Una vez más y por decimoquinta ocasión, el Real Madrid alcanza la final en Copa de Europa. Para el conjunto blanco, no pudo haber mejor escenario para hacerlo. Último derbi en el Vicente Calderón y que teóricamente, se saldó con victoria para los blancos. Un 4-2 en el global que señala la ruta a Cardiff y hacia la Duodécima.
El equipo más grande en la historia del fútbol está cerca de lograr algo que ningún otro ha hecho antes. Conseguir la orejona de forma consecutiva y así, convertirse en el primer club en hacerlo. En espera está la Juventus, que llegaron a la final de la mano de un gran Dani Alves que asistió a sus compañeros en los 3 goles de la eliminatoria y además la cerró con un gran tanto de volea para dejar en el camino a un Mónaco que no se dio por vencido en ningún momento.
La aventura en dirección a Cardiff ha sido emocionante. El Real Madrid puede presumir de haber acabado de forma contundente con equipos como el Nápoles, Bayern y finalmente el Atlético. A los de Zidane poco les importo quedar segundos en fase de grupo. El objetivo de llegar a Cardiff estaba trazado desde el momento que Sergio Ramos levantó la Undécima. Acto seguido; cuerpo técnico, jugadores y afición tenían la intención clara de repetir y defender título en la próxima temporada.
El trono de los blancos es inalcanzable. El reinado del Madrid en Europa queda en evidencia una vez más. Jamás un equipo había apelado tanto a la unión para solventar cualquier situación. Está claro que el equipo es una familia, desde Yáñez quien no ha disfrutado de tantos minutos, hasta Cristiano, líder y abogado de los suyos, que no teme en mandar a callar a aquellos que se atreven a intentar derrumbarles a base de insultos y de violencia. Además, magos como Isco y Modric, quienes siempre tienen un truco más bajo la manga y que después de ejecutarlos, te quedas con ganas de ver más y terminar por entender cómo lo hacen.
Alguien se atrevió una vez a decir que el Real Madrid es lo que es por contar con atletas y no jugadores de fútbol. Después de aquello, no se le ha vuelto a ver cerca de una final. El que al cielo escupe, en la cara le cae. Si bien hay un patrón bien marcado en la actualidad es que quien habla mal de semejante club como es el Real Madrid, quizá no pueda contar la historia al día siguiente. El conjunto blanco es experto en darle vuelta a toda adversidad y esta temporada lo han hecho en infinidad de ocasiones. Algunos le llaman suerte, pero hacerlo más de una ocasión debe ser algo más. Quizá sea cuestión de valores, quizá. O de historia.
Anoche, Nacho terminó por colocar la guinda sobre el pastel, aunque esta en forma de bandera. Rectangular, con bordes dorados y un escudo que impone respeto, la bandera merengue posó sobre el césped del Calderón en una noche lluviosa que cerraba la eliminatoria perfecta. Sergio Ramos, momento después, colocaba una segunda bandera. Esta con el escudo del Madrid y los colores de España. Acto después, el de Camas se arrodillaba frente a esta y agradecía a los aficionados blancos que se trasladaron hasta el Calderón para dejarse la voz por el club de sus vidas.

Pero a todo esto, el actor principal no fue otro que Benzema. A los ojos de todos, Karim no ha tenido su mejor temporada desde que aterrizara en la capital en el 2009. Sin embargo, el francés no ha dejado de creer en sí mismo. Apartado de toda la polémica que le ha rodeado, Benzema no pierde la sonrisa y la de anoche es la más larga que ha tenido. Una genialidad suya hizo recordar la mejor versión del francés.
Recibiendo el balón de espaldas desde un saque lateral de Cristiano, el galo tuvo enseguida la marca de Savic, Godín y Giménez sobre él. Ya en línea de fondo, fue capaz de inventar una obra de arte para dejar atrás a los tres jugadores atléticos y asistir a Kroos, que después de rematar al arco y Oblak detuviera el disparo, Isco estuvo atento para mandar el balón al fondo de la red. Para muchos, la acción de Benzema recordó a otra similar frente al Getafe en la temporada 2015. Ya en rueda de prensa, Zidane alucinaba para encontrar explicación a lo que hizo su compatriota y aseguraba que Benzema disfruta de esa clase de acciones, algo que aporta perfectamente a la dinámica del equipo para conseguir los resultados.
Lo cierto es que para un equipo que no cuenta con directiva, que no cuenta con proyecto, que no cuenta con entrenador, que no cuenta con un sistema de juego, que no cuenta con plantilla, llegar a dos finales de forma consecutiva no está nada mal. Algunos seguirán insistiendo que todo se debe y se reduce en suerte. Otros, más inteligentes y que han visto al Real Madrid en más de una ocasión esta temporada, saben que nada es casualidad. El equipo blanco está ahí por méritos propios. La Liga y la Champions serían la mejor recompensa para una temporada impecable. Historia que tú hiciste, historia por hacer. ¿Cómo no te voy a querer?
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