
1º) La mala planificación: Este no es exclusivo de Julen Lopetegui pero ha sido cómplice desde el día uno. La salida de Cristiano Ronaldo obligaba al equipo a salir al mercado en busca de uno (o varios) jugadores que ayudaran a mantener la competitividad del equipo. Era un arma de doble filo, claro está.
La partida de CR7 abría la puerta a dos posibles escenarios: el envalentonamiento de figuras que habían pasado años “bajo su sombra” o el estar abrumados por no tener a quien resolvió gran cantidad de partidos en los últimos 9 años para salvar los muebles.

Dicho esto, la planificación debió haber ido más por buscar jugadores aptos. Sin embargo, los fichajes no fueron en áreas acertadas. Se ficha a Courtois (aclaro, fichaje de Manual, tras un buen Mundial y por 40 millones en un mercado en que un portero de mucho menos nivel costó 70 millones al Chelsea) cuando no era necesario fichar un portero titular.
Se ficha a Mariano hasta que el Sevilla decide ir por él, no se fichan centrales ni, nuevamente, un lateral izquierdo que pueda poner competencia a Marcelo y, encima, Vinicius es enviado al Castilla para que su proceso de adaptación sea más rápido, medida que no me parece tan descabellada para evitar un nuevo Robinho.
A pesar de todo, Julen mantuvo desde el dia en que llegó, que su equipo no necesitaba refuerzos y que estaba feliz con lo que tenía, una jugada muy arriesgada tomando en cuenta que el Madrid había perdido hacia nada a uno de sus mejores jugadores de la historia
2º) Mala lectura de los partidos: El Madrid, teniendo el peso que tiene, es un equipo en el que ganar lo es todo. Por eso, la elección de los cambios en cada partido ha sido nefasta.
Lucas Vázquez siendo el revulsivo cuando tiene probablemente el peor nivel de sus años en Madrid es el primer cambio y algunas veces sale de titular, partidos de 10 minutos para Vinicius en situaciones francamente favorables para su estilo de juego, entre otros han sido parte de malas decisiones que han dejado expuesto a Lopetegui y, consecuentemente, va conectado a la mala planificación.
Partidos como el perdido contra el Levante demuestran que la lectura es incorrecta pues 63 centros al área sin rédito alguno es un dato bastante notorio.
3º) ¿Bajón de nivel o pérdida de confianza?: El bajo nivel de varios de los jugadores del Madrid es algo que preocupa bastante.
Ramos en su famoso modo Canelita, Varane que sigue de vacaciones, Marcelo relajado, Kroos irreconocible, Asensio perdido desde hace mes y medio y Benzema volviendo a su ritmo de las últimas dos temporadas dan a pensar que, por mucho que duele, tiene que haber algo más que solo mal nivel.
Se nota que hay jugadores que no compran el proyecto de Lopetegui y van dando tumbos, jugando al mínimo esfuerzo y que saben que no tienen competencia. El intermitente nivel de Marcelo desde hace dos temporadas es la muestra más fehaciente de ello.
4º) «Autogestión» de la plantilla: Como en un equipo teniendo a tiradores como Modrić, Isco y Kroos, ¿por qué es un central como Sergio Ramos es el primer lanzador de tiros libres?

Vaya por delante mi respeto eterno a Don Sergio, aclaro, pero la sensación que da este tipo de detalles es que la plantilla se gestiona sola o mejor dicho por parte de los capitanes del equipo. La peligrosa necesidad de querer quedar bien con toda la plantilla termina siendo un verdadero problema sobre todo en momentos de apremio.
Parte de esto se puede ver recién en el segundo partido en el que Julen Lopetegui saca a Marcelo de suplente (después de hacer un partido realmente lamentable) y éste hace su paso en la prensa diciendo que “no entiende por qué lo sacaron”. El Madrid ganó 1-4 en Gerona pero Marcelo no volvió a ser sustituido desde entonces,a pesar de haber dado motivos de sobra para ello después.
5º) Nula autocrítica: Lo que en pretemporada era su principal virtud se convierte en medio de la crisis en su mayor hándicap.
Salir a conferencias de prensa a decir lo mismo en cada partido termina siendo la mejor (y única) arma que tiene Lopetegui para “justificar” por qué el equipo ataca más de 20 veces por partido sin suerte frente al arco.
Nunca es culpa de un planteamiento sumamente predecible ni de las absurdas decisiones que toma en los partidos, sino de la suerte, de la falta de atino frente al marco. Desde la tercera jornada no hay un solo indicio de autocrítica bajo ningún concepto.
