Ganas de revancha en horas bajas

Liverpool y Real Madrid se reencontrarán en su competición fetiche, la Champions League, haciendo de este enfrentamiento el cruce más especial de los cuartos por las rencillas del pasado entre ambos conjuntos y la teórica igualdad entre ambos. Eso ya lo sabemos, pero… ¿cómo juega este Liverpool plagado de bajas?

Un Liverpool en horas bajas, duro rival para el Real Madrid en cuartos de final de la Champions

Jürgen Klopp, desde su llegada a Anfield Road a finales de 2015, ha protagonizado una de las reconstrucciones más rápidas y exitosas de la historia del fútbol. Si bien el panorama Red hace seis años no era el de hace una década (el club estuvo a punto de desaparecer), era inimaginable ver al Liverpool en este tiempo romper su gafe en la Premier League y levantar de nuevo la Premier League.

La forma de conseguir tanto éxito es sabido por todo aficionado al fútbol: Klopp hace que los suyos vibren en el campo, construyendo una banda de rock&roll que arrasó Europa dos años seguidos, pese al último coletazo madridista en Kiev.

Aunque esa intensidad del Liverpool es cierta, siendo un equipo al que le encanta presionar y los ataques rápidos, los Reds llevan desde aquella final de 2018 contra el Real Madrid matizando su idea. Klopp era consciente que su fútbol eléctrico les había llegado lejos, pero que si la idea no era más pragmática se iba a ir de Anfield sin un solo título.

Los de Anfield comenzaron a modificar su idea, convirtiéndose en un equipo camaleónico que dominaba todas las fases del juego y no sufría tanto para enfrentarse a defensas cerradas que apenas dejaban espacio para correr. Así acabaron llegando los títulos, aunque la eliminatoria ante el Atlético de Madrid demostró que la fórmula de Klopp requería otro paso más. Eran buenos atacando bloques bajos, pero no tanto como para volver a ganar.

El Liverpool apostó por Thiago Alcántara, centrocampista opuesto a todo lo que tenían los Reds en el mediocampo, y Diogo Jota, revulsivo ex del Atlético de Madrid que prometía solucionar buena parte de los problemas de fondo de armario del equipo.

Los primeros compases de la temporada fueron muy prometedores, con un Jota que anotó en su debut contra el Arsenal y un Thiago que dominó un partido en Stamford Bridge que se le hubiese atascado a la misma plantilla hace unos meses. Entonces, ocurrió la peor noticia posible para Klopp y los suyos: la lesión de gravedad de Virgil Van Dijk.

Virgil Van Dijk sufrió la dura entrada de Pickford que le provocó una grave lesión de rodilla

Una terrible entrada de Jordan Pickford dejó al Liverpool sin su mejor jugador (al menos, en cuanto a la estructura del equipo) durante toda la temporada. Si bien la lesión, tremendamente dolorosa para la plantilla, se solventó bien en los primeros compases apostando por un equipo más similar a ese tópico del rock&roll, llegaron nuevas bajas que hicieron imposible la regularidad en Anfield Road.

Durante bastantes partidos se apostó por el exmadridista Fabinho en la defensa, así como el capitán Jordan Henderson, pero se perdió demasiada solidez en el centro del campo. El Liverpool, que consideraba la sala de máquinas como una zona de tránsito al ataque, se dio cuenta a las bravas que debía retocar su idea una vez más.

Thiago, que se lesionó en el mismo partido que Van Dijk, parecía el hombre idóneo sobre el que edificar estos Reds que intentaban minimizar daños en una temporada que se ponía cada vez más cuesta arriba. Pero la adaptación fue difícil, tanto por el estilo del equipo como la mala racha de este a principios de 2021, haciendo que el Liverpool no funcionase de ninguna manera.

Actualmente, los Reds se encuentran fuera de los puestos que dan acceso a competiciones europeas, sacando la calculadora cada jornada para poder entrar en la Champions League. El enfrentamiento contra el RB Leipzig en los octavos de final hizo que el Liverpool recuperase la sonrisa que había perdido en el campeonato nacional. No por nada los Reds entienden la Champions de una manera parecida a la del Real Madrid: la Copa de Europa, si la descifras, importa más que cualquier otra competición.

El reencuentro del Liverpool con su fútbol ha surgido en cuanto al abandono de la idea de apabullar con el balón, haciéndose un equipo mucho más reactivo y conservador. La presión, ese gegenpressing tan característico de Klopp, ha pasado a un segundo plano. Este movimiento, si bien le ha costado realizarlo al entrenador alemán, es una muestra de inteligencia y conocimiento de su equipo, ya que desde la lesión de Van Dijk era demasiado lenta y descoordinada, aunque hubiese funcionado en algunos tramos de la temporada.

La lesión de Thiago Alcántara también alteró los planes de Jurgen Klopp

La vuelta de Fabinho al centro del campo ha ayudado a mejorar la solidez del equipo, teniendo un impacto en la estructura del equipo similar al que aportaba el lesionado central holandés. Ahora, aunque el Liverpool no vaya a buscar al rival, está mucho más ordenado, defendiendo mejor y atacando de una manera más satisfactoria.

No solo el brasileño ha aportado a esa solidez que está sacando al Liverpool de su mala racha de resultados, ya que desde las lesiones de Gomez y Van Dijk no tenían una pareja de centrales tan inamovible como la de ahora (han jugado más de 20 parejas de defensores distintas con la elástica Red esta temporada).

Nathaniel Phillips, canterano scouser, y Ozan Kabak, prometedor central turco fichado en este mercado de invierno, son una pareja sorprendentemente solvente. Kabak, pese a su inicio dubitativo, es la piedra angular de la defensa del equipo, siendo el encargado de la salida de balón y el central más capaz de corregir a campo abierto pese a lo que le cuesta llegar a su punta de velocidad. Por otra parte, Phillips es un central del agrado de Klopp, un contundente defensor en el área y al corte con problemas con balón que  casa muy bien con las condiciones de su nuevo compañero. Eso sí, a priori parece que a ambos se le queda grande el desafío de enfrentarse a Karim Benzema.

El Liverpool llega a la eliminatoria consciente de que la Champions es una vía para poder volver a la misma competición el año siguiente. En el horizonte se avecina un Real Madrid en un buen momento de juego que, al igual que los Reds, saben de la importancia del cruce de cara a evitar un año en blanco.

Si bien la trayectoria de ambos equipos en la temporada invita a pensar en un ligero favoritismo del Madrid, el choque promete ser igualadísimo. La versión más conservadora del Liverpool no favorece al estilo del Real Madrid, pudiendo los blancos tener problemas para controlar a los siempre temibles Sadio Mané, Roberto Firmino y Mohamed Salah al espacio; así como que se pueden invertir los papeles y que sean los Reds los que sufran con el ataque blanco.

Siendo las áreas lo que menos garantías ofrece en la eliminatoria por parte de ambos conjuntos, el enfrentamiento en el centro del campo entre ambos equipos promete ser lo mejor de una eliminatoria que suena a déjà vu de Kiev 2018. Si aquel día acabaron ciclos y nacieron nuevos rencores, este cruce de cuartos promete ser la consumación de todo lo que no vimos hace tres años. Solo el tiempo dirá si en tres años igual o esta breve rivalidad moderna acaba pegando su último coletazo.

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