Crónica Eibar 3-0 Real Madrid | Jornada 13 Liga Santander

El Real Madrid fue en Ipurúa la viva imagen de la desolación | Eibar 3-0 Real Madrid

Eibar 3-0 Real Madrid: “Vuelven The Walking Dead”

La crónica del partido de hoy será corta y sencilla, pero no por ello menos dolorosa. No ya por lo abultado de la derrota, la cuarta de la temporada tras desastres similares ante Sevilla, Alavés y Barcelona, sino por la forma tan deprimente en la que ésta se ha producido.

Ante un equipo de gladiadores, que tenían muy claro qué debían hacer para derrotar al Real Madrid y así acabaron borrando del mapa a sus jugadores, los de Solari saltaron al campo como un equipo de muertos vivientes, de jugadores sin espíritu ni alma, cuya actitud fue aún más deplorable que su, ya de por sí, lamentable juego.

Sin esquema, sin actitud y sin ganas, el partido pareció más un episodio de Walking Dead que un encuentro de fútbol, en el que los “buenos” de la película eran los jugadores del Eibar, comandados por un colosal Cucurella, un jugador de la cantera culé y que, como el resto de sus compañeros, saltó al campo con el cuchillo entre los dientes, y los zombies, que iban cayendo exterminados uno a uno, interpretados por los jugadores blancos.

Y no será porque el Real Madrid no apostase por la calidad, ya que volvían al “once” nada menos que Varane y Marcelo para reforzar la zaga y Ceballos, que tan bien lo hizo ante el Celta, volviese a ocupar el lugar de Casemiro en el eje del centro del campo. Pero no, ni por esas. Este no era el día, por lo visto, para que los que tenían que reivindicarse lo hicieran ni los que tenían que dar el do de pecho, tampoco dieran lo más mínimo de sí.

Modric volvió a mostrar su tono más gris | Eibar 3-0 Real Madrid

Pero, afortunada o desgracidamente, el fútbol es mucho más que nombres. Es sobre todo cuestión de actitud y eso  lo que enseguida se pudo apreciar. Tanto con los jugadores del Eibar como con los del Madrid, para los que muy pronto se pudo ver que el partido no iba a pintar bien, sólo con ver cómo se movían unos y otros sobre el campo durante el transcurso de los primeros minutos.

No sólo los de Solari no sólo no eran capaces de mantener la pelota sino que no se llevaban ni un solo balón dividido y caían atrapados en la tela de araña defensiva que les tendió Mendilíbar, cayendo una vez tras otra en fuera de juego. Hasta 11 les fueron señalados en todo el partido, alguno inexistente y sin que se volviese una vez más a aplicar la regla  estipulada para este tipo de jugadas y por la que se ha de dejar jugar hasta el final para que el VAR decida finalmente.

Pero eso no puede ni debe ser excusa ya que ese problema, el arbitral, fue el menor de los problemas que tuvo que sufrir el Real Madrid en Ipurúa.

Por eso no extrañó a nadie que, viendo la actitud pasota y derrotista del Madrid en el campo y el empuje de los jugadores armeros, los blancos se llevasen el primer susto del día cuando a los tres minutos, Kike colocó un disparo lejano pegado a la escuadra y sólo la mano prodigiosa de Courtois, rozando mínimamente la pelota con la yema de sus dedos, evitó el gol, al mandar la pelota a la cruceta de su portería.

Aquello no espoleó al Madrid, que seguía con su colosal caraja y aunque Bale, primero, al que le anularon un gol por fuera de juego, y  Benzema, el único que mostró algo de dignidad sobre el césped, la tuvo para anotar el primero apenas tres minutos después, eso sólo quedó en fuegos de artificio, en un mero espejismo de lo que estaba siendo -e iba a ser después- el Real Madrid en Ipurúa.

Al filo del cuarto de hora llegó el inicio de fin, o como decía Mafalda, el inolvidable personaje de Quino, eso fue “el empezóse del acabóse”. Una jugada por la izquierda del Eibar a la contra entre Orellana y Cucurella, que remachó Jordán casi sin oposición Cucurella y al que respondió Courtois de forma espectacular.

Sin embargo, la mala suerte -y la dificultad del despeje- hicieron que el balón quedase muerto prácticamente en línea de gol para que Escalante, ante la nula oposición de un muy blandito Ceballos, empujase al fondo de la red.

De forma incomprensible, Martínez Munuera anuló el tanto, quizás por fuera de juego de Cucurella al iniciar la jugada o del propio Escalante al rematar pero el VAR, con un indecente y cuando menos sospechoso choque de manos entre sus árbitros, decidió dar por válido el gol y dio comienzo la debacle.

Poco más hay que contar de la primera mitad salvo un disparo de falta a cargo de Bale en el minuto 30. Bueno, eso y que el Real Madrid no cambió en ningún momento su actitud y siguió mostrándose en todo momento indolente, pasivo y sobre todo muy impotente ante la agresividad defensiva (que no dureza de sus jugadores) eibarresa.

Con la derrota por la mínima, la segunda parte comenzó sin cambios. Pero no sólo a nivel táctico sino mental. Una falta de actitud y de personalidad que hizo que, transcurridos apenas cinco minutos de la reanudación, Odriozola perdió un balón en su banda ante el empuje de Cucurella.

El catalán cruzó a la banda contraria donde encontró a Sergi Enrich, completamente solo y sin nadie que le molestase, el delantero cruzó muy bien el balón al poste derecho de Courtois, que nada pudo hacer para evitar el segundo.

Lo peor de todo es que, para más inri, Odriozola se lesionó en esa misma jugada y tuvo que dejar el campo, entrando en su lugar Dani Carvajal que se mostró igual o peor incluso que el vasco, algo que parecía imposible.

Sergi Enrich batiendo a Courtois para anotar el segundo gol armero | Eibar 3-0 Real Madrid

Aquello no sirvió de acicate ni tampoco fue capaz de motivar a los jugadores y al banquillo madridista para tratar de darle la vuelta a un marcador ya muy adverso. Qué va. Siguieron con su trote cochinero por el campo, deambulando como si con ellos no fuese la cosa y, sobre todo, con su repulsiva actitud defensiva que abrió las puertas de par en par al tercer gol armero en el minuto 57.

De nuevo, otro fallo defensivo que aprovechó Cucurella por la izquierda y su centro aparentemete falto de peligro, provocó un error en cadena de la defensa blanca debido a su nula contundencia. Tras rechazar Jordán ante la pasividad de Ramos, el balón quedó muerto en el área pequeña y mientras Varane se limitaba a mirar cómo Jordán le ganaba por la mano, el vasco empujaba a la red el tercero y definitivo.

A partir de ese momento, el Madrid bastante hizo con salvar el resultado porque ni las alternativas introducidas por Solari, con Isco por Modric y Vinicius por Asensio, ni la propia actitud de muchos jugadores, como digo auténticos cadáveres deportivos, ayudaron a su mejoría.

Es más, en pleno baño y éxtasis local, Courtois sacó dos espectaculares manos que bien podrían haber aumentado el escarnio madridista. Una a Orellana, realmente brillante y otra también muy buena a Kike, unos minutos más tarde.

Sin embargo, las cosas quedaron como estaban y, tras tres minutos de añadido, Martínez Munuera decretó el final del partido. Y el de una racha de resultados positivos de Solari, cuyo “efecto” ha quedado totalmente diluido tras esta durísima derrota que espero traiga consecuencias en ese vestuario y sobre algunos de sus jugadores, auténticas sombras de sí mismos.

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