Crónica Shakhtar Donetsk 2-0 Real Madrid | Champions League (Fase de Grupos)

Desolador panorama el que ha dejado esta derrota del Real Madrid en Ucrania | Shakhtar Donetks 2-0 Real Madrid

Shakhtar Donetsk 2-0 Real Madrid: “De cabeza al precipicio”

El partido frente al Shakhtar Donetsk, en el que el Real Madrid se jugaba tanto, no pudo ser más decepcionante ni la derrota más dolorosa. No sólo porque llegó en el peor momento, en plena lucha por entrar en Octavos de Final (una cita a la que el Real Madrid nunca había faltado en la historia de la Champions) sino por la forma en que se ha producido.

Después de una primera parte, no diré que primorosa pero sí ciertamente aseada y en la que los de Zidane dominaron a placer, se dispuso de varias ocasiones muy claras, entre ellas un disparo al palo de Asensio, se presionó con fuerza y el equipo se plantó muy bien en el campo.

Sin embargo, de forma inexplicable una vez más, el equipo se fue del partido en la segunda parte. En cuanto el Shakhtar se desperezó, más por la dimisión en bloque del centro del campo que por méritos del conjunto ucraniano, llegó el primer tanto local y con él, la debacle más absoluta.

Como un boxeador de esos técnicos y de magnífica planta pero pésimo encajador, en cuanto recibió el primer mamporro, un directo a la mandíbula, se fue directo a la lona y ya no pudo levantarse. Con el 1-0, el equipo se rompió literalmente, se descosió y no fue capaz de ofrecer ninguna alternativa a la situación que se le venía encima.

Más bien todo lo contrario, colapsó. Pero colapsó no sólo en el césped, donde al desaparecer la “sala de máquinas”, el equipo dejó de crear juego y se dedicó a arreones que, como en otras tardes aciagas como contra el Cádiz, el mismo Shakhtar o, más recientemente, ante el Alavés, todo se ciñó a colgar balones al área sin sentido… y sin el más mínimo acierto.

Lucas Vázquez fue uno de los pocos jugadores que se salvan del desastre | Shakhtar Donetks 2-0 Real Madrid

Lo peor, como digo, es que también colapsó desde el banquillo. Entre el frío reinante, la nieve que cayó a veces con fuerza y la falta de ideas bloquearon a Zidane, quien a pesar del desastre que se estaba viendo casi desde la vuelta del descanso, no hizo ningún cambio hasta casi el minuto 80, con todo perdido. Y encima nada revolucionario ni agresivo. No, un simple cambio hombre por hombre que, como era de esperar, no solventó nada.

Afortunadamente para el Real Madrid, el actual líder del grupo, el Borussia Moenchengladbach perdió en su casa ante el Inter de Milán y la clasificación se ha apretado hasta tal punto que, aun con la lamentable clasificación que está llevando a cabo el equipo blanco, podría ser incluso primero de grupo si se gana la próxima semana al conjunto alemán y el Shakhtar no gana al Inter.

Por tanto, podemos dar gracias a Dios de que ganase el Inter de Conte que, curiosamente y por mor de los resultados en este caótico grupo, ha pasado de estar desahuciado a tener opciones reales de clasificarse, aun siendo el colista en estos momento.

Y es que, de haber ganado el Borussia, el Real Madrid no es que no pudiese ya ser primero matemáticamente, es que ni siquiera dependería de sí mismo para clasificarse a la fase de Octavos de Final, así que, como dice el refrán, “del mal, el menos”…

Una buena primera mitad, lastrada por la falta de gol

El partido comenzó de forma excepcional para el Real Madrid, con un equipo perfectamente ordenado en la presión, llevada a cabo por Odegaard, Rodrygo y Benzema, y un centro del campo muy adelantando, que asfixió la salida de balón del conjunto ucraniano.

Equipo inicial que sacó Zidane para el partido de Kiev | Shakhtar Donetks 2-0 Real Madrid

A los cinco minutos, un activísimo Asensio, muy cómodo en su labor en la banda izquierda, robó en la frontal y tras triangular con Benzema, disparó al palo derecho de Trubin. Pero pronto vimos que la defensa de hoy, con Varane y Nacho de nuevo en el eje de la defensa, no eran de fiar.

Pasados cinco minutos de la gran oportunidad de Asensio, Nacho, en su afán de sacar el balón jugado, le metió un auténtico melón a Varane que en vez de caer en las botas del francés, acabó en las de Junior Moraes.

En ese momento, Varane, jugándose la roja, zancadilleó al brasileño y afortunadamente vio la amarilla, además que mandó al “dique seco” al jugador del Shakhtar. Pero, lo que es peor, esa tarjeta tan tempranera lastró poderosamente la seguridad y la contundencia del defensa madridista, como se pudo ver después del partido.

Aquel fue el único escarceo del Shakhtar ya que, a pesar de que el parón del juego mientras atendían a Moraes (que, como digo, tuvo que abandonar el campo minutos después) enfrió al Madrid, pronto recuperó la intensidad en la presión y volvió a dominar el partido.

Al filo de la media hora, Asensio volvió a disfrutar de una magnífica ocasión cuando, a pase de nuevo de Benzema, disparó a bocajarro pero su disparo fue desviado de forma milagrosa por Trubin a córner.

Hay que decir, eso sí, que a pesar del dominio, el Real Madrid apenas sí tiró a puerta en la primera mitad y su dominio se quedó en eso, en mantener la pelota, moverla con bastante criterio. Pero eso es ineficaz si se carece como se careció de profundidad y de puntería.

Con esta excepcional parada, Trubin evitó el gol de Asensio en la primera parte | Shakhtar Donetsk 2-0 Real Madrid

De nuevo, cuando se llegaba al área, sobre todo por las bandas, con un gran Lucas Vázquez por la derecha y por la izquierda, con Mendy y Asensio, el equipo falló estrepitosamente en ese último pase y las ocasiones no llegaron. Todo lo más, un remate alto de Benzema a pase de Asensio cuando el primer tiempo llegaba a su fin.

Desastre madridista sin paliativos en la segunda parte

En la segunda mitad ocurrió lo inesperado. No sé si por la fatiga de un luchador Odegaard, que presionó y corrió como pocos y el esperado desfondamiento de un Modric, que se había fajado en ataque y en defensa en la primera mitad, pero el caso es que el centro del campo dimitió en bloque.

El equipo se rompió por la mitad, desapareció todo rastro de la presión alta que llevó a cabo en el primer período y los jugadores del Shakhtar empezaron a sentirse cómodos con el balón en los pies.Con el camino libre hasta prácticamente la frontal del área, empezaron a llegar los primeros ataques.

Tras un par de breves escarceos madridistas, en el minuto 51 llegó la primera gran oportunidad del Shakhtar cuando Taison, con total tranquilidad, se plantó ante Courtois, quien con una gran salida, desvió el balón cuando se cantaba el primero.

Un primer susto que, en vez de espolear a los de Zidane, les terminó por hundir. Sin centro del campo y llegando los ucranianos cada vez más cerca del área, empezaron los nervios en la defensa. Errores en las entregas, en la salida de balón y falta de contundencia en el despeje De hecho, esos fueron los ingredientes que dieron lugar al primer tanto del Shakhtar apenas cinco minutos después.

No sé bien qué intentó Mendy, si un despeje o un centro aturullado a su portero, pero el caso es que Varane, en vez de cortar la pelota o despejarla a córner, se dio la vuelta pensando que no había nadie. Pero sí había. Estaba Dentinho, quien aceptó encantado el regalo y, libre de marca y con total comodidad, batió a Courtois.

Martin Odegaard lo intentó pero sin demasiado fortuna | Shakhtar Donetsk 2-0 Real Madrid

Aquello fue el principio del fin. Si el equipo ya daba síntomas de bloqueo, el gol terminó por acabar con cualquier atisbo de circulación de pelota y de recuperación del fútbol jugado en la primera parte.

Se empezó a sacar la pelota a arreones, se perdieron infinidad de balones, más por errores propios que por la presión ajena. Odegaard, Modric y Kroos estaban totalmente desbordados y Rodrygo y Asensio desaparecieron del mapa. Ni siquiera Benzema estaba inspirado ya y no le salía nada.

Y lo que es peor, se volvió a la peligrosa (y desde luego absolutamente inefectiva) manía de colgar balones que, o no llegaban a su destino por lo lamentable de su ejecución -ahí Mendy tuvo mención de honor- o porque eran pasto de la nutrida defensa ucraniana, que encerró a todo el equipo en su área buscando una nueva contra con la que romper definitivamente el partido.

Sorprendía, desde luego, la pasividad desde el banquillo porque pasaban los minutos y no había cambios, a pesar de que el partido necesitaba claramente un revulsivo. Hubo que esperar, de hecho, hasta el minuto 78 para que Zidane metiese de una tacada a Isco, Vinicius y Mariano por Odegaard, Rodrygo y Benzema, es decir, un mero “cambio de cromos” pero no de sistema que, dicho sea de paso, tampoco funcionaron.

Es más, apenas un par de minutos después de estos cambios, llegó la puntilla para el Real Madrid. Con el equipo volcado sobre el área ucraniana, el equipo local logró sorprender a la contra, llevada por Solomon.

El delantero del Shakhtar, recién incorporado minutos antes al partido, se llevó el balón por velocidad ante la pasividad de Lucas Vázquez quien, en vez de encimarle, fue reculando dándole metros. Eso le permitió chutar desde fuera del área, batiendo a Courtois de un disparo raso y pegado al palo derecho, sin que Varane, que tampoco estuvo muy rápido, hiciese gran cosa por desviar dicho disparo.

Sin mucho más, ni siquiera poder apelar a la épica, el equipo bajó definitivamente los brazos y, a pesar de algún intento más bien efectista que efectivo de Vinicius por la izquierda, el partido llegó a su fin y con él, una nueva y dolorosa derrota que puede ser clave en el futuro del equipo y, por qué no, del propio Zidane, que queda muy tocado.

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