Y estos cabrones volvieron a hacerlo una vez más… ¡CONTRA TODOS!

No tengo palabras para describir lo que siento. Es imposible. Cuando intento articular palabra, no soy capaz de expresarla, porque muy pocos creímos en que esto podía hacerse realidad. O realmente éramos más de los que nosotros pensábamos, pero los de siempre nos intentan empequeñecer, nos intentan reducir a la mínima expresión, a la práctica inexistencia. No se enteran que para matar y enterrar a la maquinaria futbolística más grande de la historia no basta solo con palabras, necesitas un mundo en contra, pero ni eso fue suficiente para que el Madrid no levantara, en el cielo de Kiev, y luego en el de Madrid, la decimotercera copa de Europa.

El partido fue de los típicos que no dan un segundo de descanso: golpes, tiros a puerta, contragolpes, mucha presión y mucha carrera para cortar balones. Los “Reds” salían bien posicionados, como el famoso cuarteto de Liverpool cuando tocaban “Lucy in the sky with diamonds”, con un trío de motocicletas arriba, esperando la oportunidad, pero también sacrificándose en defensa. El Real Madrid sabia que el partido no iba a ser fácil, nunca las gestas gloriosas lo son, y esta no iba a ser una diferente. Aun así, salimos nerviosos y sin poder conectar con Cristiano y Benzema arriba.

No obstante, el fútbol es impredecible, y cuando el Liverpool se acercó una vez a puerta, que atajó de forma magnífica Keylor Navas, el faraón “Red” Mohammed Salah, en un encontronazo con Sergio Ramos se lesionó en el hombro izquierdo. Parecía que podía volver al campo, pero no pudo, cosas del fútbol. Sin embargo, el fútbol también tiene sus cosas buenas, y ese chaval podrá volver a jugar una vez se recupere. No obstante, el Real Madrid tampoco tuvo suerte, lesionándose Dani Carvajal en el músculo semitendinoso, que lo dejo fuera lo que quedó del partido. Aun así, el mejor lateral derecho del mundo es fuerte como un toro y se prevé su vuelta en breve. Ánimo desde aquí, crack.

CONTRA TODOS

La maquinaria bélica del Madrid entra en combate

Comenzada la primera parte, se notó que el míster, Don Zinedine Zidane, apretó la tecla adecuada, y activó el modo killer del Madrid, aunque no nos acompañó la precisión, siendo un tiro al poste de Isco lo más cercano al gol, hasta que apareció el que muchos menos esperaban algunos, no los madridistas.

Karim Benzema, en una acción de presión, indujo a un error al portero “red” Loris Karius, marcando un gol de un saque de portería. Será un gol poco usual, pero es un gol que, en aquel momento, podía valer una final. Una recompensa a un delantero que no ha estado acertado este año en liga, pero que estaba siendo el mejor de la delantera en ese partido. Ese pundonor y arte del mago francés alegra al madridismo.

La alegría duró exactamente 4 minutos, 4 minutos que dieron paso a una extraña jugada, que dejaba solo a Mané, el delantero “Red”, frente a Keylor. No hubo milagro en ese momento. Mejor, el madridismo no vive de milagros, vive de hechos, por eso es el mejor equipo de la historia del fútbol.

Porque, amigos madridistas, para ganar las finales, hay que sufrir, pero ese sufrimiento da lugar a las mayores alegrías del mundo, una alegría que jamás retiraremos de nuestra retina, cuando Gareth Frank Bale entro al campo en el minuto 60 por un desafortunado Isco. Entraba el paquete, el “coletas” como lo llaman algunos. Bendita hemeroteca

El “Dragón” toca el cielo y arrasa el partido

Tres minutos bastaron a ese paquete para que, en una magistral asistencia de Marcelo, realizara una chilena que puede convertirse en uno de los mejores goles de la historia de las finales de la Champions. La descripción imposibilita que se me erice la piel, al describir tan magnífica obra de arte, equiparable a la volea de Zidane de la novena, o la magistral chilena de cuartos de final de Cristiano Ronaldo Dos Santos Aveiro.

A partir de ese momento, todo el madridismo al unísono sabía quien iba a ganar esa copa. El Madrid se sabía campeón, y lo demostró en el campo, rematándolo con un tiro exterior de Gareth Bale que entro a puerta en un mal despeje de Karius, y controlándolo todo el mejor centro del campo del mundo, el del Real Madrid. Bale se convertía así, en el hombre de la final.

No siempre las cosas son perfectas

¿Qué más se le podía pedir al Real Madrid? Tres Champions consecutivas, cuatro en cinco años. Apoteósico, esplendoroso, no podía haber nada que lo enturbiara… O eso creíamos, pero Cristiano, de forma inexplicable, soltaba la bomba: “Fue muy bonito jugar el Madrid”. No podía ser, ¿en serio, en este preciso momento, cuando el Madrid vuelve a hacer historia, haces eso? Los madridistas no nos lo podíamos creer, pero peor fue que el hombre del partido, Gareth Bale, también dudara si su futuro tenía que estar directamente ligado al Madrid. Incomprensible. Eran dos faltas de respeto de dos supercracks mundiales, que no nos merecemos los madridistas.

El Madrid, mis muy queridos madridistas, esta siempre por encima de todo y de todos. Ya lo dejo claro Don Santiago Bernabéu, cuando dijo que “El que piense irse del Madrid, ya sabe donde tiene la puerta”. Si desean irse, gracias a los dos por lo aportado en estos esplendorosos años. Pero también quiero dejarlo claro, no quiero que se vayan. Los dos son piezas imprescindibles para entender este Madrid de leyenda, este Madrid que jamás entenderán los perdedores y la España “triste” porque no pueden llegar a comprender que se siente siendo del Madrid. Los dos (con mayor ensañamiento en Bale) han sido siempre victimas de campañas siderales, por parte de la prensa, para echarlos del Madrid. Prensa que, por otra parte, no desaprovechó ayer su oportunidad.

“Periovergüenza”

Ayer veía con desilusión por la noche como esta prensa, esta prensa tan denostada, tan podrida, tan vomitiva, aprovechaba su oportunidad, no solo para obviar lo que había conseguido el Madrid, se daban golpes en el pecho, reclamando que nunca habían criticado a este equipo, que eran siempre paladines de la verdad, y se rogaban la autoridad moral para quitar o no quitar jugadores, para decidir o no quien debía seguir y quien no, quien era más bueno o quien no, quien podía quejarse y quien no…

Y así un largo etcétera. Sentí asco de la podredumbre que vive este país en cuanto a su prensa deportiva nacional, de cómo manipulan a los madridistas para que piensen lo que ellos quieren que piensen, escondiendo sus pérfidos y malévolos intereses.

A todos esos orgullosos madridistas sin voz

Sin embargo, y pese a la tristeza de lo que me encontré ayer en nuestra “querida” prensa nacional, encontré un halo de esperanza, el cual, me alegro sobremanera. Madridistas que no tienen voz ni en periódicos, ni radios ni televisiones nacionales, alzaban la voz desde las redes sociales de la porquería que decían nuestros periodistas deportivos. A todos los madridistas que leéis esto, que sepáis que no hay mayor orgullo para mí que, aunque seamos pocos los que luchamos con lo poco que tenemos, jamás os vengáis abajo, y sigáis defendiendo con el mismo ardor todas las injusticias que la prensa intenta verter sobre el Real Madrid. Os veo, os leo y os Twiteo, y siempre lo haré, porque sois la alegría que anima mi corazón todos los días que asomo mi nariz ante la maldita “prensa deportiva independiente”.

Esto va por todos vosotros, y por Meritocracia Blanca, y por la Galerna, por el Bernabéu, por El Radio de Richard Dees, y por Defensa Central, y por Álvaro Arbeloa, y por todas esas páginas web, radios y personajes públicos (que me perdonen al no enunciarles) que siguen luchando por la verdad y por defender al mejor club de la historia del fútbol. Yo lo seguiré haciendo, siempre que esta noble página me lo permita.

¡HALA MADRID, QUERIDOS MADRIDISTAS. ES UN MALDITO ORGULLO ESCRIBIR PARA VOSOTROS Y PARA ESTA PAGINA, PORQUE ME HACEIS PARTÍCIPE DE ESTA GRANDISIMA FAMILIA. AL CIELO DE KIEV CON LA DECIMOTERCERA!

PD: WANDA 2019. Demostremos a los Indios, una vez más, quien manda en la capital.

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