Florentino tiene razón (y III) : La manipulación de las imágenes

Quiero finalizar esta serie de artículos en los que he querido defender el acierto de Florentino Pérez en la pasada Asamblea de compromisarios, en relación a su denuncia pública sobre el doble rasero en el trato al Real Madrid, bastante maltratado en los medios y en la manipulación de las imágenes por parte de las televisiones.

En las dos anteriores entregas hablaba, en primer lugar, del maltrato sistemático de Prensa Nostra al club (que no sólo al Real Madrid de fútbol, que también) y después, del feroz antimadridismo y, por desgracia, cada vez mayor que existe en los medios de comunicación.

Pues bien, faltaba una tercera pata de ese banco que muchos hemos quedado en llamar “The Tinglao”, y en el que la prensa lleva jugando un papel fundamental como cooperador necesario de todos los desmanes que lleva sufridos el Real Madrid desde hace años. Me refiero, en concreto, a la manipulación de las imágenes que suministra la televisión.

Lo que no se ve, no existe

Una manipulación que se potenció sobremanera desde que Mediapro, la empresa de Jaume Roures, el socio culé y principal factótum de todo este engrudo, se hiciese con los derechos de las retransmisiones de La LIga prácticamente en exclusiva desde 2006.

Dicha manipulación tiene una doble vertiente. Por un lado, la propia de las retransmisiones televisivas, especialmente en las jugadas polémicas.

Ahí se aprecia un claro doble rasero por el cual, el realizador (y en eso Oscar Lago, culé de cuna y brazo ejecutor de esa política de desinformación, es pieza clave como Jefe de Realización de la cadena) suele ser raudo, solícito y sobre todo, prolijo, a la hora de mostrar tantas repeticiones como haga falta para cuando una jugada polémica perjudica al Real Madrid.

En ese caso, el realizador no escatima en repeticiones, prácticamente al instante (no sea que se le pase al espectador) desde todos los tiros de cámara posibles y con calidad de imagen 8K, para que no haya dudas.

Además, se repiten jugadas, muchas de ellas intrascendentes, sólo para arrojar la sombra de la sospecha sobre si Casemiro entra o no fuerte, si el despeje de Ramos le da en la mano o no, a sabiendas de que bajo ningún concepto, esas jugadas suponen ninguna infracción del reglamento.

Por el contrario, en caso de que sea el Real Madrid el beneficiario de esa jugada polémica, entonces costará Dios y ayuda que la realización ofrezca una toma repetida. Se dejan pasar los minutos, a ver si con un poco de suerte, se diluye la jugada y el telespectador se olvida de la jugada polémica y, cuando ya es insostenible y, pasados en algunas ocasiones hasta tres y cuatro minutos de la misma, se ofrecen un par de repeticiones a lo sumo y, generalmente, desde tiros de cámara inadecuados.

Por contra, se exagera durante la retransmisión y hasta la náusea cualquier jugada polémica en la que el Madrid se vea envuelto. Se hace sangre sobre la misma y se jalea con frases del tipo “se va a hablar mucho esta semana de esta jugada” y se repite una y mil veces la jugada, sea o no punible sólo para alimentar la polémica y ensombrecer un posible resultado positivo de los nuestros.

De hecho, en este sentido es fundamental la labor de los sicarios que Mediapro tiene a su servicio en las entrevistas post-partido, tanto a pie de campo como son Ricardo Rosety como Ricardo Sierra, como en el palco, donde es fundamental la labor enmerdadora de Mónica Marchante.

Así pues, cuando las jugadas han favorecido al Real Madrid se le pregunta de forma sistemática a jugadores rivales y a su entrenador, primero sobre el césped, y a su presidente, después en el palco, casi en exclusiva sobre ello.

Si, por el contrario, dichas jugadas perjudican al Real Madrid, dichas preguntas brillan por su ausencia y se le pregunta a los jugadores madridistas a  Zidane (o en su día a Mourinho o a Benítez) y a Butragueño sobre el juego del equipo y, en general, sobre cualquier tema, a cuál más intrascendente.

Por otra parte, hay que decir que Mediapro lleva a cabo otro ejercicio indecente de manipulación informativa que es, en mi opinión aún más grave.

Me refiero al del “afeitado” de las imágenes que integran los resúmenes de cada partido y que la empresa de Roures, el socio y cuate de Tebas (enemigo acérrimo de Florentino Pérez y con el que está a tortas en los Tribunales) suministra después a las cadenas generalistas para sus respectivos programas de Deportes.

Usando la máxima de que “lo que no se ve en televisión sencillamente no existe”, el procedimiento manipulador es bien sencillo. Habida cuenta de que son piezas de no más de uno o dos minutos, muchas de las jugadas que benefician al Real Madrid en forma de penaltis no señalados o fueras de juego que no lo eran y suponen goles anulados, por citar dos claros ejemplos, simplemente desaparecen.

Dichas jugadas no se incluyen en estos resúmenes y por tanto, y dado que hay mucha gente que no ha visto el partido en directo por el motivo que sea, se le priva deliberadamente  de esta información, de modo que al final, como dije anteriormente, si no se ve en la tele, esas jugadas nunca ocurrieron.

Eso sí, si un árbitro deja sin sancionar una posible mano en el área del Real Madrid o no expulsa a Ramos o Casemiro por una acción, sea o no punible, que no haya dudas que esas jugadas se verán y con todo lujo de detalles en el  pertinente resumen.

De esta forma, y a base de esta práctica desinformativa con esta especie de lluvia fina que va cayendo sobre el espectador cada jornada, la sensación que acaba calando es de que al Real Madrid le benefician siempre los árbitros (incluso como en la pasada campaña cuando el VAR y lso árbitros acertaban en sus decisiones) y no le perjudican nunca.

El sorprendente caso de las imágenes de “quita y pon”

En este sentido, aunque esto suele ocurrir más en las jugadas polémicas que benefician al Barça, hay que hablar de la existencia de imágenes que nunca se muestran durante el partidom siendo sustituidas en el mejor caso, por tomas delenzables y que, de forma sorprendente, aparecen horas después en otras cadenas.

Son imágenes, en algunos casos, ofrecidas casi de forma “clandestina” por otras cadenas con tomas inéditas y generalmente de una calidad sensiblemente superior y, por lo general, bastante más clarificadoras de jugadas polémicas en las que se ha visto envuelto el verdadero Equipo del Régimen.

Todo empezó el día del Barça-PSG de Champions League, en la 2016/2017, el día del famoso Aytekinazo, uno de los mayores atracos arbitrales de la historia, si no el que más, de la historia del fútbol moderno cuando Oscar Lago hurtó a todos los espectadores de las imágenes de un clarísimo penalti de Mascherano a Di María.

De esa jugada sólo se pudo ver una toma lejanísma, con un tiro de cámara en el que era imposible apreciar el derribo (por cierto, confesado por el propio jugador argentino tras el partido) y del que, curiosamente, 24 horas más tarde, apareció en BEIN USA  una toma en la que se veía perfectamente la falta y que, a pesar de contar con ella, nunca se pudo ver durante la retransmisión ni en los resúmenes.

Una práctica que ya ha ocurrido en otras ocasiones posteriores, especialmente desde que entró el VAR en el fútbol español en 2018, en los que se hurtó de tomas clarificadoras a la Sala VOR por parte de la realización que impidieron rearbitrar correctamente las jugadas en las que se benefició al FC Barcelona.

Me vienen a la cabeza, por ejemplo, un fuera de juego de Dembelé tras un córner en un partido contra el Villarreal que acabó en gol de Piqué o el conocido rodillazo en el rostro de Luis Suárez a “Pichu” Cuéllar, portero del Leganés en una jugada que acabó en gol del Barça.

O más recientemente, ha habido una mano de Umtiti dentro del área del Barça en un partido contra la Real Sociedad y de la que no hubo ninguna toma decente durante la retransmisiones hasta que, horas después, se pudo ver una imagen mejor y más clarificadora de la acción cuando, desgraciadamente, ya no había oportunidad de rearbitrar la jugada.

En ambos casos, la realización no mostró ni una sola toma decente de aquellas jugadas a pesar de que existían ya que, en ambos casos, no se tardó ni 24 horas en verse imágenes alternativas en otros medios, que demostraban la ilegalidad de las jugadas. Es más, en el caso del gol ilegal de Suárez ante el Leganés, nada más acabar el partido, en BEIN USA se pudo ver una excelente toma de esa jugada donde se apreciaba la infracción pero que en la realización española no se mostró jamás.

El sectarismo en los comentarios, una constante en las retransmisiones

Por último y al hilo de las retransmisiones, Florentino Pérez habló del sectarismo, sin mencionarlo, de los comentarios, perpetrados a veces incluso por ex-jugadores madridistas, como el caso de Alvaro Benito (recientemente incorporado al elenco de comentaristas de Movistar), Jorge Valdano, Raúl o, el peor de ellos, Rubén de la Red.

Sabedores de la que es la línea pastoral del centro, su presunto madridismo no es más que una mera coartada para que luego, cuando se denuncia su parcialidad (por cierto, nada madridiista) se diga como excusa que el Real Madrid no puede quejarse porque tiene a madridistas comentando sus partidos, a pesar de que, como ocurren en la mayoría de casos, sus comentarios siempre son, por regla general, contrarios al Real Madrid.

De hecho, por regla general son ellos los que, en primer tiempo de saludo, se dedican a salpimentar con sus comentarios este tipo de jugadas con todo tipo de tópicos y lugares comunes que, por desgracia, se han hecho ya habituales en las retransmisiones.

Desde el manido, “sí, empujan a Rodrygo pero el empujón no es lo suficientemente fuerte como para derribarle y se deja caer” al típico “se ha hecho daño”, cuando lesionan a Hazard o a Casemiro a base de patadas, “se cae”, cuando derriban a Varane en el área.

O se justifica en directo que en un Clásico no se pite un penalti (por supuesto, en el área del Barça) porque “no se puede pitar un penalti en el primer minuto de un partido así porque se carga el espectáculo”.

Aunque nada tan abracadabrante aquel inolvidable “Ramos fue a rematar, se encuentra con el pie de Lucas y se rompió la nariz”, como se llegó a calificar en TVE la jugada en la que Lucas Hernández pateó la cara de Sergio Ramos y le rompió la nariz durante un derbi madrileño.

Una TVE que, acertadísimamente, en el extinto “90 minuti” de Real Madrid TV se le calificó de “Culévisión Española”, cuyo centro de deportes está en Sant Cugat (Barcelona) y todos sabemos de qué pie se cojea ahí y donde el que retransmitía los partidos de Champions League, entre ellos los del Real Madrid y actual director de Estudio Estadio, Juan Carlos Rivero, no tiene ningún empacho en ilustrar su perfil de Twitter con una foto suya en el césped del Estadio Olímpico de Munich bajo un rótulo de felicitación al Barça por la consecución del título de 2015.

Pero no de ahora sino desde tiempo inmemorial, cuando Pedro Barthe logró la Dirección de Deportes de TVE. Sí, Barthe, aquel al que un día se les escapó un emocionado “¡balón para los nuestros!” durante un apretado final de un partido de basket entre el Real Madrid y el Barcelona…y el balón fue para los culés.

Lo más alucinante de todo es que, a pesar de las evidencias, se ha conseguido convencer a gran parte de los aficionados españoles que las retransmisiones del Real Madrid en todas las cadenas (porque, desgraciadamente, el sesgo es idéntico, sea quien sea quien retransmita el partido) se diga que los locutores son madridistas.

De nada sirve que en directo, con Paulo Futre en el micrófono como comentarista presuntamente imparcial, el portugués convirtiese la cabina de RTVE en un bar del Frente Atlético durante la retransmisión de un Real Madrid-Atlético de Madrid de Copa del Rey.

Ni siquiera que Juan Carlos Rivero dijese ese mismo partido, tras el gol del empate de Diego Costa que “este gol nos mete de nuevo en la final”. O que este mismo Rivero, tras el gol de Ramos en Lisboa, tratase de levantar el decaído ánimo rojiblanco con aquel “aún nos queda la prórroga”…

Pero nada comparable a ese lapsus freudiano que sufrió en directo Carlos Martínez, al que incomprensible muchos siguen tratando de Madridista cuando dijo aquello que ha pasado a la historia de la repugnancia y el sectarismo televisivo de “Se nos escapa… se le escapa la Liga al Barça”, cuando tras la victoria del Real Madrid en el Nou Camp en mayo de 2012, el Real Madrid aseguraba prácticamente de facto la consecución de la inolvidable Liga de los Récords.

El engrudo de Jaume Roures: El pensamiento único 

Evidentemente, y como no podía ser de otra forma, todas estas trapisondas necesitan de la figura de un blanqueador mediático, una fuerza de corps en Prensa Nostra que traslade de forma machacona esta especie de “pensamiento único”.

Es decir, se necesita la figura del cooperador necesario, que no es otra cosa que el periodista que luego, en las tertulias, se encarga de seleccionar debidamente el mensaje que se ha de trasladar, tapando unos temas y destacando otros, lo que les lleva a veces a distorsionar la realidad de tal forma que se crea una realidad diferente, ajena a la verdad.

Y qué mejor forma hay para lograr esa sintonía que acaparar todas las voces que luego, en sus respectivos programas o tertulietas, tienen que generar la opinión de forma masiva,  para lo cual se encargan de machacar por tierra, mar y aire ese relato y trasladarlo a la opinión pública como si fuese la verdad revelada.

Para eso, Jaume Roures, que es el principal bruñidor de este monopolio desinformativo, ya se ha encargado de trufar con las mismas caras todas, absolutamente todas las tertulias, bien sea en televisión, bien en la radio, contando absolutamente las mismas cosas en todas partes, sean o no verdad.

Aprovechando su enorme potencial económico, al menos en España, Roures inició hace ya dos o tres años una estrategia de comunicación que le ha llevado a colocar a sus peones, a los que da trabajo bien en Gol TV, bien en Movistar, con unos más que buenos sueldos, en todas las cadenas. De esta forma, se aseguran que nadie se desmande y el mensaje sea único y en la misma dirección.

De hecho, ya ha llegado un momento en el que resulta casi imposible saber en qué cadena de radio o televisión estamos porque las mismas voces están en todas ellas, eso sí, siempre con el nexo común de Gol o Movistar, como digo.

No resulta, pues, extraño ver pluriempleados a Juanma Castaño (COPE y Movistar), Manolo Lama (COPE y Gol TV), Gonzalo Miró en Gol, en Radio Marca, Estudio Estadio o la COPE, como tampoco lo es escuchar a gente como Luis García (COPE, Radio Marca), “Látigo” Serrano (Gol, Radio Marca, Estudio Estadio y OK Diario), Roberto Palomar (Radio Marca, COPE y Movistar), Isaac Fouto (COPE y Radio Marca) o David Sánchez (Radio Marca, COPE, Gol TV o Estudio Estadio), entre otras muchas voces, generalmente siempre muy críticas con el Real Madrid.

Voces que, siendo como son la voz de su amo, ya se aseguran de que se hable de lo que se tiene que hablar, pongan el foco en donde ellos quieren que se ponga y se obvie el debate sobre otros de los que no interesa hablar.

Así, por ejemplo, se está machacando al Real Madrid por defender la creación de la Superliga Europea, olvidando deliberadamente que fue el propio FC Barcelona quien la ha auspiciado, según un documento firmado por el mismo Josep María Bartomeu.

Una Superliga que, por cierto, está siendo criticada sañudamente y en bloque por todos estos periodistas en todas sus cadenas, entre otras cosas, porque le hace mucho daño al negocio de Tebas y, por extensión, de su socio y amigo Roures.

De la misma forma que se ha obviado de forma sistemática estos últimos años, sobre todo este 2020, la caótica y desesperada situación económica del FC Barcelona o del Atlético de Madrid.

Un debate que no interesa hacer, por bastardos intereses, mientras que se pone el foco en temas intrascedentes, como las renovaciones de Ramos, Modric o Lucas Vázquez o las desavenencias entre Benzema y Vinicius durante un partido de Champions.

Se llenan horas y horas con la manida renovación de Ramos pero nadie le ha dedicado ni un segundo a la renovación de Messi por el Barça, estando ambos jugadores en la misma situación. Bueno no, peor, Messi ya manifestó en agosto su intención de dejar el club azulgrana y el camero, lejos de eso y si nos atenemos a sus últimas declaraciones sobre el tema, parece tener la idea de retirarse en Real Madrid.

La portada del sábado de L'Équipe.

Como tampoco se ha informado, oh casualidad, de los escándalos económicos y financieros que ha cometido Mediapro en su gestión internacional.

En Francia están que fuman en pipa con su filial francesa, Mediapro Sport France. La empresa tenía desde 2018 los derechos para la retransmisión de los partidos de la Liga francesa a través del canal de pago Telefoot, ha dejado literalmente tirados a los clubes de Primera y Segunda División en suelo galo tras sistemáticos impagos de los derechos televisivos a la Ligue 1, cercanos a los 300 millones de euros.

Hartos de esto, la Ligue 1 ha denunciado el contrato que tenía con Mediapro Francia y darlo por finalizado antes de tiempo e indemnizar a la Ligue 1 con el pago de 100 milloens de euros. Sin embargo, en España ha habido silenzio stampa absoluto sobre el tema y sólo, en algún caso excepcional, se ha citado de pasada el tema, presentando a Roures como una víctima del escándalo y no como el causante de semejante desaguisado.

Como tampoco se informó una sola palabra del escándalo de Imagina, la filial americana de Mediapro, condenada al pago de una indemnización de casi 22 millones de euros por los sobornos cometidos para hacerse con los derechos de retransmisión de los partidos clasificatorios de los Mundiales de Fútbol de 2018 y 2022.

Quizás era más interesante para la audiencia de sus programas el seguir machacando con el viejo y aburrido mantra de que el Real Madrid no juega a nada o de la flor de Zidane…

Por tanto, hay que concluir que Florentino Pérez volvió a acertar en su denuncia sobre la manipulación informativa que se lleva haciendo desde hace años en los medios de comunicación españoles.

1 pensamiento en “Florentino tiene razón (y III) : La manipulación de las imágenes”

  1. Suscribo todo lo que acabo de leer, una verdad como un templo, esto lo llevan haciendo muchos años ya, es descarado la manipulación de las imágenes en las retransmisiones, y no pasa nada, todo el mundo comprado. A España la han convertido ya en un país de tercera, qué pena de país.

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