Previa Chelsea-Real Madrid: La (pen)última noche

El Real Madrid inicia su nueva semana más difícil de la temporada jugando contra el Chelsea en Stamford Bridge. Aunque el resultado de la ida (1-1) no deja claro quien es el favorito, el buen hacer de los Blues en Madrid los dejan por delante, al menos en cuanto a las sensaciones. Pero ya sabemos como funcionan los de Zidane: los hechos pesan más que las sensaciones.

Los partidos de ida de las semifinales de la Champions League siempre tienen un ambiente de definitivos. Da igual cual sea el resultado o las sensaciones, ya que parece que estas son las que se mantendrán de cara a la final. El problema de estas sensaciones es que no son buenas consejeras.

No hay eliminatoria a doble partido sentenciada en el primer partido, por muy favorable que sea el resultado para uno de los equipos. Y si no es así, que le pregunten al Barcelona en los últimos años. Nunca hay que verse en la siguiente ronda hasta que se pasa a la siguiente ronda, decían en primero de supersticiones en el fútbol. Quizás sea por la locura de su juventud, pero parece que el Chelsea se olvidó de ir ese día a clase. Nadie lo dice porque saben que es hablar de más, aunque ellos se ven superiores al Madrid. Las sensaciones de la ida así lo mostraron.

No se puede negar la gran actuación que tuvieron los Blues en Valdebebas. Si no es por Thibaut Courtois, su falta de pegada e inocencia en su propia área, Thomas Tuchel y sus jugadores se hubiesen vuelto a Londres con un resultado mucho mejor que el anticlimático empate a uno. Si bien bajaron el ritmo tras la primera media hora, su despliegue futbolístico se mostró tremendamente convincente.

El Chelsea, que vive en una nube desde que llegó Tuchel, hizo gala de la indestructible confianza que tienen ante el 13 veces campeón de Europa. La cosa es que esto de la confianza a prueba de balas en el deporte (y la vida) es un estado temporal, mucho más endeble de lo que se muestra en el exterior.

Cuanto más arriba se está, más fácil es que estalle la burbuja, haciendo que la caída duela más. Esto es lo que parece ignorar la joven plantilla Blue pese a las alturas de la temporada en la que se encuentra. Y no es por tener avisos, ya que sus dos únicas derrotas de la era Tuchel (2-5 vs West Brom y 0-1 vs Porto) llegaron por un exceso de confianza que salió demasiado caro.

Por tanto, la vuelta está más abierta de lo que se cree, acercándose más a la realidad del marcador que a las siempre engañosas sensaciones futbolísticas. El Real Madrid, si bien sufrió en la ida lo bien engrasada que estaba la máquina Blue, volvió a mostrar como sobrevivir en Europa. Y aunque ese manual de supervivencia europeo tiene algunas páginas memorables, pocas gestas me parecen tan admirables como la ocurrida ante el Chelsea.

Los de Zinedine Zidane, en su peligrosa y peculiar mezcla de veteranos y noveles, resistieron con mil y un problemas físicos ante un equipo que les tuvo contra las cuerdas con una superioridad pasmosa. Ese día no estuvo Cristiano Ronaldo para salvar la papeleta, Sergio Ramos para dejar otra actuación a la altura de su leyenda o el dúo Luka Modric y Toni Kroos a un nivel físico suficiente como para decidir un partido.

Los blancos no tenían nada (o muy poco) de lo que les hizo grandes, pero siempre se mantuvieron a flote. Y si hay algo tan cierto como aquello de la confianza y su volatilidad, es que al Madrid no puedes perdonarle dos veces, porque después de la primera ya te ha mandado a la lona.

Además, la ida mostró todo lo que era el Chelsea, con sus numerosas virtudes y pocos (pero notorios) defectos. Son un grandísimo equipo, pero siguen siendo los mismos jugadores que entrenó Frank Lampard. Atacan bien, pero fallan mucho; defienden mal, pero sobreviven gracias a su buen momento. La zaga ya ha mostrado su competitividad dentro de las ideas de Tuchel para el día a día en la Premier League, aunque el gol de Karim Benzema mostró que, quizás, unas semifinales de Champions exigen algo más.

A su vez, el esquema de 1-3-5-2 que sacó el Madrid para anular al Chelsea y evitar que tuviesen superioridad mostró que puede servir de cara a la vuelta con algunos retoques como el cambio en los carrileros o la salida de Vinicius Jr, jugador al que no le favorece una posición centrada en ataque. Jugadores como Ferland Mendy, Sergio Ramos o Eden Hazard (que vuelve a casa) pueden entrar de partida y solventar estos problemas. El Chelsea, por su parte, contará con los mismos que jugaron la semana pasada.

Stamford Bridge acogerá el final de una eliminatoria sorprendentemente inédita entre dos grandes de Europa. La ida mostró que este Chelsea será joven e inexperto, pero no es un mal equipo; así como que el Madrid sabe más por viejo que por Diablo. Y aunque el valor doble de los goles fuera de casa da por bueno el empate y las sensaciones favorezcan a los Blues, no deja de ser un resultado tremendamente abierto para la vuelta.

Ahora, con todas las cartas encima de la mesa, se avecina la que puede ser la última noche europea de ambos equipos en esta campaña 2020/2021. Y, cuando se trata de alargar un día más el idilio europeo, las sensaciones se caen ante al que le favorecen los hechos. Estambul espera impaciente para jugar una noche más.

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