápida para la radio. La crítica rockera de la prensa los denominó “ruido sin futuro”. Y en el 91 intentaron acercar su música a más público y sus fans de siempre los llamaron “vendidos”. Tardaron 10 años en ser una banda respetada fuera del Metal.
Black Sabbath fue destrozada por la crítica. La revista Rolling Stone los consideró aburridos. ¿Cómo osaban unos obreros de Birmingham tocar heavy si lo que molaba era lo psicodélico hippie? Todos sabemos lo que pasó. Muchos los consideran los padres del Heavy Metal.
A David Bowie lo llamaron afeminado, raro y excéntrico, o que era un imitador sin identidad propia. Aproximadamente a los 10 años ya era un genio. Curioso.
El patrón es claro. Si suenas diferente, si tocas algo que no es lo cool en tal o cual momento, te ignoran y te atacan primero, para llamarte genial o genio pasados 10 años. ¿Vais viendo alguna similitud? Algo parecido ocurrió con «Benzemalo» y «Ficticius».
Centrémonos ahora en el fútbol. «Benzemalo» pasó a ser Benzema y «Ficticius» pasó a ser Vinicius. Pero son dos casos diferentes, porque mientras a Benzema nadie le discutió la categoría, la jerarquía y su juego nunca se puso en duda, a Vini no le perdonaron la osadía de convertirse en cisne.
Numerosos periodistas habían perdido la razón y eso para ellos es Alta Traición, así que, mientras Benzema era Monsieur, Vini era muy bueno perooooo… Sus actitudes, su carácter, sus continuas faltas de respeto a las gradas eran la tabla de salvación de una prensa que hizo de la crítica un acoso constante.
Cámaras pendientes de cada uno de sus gestos, lectores de labios y programas basura donde se ha normalizado que le llamaran «mono» o «balón de playa». Incluso se inventaron que dijo que España era racista, debido a una traducción demasiado libre de sus palabras en una entrevista. Hasta pasaron de puntillas cuando unos hijos de puta colgaron de un puente un muñeco negro con su camiseta.
Que se le silbara saliendo del bus, o en estadios donde ni siquiera había estado, no era noticia, era “gracioso”, una anécdota más como la de los cánticos del “Vinicius, muérete” y sin embargo… “a los otros negros del Madrid no les pasa” o la tan manida “Vinicius provoca”.
¿Que provoca? A mí personalmente me provoca admiración. Su fuerza mental para sobrevivir a todo eso y aún así no cesar de trabajar y luchar, es admirable. También me provoca la necesidad de levantarme del sofá cuando sube la banda o sienta a tres defensas y sabes, como Jude, aquella vez que levantó los brazos antes de que fuera gol, que iba a ser gol.
Y si os dais cuenta, jamás perdió la sonrisa. La sonrisa del favelero que consiguió llegar a lo más alto. Contra todo y contra todos, como le gusta decir al imbécil de Jota Jordi en su contexto narniano.
En el caso de Vini es real porque es acoso. Muchos no os habíais dado cuenta hasta que lo verbalizó Mou. Es más, muchos habíais comprado el relato de la prensa y os cansaba su actitud o le considerabais conflictivo.
Mientras tanto, yo me divertía con sus regates y sus deditos de “a Segunda” en los campos donde se le había insultado. A muchos os parecía innecesario, y a mí, descojonante. Como dijo Rodra… “Eres muy aburrido si no te gusta Vinicius junior”.
Os contaré algo. Mi ex marido es del Atleti y vinilover. Sí, os aseguro que se puede. Cuando veíamos los derbis, mi ex siempre decía: “joder, qué bueno es este tío, ojalá jugara en el Atleti”. Yo me reía y le decía que era madridista sin saberlo, y él me decía que la rivalidad deportiva no estaba reñida con el buen gusto. Tenía razón.
Todos admiramos a jugadores de otros equipos que no son el nuestro y lo vemos como algo normal. Pero por alguna razón que yo no acierto a comprender, sólo te puede gustar Vini si eres madridista y además no eres ni riquelmista o del «Tendido Siete». Esos que apelan al espíritu de Juanito y se les llena la boca con eso del escudo y el sudor en la camiseta.
Os diré que Roberto Gómez, el hijo de Juanito, dijo que a su entender, Vini es el jugador del Madrid más parecido a su padre, por carácter, tal vez. Pero un purista del Tendido Siete del Bernabéu es capaz de rebatir al mismísimo hijo de Juanito en esa comparación. Y por eso le silban, su propia afición. Creo que eso le ha afectado mucho. Mucho más de lo que se diga de él en El Chiringuito o en la COPE.
Yo, al igual que mi ex, me liaría a hostia limpia con los Maffeos de turno en cada partido y tendría que dejar el fútbol por conducta violenta. Mi ex siempre me ha dicho que él no hubiera aguantado lo que ha aguantado Vini, que él hubiera caído en depresión. Repito que es del Atleti, os lo prometo. Yo creo que Vini está roto mentalmente. Y me parece muy injusto que ni siquiera os deis cuenta.
Lo ha dejado con su novia, no triunfó en el Mundial como le hubiera gustado, no se reconoce ni él mismo en cuanto a su juego, le robaron el Balón de Oro, le siguen silbando e insultando en cada campo, y ya, en el suyo.
No sé vosotros, pero yo hubiera petado. Ya no se sabe importante ni estrella en su equipo, en el mismo equilibrio en el que lo fue. La misma impaciencia que tenéis vosotros con él, estoy segura de que también la tiene él consigo mismo. Yo veo eso y creo que debe provocar ansiedad, tristeza y rabia.
Y yo he pasado por una situación de acoso en el colegio y he estado ahí. Y tuve depresión post parto y he estado ahí. Mi ex pasó por una depresión, y yo he convivido con él, y por eso también he estado ahí. Mi sobrina lloró diciendo “están matando a Vini” y se convirtió en defensora de los niños de su cole a los que otros niños insultaban por llevar gafas o por ser gordos.
Y cuando la psicóloga le preguntó por qué llegaba a pelearse con esos niños, élla, con 8 años, contestaba que los defendía como lo haría con Vini, si pudiera. Una niña de esa edad entendió con muy poca información lo que le pasaba a Vini.
La psicóloga le dijo a sus padres que no veía adecuada su conducta y que no debería tener como referente a un futbolista. Y mi hermano contestó que no iba a corregir o afear una conducta de su hija porque él quería que su hija defendiera a sus compañeros y que no iba a corregir una conducta que le hacía sentirse orgulloso de mi sobrina, de su hija.
Eres muy aburrido si no te gusta Vinicius junior y no eres empático ni bien educado. Esta es la story de su Instagram. Confieso que he llorado. Baila, Vini. Gracias por leer.



