
El pasado jueves 5 de febrero volvió a ser el Día Mundial del Cierre de la sección femenina de fútbol del Real Madrid. De hecho, lo es todos los días. Unos días con más fuerza y otros con menos. A estas horas, 08:00 de la mañana del miércoles 11 de febrero, todavía es muy tibio.
Pero su intensidad puede aumentar de manera drástica si se nos ocurre empatar o perder esta noche en el partido de ida de octavos de final de la Women’s Champions League que jugaremos contra el París F.C., al que nunca hemos conseguido ganar.
Cuando más exacerbado está ese sentimiento es cuando perdemos un partido contra el FC Barcelona que, por desgracia, es siempre. Sólo una vez, el mágico 23 de marzo de 2025 conseguimos la victoria por 1-3. Y aún están llorando porque dicen que fue un robo. No sé cuántos goles hay de diferencia entre los que nos han metido ellas y nosotras. No lo pienso mirar. Pero, por desgracia, su calidad es aún mucho mayor que la nuestra, aunque cada vez la distancia se va recortando.. Aún así no vamos a negar que la diferencia es humillante.
La rabia de la impotencia y la incomprensión
De eso quiero hablar hoy: del hartazgo, dolor, rabia e incomprensión que me causan nuestros mismos correligionarios. Me refiero a esos madridistas que siempre que el Barça nos gana, claman pidiendo el cierre de la sección.
Los que me conocéis o habéis leído mis artículos aquí o en los otros medios en los que tengo la fortuna de poder colaborar, sabéis que soy una persona visceral. Por tanto, podéis intuir con toda la razón que este escrito casi va a ser un manifiesto directo al hígado, como dice mi buen amigo y responsable de este prestigioso medio, Diego. Y sí, me voy a abrir en canal. Tampoco sé hacerlo de otra forma.
Esto de escribir es muy terapéutico. Por supuesto que el reconocimiento reconforta, hace ilusión, te hace sentir bien y le da un empujón a tu ego. Pero incluso aunque no te lea nadie causa el mismo efecto. Escribo mucho y sólo ve la luz el 50% de lo que produzco. El resto me lo guardo sólo para mí. Pero qué bien me hace.
Vamos, que me voy a quedar a gustísimo. El fútbol saca lo peor de mí. Es algo que odio. Pensaba que lo tenía más controlado con los años y durante un tiempo fue así, pero en los últimos tiempos ha vuelto. Intento gestionarlo, ignorarlo, no contestar a los zotes que inundan las redes y también las calles, bares, etc. con sus relatos mentirosos, absurdos y cargados de envidia. Porque eso es lo que les pasa a los antimadridistas: nos tienen envidia.
Deberían sentir admiración, que es lo que deberíamos sentir todos cuando alguien es mejor que nosotros. Tener esa capacidad de aprender y mejorar para, si al menos no llegar a su altura, acercarnos lo máximo posible. Pero no, nos dedicamos a desprestigiarle, a dudar de su capacidad (“en realidad no es para tanto, no es tan bueno”) y a apelar a esa gran suerte con la que nosotros no hemos sido agraciados.
Pero este país funciona así. Y ya estamos acostumbrados. Al contrario, se confabulan con el exitoso y hacen piña contra él. Es el enemigo.
Yo soy de Barcelona y llevo décadas escuchando a mis paisanos decir todo tipo de tonterías, mentiras e incoherencias. La cosa ha empeorado mucho con el Caso Negreira. Normalmente te resignas. Es eso o te sale una úlcera. Te repites uno de tus lemas: no discutes con mononeuronales. Pero hay veces que se te hincha cierta parte corporal y tienes que estallar. Tienes que responder. Porque no se van a salir siempre con la suya, alguna vez hay que pararles los pies.

Pero lo que más duele de todo es cuando esto te lo dice alguien que tiene tu mismo escudo, que lleva tu misma camiseta, que tiene tu mismo sentimiento. Lo que hiere profundamente y notas como si un puñal se clavara en el centro de tu corazón, es cuando te lo dice un madridista.
La sección de fútbol femenino molesta. De hecho, el fútbol femenino molesta. Y es una cuestión de machismo. Lo es, querido lector. Te guste o no. Seguramente estarás pensando que tú no lo eres. Quizá tengas razón o no. Porque que te encanten las mujeres no significa en absoluto que no seas machista. Esta vergonzosa afirmación la he tenido que oír muchas veces. Las mujeres también tenemos actitudes machistas. Incluso muchas de ellas lo son abiertamente. Cada vez menos, afortunadamente.
Nos han enseñado que, en este mundo de hombres, si quieres triunfar, tienes que ser como ellos. La cosa está cambiando por suerte, pero aún queda mucho de ese pensamiento que hace más daño que otra cosa.
He tenido que escuchar y leer cosas que hacen palidecer, y no sólo en las redes porque eso me da más igual. Me indigna, pero no le hago demasiado caso porque ya sé qué esperar, sino también en grupos de Whatsapp con amigos y conocidos e incluso en charlas en persona.
Cosas del estilo como:
- Eso no es fútbol.
- Qué manía con el fútbol, ¿por qué no os dedicáis a otros deportes que se os dan mucho mejor?
- ¿También tenéis que venir a importunar con esto? En plan “dejadnos este área sólo para nosotros, los hombres”.
- Las mujeres no saben jugar a fútbol.
Mi pregunta es: si a ti te dijeran lo mismo siendo hombre en un ámbito mayormente femenino, ¿cómo te sentirías? ¿Hay algún motivo más para estas opiniones que no sea machismo? Pues no, no lo hay. Porque no se puede argumentar.
Evidentemente, quien piense que me tengo que quedar callada ante estas afirmaciones, se pueden ir a tomar viento fresco. Una ya tiene una edad y menos filtros, por lo que cada vez me callo menos.
Pero es que además es muy fácil. No lo veas, no lo sigas, ignóralo. Pero déjame en paz.
Hay países como Inglaterra en los que el fútbol femenino tiene una mayor tradición y, por tanto, tiene mucho más seguimiento. Es fácil ver cómo se llenan los campos de los equipos e incluso en partidos importantes, juegan en el estadio del masculino con una afluencia más que interesante.
Nos faltan años para esto. Aún se tienen que acostumbrar. Pero que no nos jodan. Y no permitamos que lo hagan. Encima te hablan con condescendencia como si fueras idiota.
El Relato
Estamos empezando a acostumbrarnos a escuchar cosas como «Todos sabemos que la sección femenina del Real Madrid es deficitaria», «estamos cada vez más lejos del Barça», «está muy mal gestionada y fue creada por presión social», «no vamos a ganar un título en la vida y vamos arrastrando el escudo continuamente. Es una vergüenza. ¿Para qué queremos algo así?»
Pero todos sabemos que, a la mínima que el Madrid gane un título, serán los primeros en coger la bufanda y plantarse en Cibeles. Aunque no lo dirán a nadie por vergüenza o se esconderán. Porque no van a admitir su equivocación o su cambio de opinión.

Aunque no lo hagan y sigan discutiendo de forma replicante pero sin razón, se equivocan en muchas cosas y parece que no entienden otras. Y se lo explicas, pero no quieren entenderlo. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Pero, ay, si lo defiendes con uñas y dientes porque te enerva lo que están diciendo. Da igual si lo dicen con educación o no.
¿De verdad pretendes que me quede callada y sonriendo cuando lo que dices me ofende profundamente? Es que sé que si tú estuvieras en mi lugar estarías clamando el cielo. Entonces, te cabreas, sueltas un poco de mierda por la boca porque llegas mucho tiempo aguantando y te tachan de feminazi y de histérica.
En esta sociedad asquerosa que hemos construido y en la que cada vez es más difícil vivir o tan sólo respirar, es todo tan extremista, está todo tan polarizado que, a la mínima, eres machista o feminazi. Cómo les gusta clasificar todo en cajoncitos con sus dichosas etiquetas.
Ya lo vivimos en el madridismo global: los oficialistas, los vinagres, los piperos, los vinilovers, o los mbappecópatas.
Son idiotas. ¡QUE ES TU MISMO ESCUDO! Me duele porque es MI MADRID. Que sí, que también es suyo, pero no admito que me lo pisoteen.
Y es curioso, porque hay otras secciones deficitarias o que lo han sido en otros momentos de las que, mira que casualidad, no piden su cierre. Como son el baloncesto y la cantera.
El baloncesto, al menos en estas dos últimas temporadas que son las que he estudiado, es una sección con superávit. Muy pequeño, pero lo tiene. La cantera, en cambio, es deficitaria. Pero da igual, incluso es normal.
Yo no pediría su cierre nunca. La cantera no la sigo mucho por un tema de tiempo, pero el baloncesto sí. Me veo la mitad de los partidos, e incluso voy personalmente a algunos de ellos. No puedo ver más de la mitad porque no me da la vida. Suelen jugar dos veces por semana e incluso tres, de vez en cuando.
¿Por qué sí se pide el cierre de la sección femenina? Y el baloncesto también la tiene, pero de esto no se habla. Porque no interesa. Y muchos de ellos ni siquiera saben que existe.
Pero sobre todo: ¿por qué hablas sin saber? Infórmate primero un poco y luego discutes. Pues no, chico. Al fin y al cabo esto también es deporte nacional.
El Real Madrid Fem. y sus factores
Ahora que ya he soltado todo lo que quería decir y me siento muy a gusto, habrá que argumentar.
Normalmente, me gusta siempre empezar por la autocrítica. Pienso que hay que mirar en uno mismo lo que ha hecho mal y luego mirar qué es lo que falla en el exterior. Lo de la exigencia y tal. Pero bien entendida. Porque, por muy mal que lo hagas, no absolutamente todo es culpa tuya. Los demás también tienen su parte.
Porque si te ofenden y tú les has avisado que lo están haciendo y siguen, no se pueden enfadar porque tú saltes. Me parece una actitud deleznable y mucha gente es así, lo sé.
Pero también porque aunque juguemos muy mal y no merezcamos ganar, si el árbitro te ha perjudicado, hay que decirlo abiertamente.

Así que, a los que venís a dar por saco cuando el Madrid pierde con el Barça (uno de los pocos equipos que nos derrota) en plan garrulo, pero sin tener ni idea de nada ni haber visto ni un minuto del partido y tampoco decís nada cuando ganamos (la mayoría de las veces) o cuando hacemos buenos partidos, os digo lo siguiente:
1º) El Real Madrid Femenino NO ES DEFICITARIO. Llevamos dos años consecutivos con un superávit superior a los millones de euros. No me lo invento. Podéis ver las cuentas publicadas en la web oficial, debida y legalmente auditadas. No como en otros clubes.Está mal que lo diga con esta prepotencia, pero de vez en cuando hay que sacar pecho, así que allá voy: hay un artículo maravilloso en LaGalerna escrito por mí donde explica de dónde viene todo de una manera bastante llana y entendible para todos.
2º) El Real Madrid Femenino se creó oficialmente el 1 de julio de 2020. Aún no tiene ni seis años de vida. El Espanyol le lleva 45 años de ventaja, el Atlético de Madrid se fundó en 2001 y la sección del Fútbol Club Barcelona en el año 2002. Realmente se crearon antes, pero empezaron a ser profesionales desde estas fechas. Creo que somos capaces de ver que hay unos 20 años de diferencia.
Tú eres muy joven y no te acuerdas. O quizás no lo sabes, porque no conoces la historia de tu club, pero al principio de fundarse la Liga, el Barcelona nos metía palizas tipo 11-0, 9-1, etc. Es cierto que nosotros se las solíamos devolver. Y sí, esto en el femenino no ha pasado nunca (hace 80 años que tampoco pasa en el masculino), pero alguna vez se llevarán una goleada las impresentables éstas.
3º) La Liga Femenina es anticompetitiva. Tal cual lo digo. Si la masculina es un solar, no os cuento cómo está ésta por las razones obvias de que tienen muchos menos recursos y generan infinitamente menos ingresos.
Algunos equipos históricos como el Levante está a punto de descender y otros equipos como el Rayo Vallecano, ya bajaron de categoría hace tiempo. Si sus secciones masculinas están mal, imaginad las femeninas.
Pero además, la gran parte de los equipos considera que cuando juegan con el Barça no es su Liga. Por tanto, no ponen a las titulares, sino a las suplentes. Incluso aunque jueguen con su equipo principal, sorprende consultar las estadísticas y ver que el número de faltas es ínfimo.
Cuando tu rival es muy superior a ti, la única manera que tienes de dificultar su juego es a base de faltas. Esto es fútbol. Y no hay necesidad de violencia.
Además, está muy mal gestionada y está lleno de incompetentes. Se acude al relato una y otra vez de que lo dirige Yolanda Parga, que según “ellos” es madridista. Igual de madridista que Tebas. Saca tus propias conclusiones.
4º) El nivel del arbitraje, qué os voy a decir. De tal palo tal astilla. Y encima con unos medios deplorables en los que, a la hora de revisar las jugadas en los partidos, es imposible determinar según qué cosas porque en las imágenes no se ve nada. Aunque la árbitra sea una gran profesional, en muchos casos no puede ver bien si es penalti, fuera de juego o cualquier otra cosa.
Por no hablar de que, ¡oh sorpresa!, aquí también está todo envenenado por la entidad azulgrana y suelen tener algunas ventajas, aunque no las necesitan. Hay arbitrajes al Real Madrid que son una vergüenza. Y también a los otros equipos. Mira, al menos en esto sí hay igualdad.
Y por supuesto, están muy bien adoctrinadas, por lo que su comportamiento es el típico: malas deportistas, malas compañeras, mentirosas, exageradas, cuentistas y lloricas sin razón.
Por no hablar de las situaciones vergonzosas, como la agresión de Mapi León a Daniela Caracas con sus tocamientos genitales y de la que no ha habido absolutamente ninguna consecuencia.
Además, están obsesionadas con nosotras. Es sorprendente porque para ellas, debemos ser algo parecido al Albacete, con todos mis respetos. Están a años-luz. Pero la secta se encarga de que sean antimadridistas a tope. A veces es hasta cómico. En realidad quieren conseguir con el femenino lo que nunca han podido hacer con el masculino, ni robando. Igualmente, eso está por ver.
5º) Sí, compramos al CD Tacón. Que siempre te lo restriegan en la cara. El equipo llamado “selección de Barcelona” se reconvirtió al Barça. No quiero enrollarme mucho con esto, pero ya desde el principio no pudo estar en Primera División por no tener suficiente dinero y tuvo que empezar en Segunda.
Ganó algunos títulos como Copa de la Reina y tal un poco antes, pero hasta el año 2011 no gana su primera liga. Desde entonces tienen 10 campeonatos. Pronto tendrán el undécimo.
El Real Madrid masculino tardó 14 años en ganar su primera liga. Seguramente, nosotras lo consigamos antes.
El Atlético viene del Coslada. Se deshizo el equipo y sus capitanas convencieron al Atleti para que se creara la sección.
No salieron de la nada. Pero esto no te lo cuentan. Te dicen que son equipos hechos a sí mismos. Claro, como los masculinos. Especialmente el Bbarça, hecho por Negreira. Lo escribo en minúscula intencionadamente. Ese club no merece mi respeto.
Los periodistas, odiadores profesionales en gran parte de la entidad blanca, también la toman con las nuestras como no podía ser de otro modo. Especialmente ácidos con jugadores reivindicativas como Athenea del Castillo o Misa, de las que se escriben absolutas barbaridades en Mundo Deportivo o Sport. Porque no están contentos con meternos cinco, sino que tienen que estar mierdeando e intoxicando el ambiente tergiversando las cosas. Los malos comportamientos de ellas nos los achacan a nosotras.
Datos positivos que muchos olvidan
El primer año de vida del Real Madrid Femenino estuvimos a punto de bajar a segunda división, pero conseguimos remontar y quedar segundas. Desde entonces, hemos dado sorpasso a clubes como el Atlético de Madrid y el Levante. Aunque el Barça nos sigue sacando muchos puntos de ventaja, nosotras también solemos tener un gran colchón con las terceras clasificadas, ya sea la Real Sociedad, el Levante o el Atlético. Nadie nos mueve de ahí.
Nos hemos clasificado para todas las ediciones de la Women’s Champions League hasta el momento. Y eso que siempre tenemos que jugar previa porque sólo pasa de manera directa el campeón de liga.

El año pasado ganamos al Arsenal y al Barça, cosa que no consiguió el masculino. Estuvimos cerca de clasificarnos para las semifinales de la Champions.
Es un proyecto realizado con cabeza, muy bien parido y con cimientos. Por supuesto, con muchas cosas a mejorar y con una política de fichajes discutible. Hay una parte de la gestión que deja mucho que desear, pero ni la sección está abandonada ni nada de eso. Una división que ha hecho en las dos últimas temporadas más de 11 fichajes, no es una sección a la deriva.
Cada vez conseguimos mejores números. Sí, esta temporada parece que hemos dado un paso atrás, si sólo nos fijamos en eso. No empezamos bien, nos dejamos muchos puntos y, como el Barça es casi imparable, nos hace que hayamos perdido la liga ya en noviembre. El formato de Champions nos ha perjudicado un poco, aunque también la hace divertida, y de poder quedar cuartas o incluso terceras, hemos quedado octavas, teniendo que jugar la repesca de los octavos de final.
Pero el juego del equipo ha mejorado sustancialmente comparándolo con otras temporadas y el proyecto Pau Quesada se va afianzando. Tenemos un nuevo entrenador, no lo olvidemos, y muchas nuevas jugadoras.
Hay cosas que no nos gustan, como que haya pocas rotaciones, que se empeñe en jugadoras que no están al nivel y que podría suplir perfectamente con buenos perfiles de la cantera, y casos misteriosos como el de Benisson, el fichaje más caro de todos y que no dispone de minutos. La sección masculina tampoco es que esté genial en política de fichajes últimamente, aunque no es una excusa.
Disfrutemos del camino
Por último, quiero hacer una reflexión: también es bonito disfrutar del camino. Yo no pude ver la creación del club. No pude ser testigo de su nacimiento, su desarrollo, las primeras victorias y todas las dificultades que tuvo que sortear. Especialmente con la Guerra Civil, cuando el equipo estuvo a punto de desaparecer.
Algunos os habéis encontrado con seis Copas de Europa casi seguidas y os pensáis que es lo normal, pero no lo no es. Al contrario, es algo extraordinario que no volverá a repetirse hasta ves a saber cuándo.
Ahora puedo ser testigo de algo que he visto nacer y estoy viendo crecer con mis propios ojos. Que sí, que duelen las humillaciones, pero también te forjan. Está bien tener la visión de un equipo no ganador y aprender a sufrir. Te curtes en la vida en general (aunque parezca que el fútbol es para paletos, se puede aprender muchísimo de él para las cuestiones de la vida y el madridismo es una gran filosofía a aplicar).
Y también disfrutas más las victorias. Cuando un equipo gana demasiado la gente se acostumbra y ya no las valora.
Nos ha pasado con el masculino. Una más. No somos coleccionistas de trofeos, aunque lo parezca. Detrás de cada uno de ellos hay historias de superación y esfuerzo. Sangre, sudor y lágrimas. Pero nosotros lo vemos muy cómodos desde nuestro sofá, opinando con la bocaza abierta, pidiendo que jueguen unos u otros jugadores, vendiendo y comprando otros como si fueran cromos y exigiendo de manera tóxica e irreal la mayoría de las veces.
Disfrutaremos y mucho de la sección femenina, porque el Barça tendrá su época mala. El club está arruinado, no puede hacer fichajes, llegará un punto en que no pueda dar a sus estrellas lo que piden y además, se retirarán. Algunas son bastante veteranas ya. Y tienen una gran cantera, pero ya sabemos que eso por sí solo nunca es suficiente.
A los que sí veis los partidos y conocéis bien la idiosincrasia de la sección, quiero deciros que estoy totalmente abierta al debate. Pocas cosas hay en el mundo que me gustan más que hablar del Real Madrid. Pero con cabeza, no con gilipolleces del tipo “Florentino dimisión y hay que quemar el club y comprar a media Europa”.
Un debate coherente, sin querer imponer tu razón por encima de los demás ni pretender extremismos del tipo “o estás conmigo o contra mí”, siempre es enriquecedor y constructivo. Digno de disfrutar.
Y sí, se me ha hecho largo, pero era necesario decir todo esto. Agradecimiento eterno a ti, querido lector, por llegar hasta aquí. Si eres de los que no sigues la sección o está en contra, HONOR a querer al menos saber mi opinión. Los que no quieren entender ni siquiera han hecho el esfuerzo de abrir este artículo.
Sigamos adelante haciendo historia y a derrotar al París esta noche para seguir fuertes.
¡HALA MADRID!
