
FC Barcelona 2-0 Real Madrid: «Se acabó la fiesta»
El Real Madrid ha enterrado de forma matemática sus opciones para ganar la Liga tras caer derrotado por 2-0 ante el nuevo campeón, el FC Barcelona, merced a los tantos de Rashford y Ferrán Torres en la primera mitad.
En un partido bastante flojo por parte de ambos contendientes, impropio de un Clásico entre los dos más grandes equipos de la Liga española, el Barça sentenció el encuentro con apenas un par de chispazos, evidenciando una vez más la imagen de impotencia mostrada por los de Arbeloa.
Sin apenas mordiente, con más ganas que juego y siempre a remolque de los culés, los de blanco lo intentaron sin éxito aunque, como no podía ser de otra manera en esta apestosa Liga Negreira, el árbitro volvió a dejar constancia de su sello para que la fiesta, a la que también estaban invitados Louzan y Tebas en el palco y con la copa bien preparada para su entrega posterior, Hernández Hernández volvió a hacer de las suyas.
Hernández Hernández e Iglesias Villanueva, invitados a la fiesta azulgrana
Aunque no hacía falta, por si acaso, entre el infecto colegiado canario y el siempre polémico Iglesias Villanueva desde la Sala VOR, decidieron que el Real Madrid no podía ni siquiera acercarse a «su» Barça de ninguna manera. Para eso obviaron un tremendo codazo de Gerard Martín a Bellingham en el área que, como le pasó hace unas semanas a Mbappé en el Bernabéu contra el Girona, acabó con los huesos del jugador madridista en el suelo y con sangre en el rostro.
No había dudas de que la acción era merecedora de penalti y de expulsión pero, para evitar aguarles la fiesta a los culés (por más que el Real Madrid necesitase imperiosamente la victoria en Can Farça para evitar el alirón culé), ni Hernández Hernández ni, como digo, Iglesias Villanueva interpretaron que dicha agresión no era merecedora de sanción y dejó seguir, una vez más.

Por si fuese poco, y como está siendo ya una triste constante en esta Liga, el rasero arbitral a nivel disciplinario también fue absolutamente dispar y disparatado. Amén de que dejó sin señalar muchas faltas al Barça, especialmente para cortar intentos de contra madridistas, las muchas que sí fueron sancionadas (nada menos que 18) sólo le costaron dos amarillas y en ningún caso por faltas sino por sendas tanganas y la segunda, ya casi al final del partido. Sin embargo, el Real Madrid -que cometió sólo nueve- acabó con cuatro tarjetas.
Sentencia barcelonista en la primera mitad
En lo deportivo, hay que decir que los blancos llegaban a este Clásico con el equipo plagado de bajas a las que, por si ya eran pocas, se sumaba la de Dean Huijsen a última hora, aquejado de un proceso febril justo antes del calentamiento, teniendo que ser reemplazado por Asencio.
La única novedad positiva fue la vuelta de Courtois debajo de los palos, una feliz noticia que, además y visto lo visto durante el partido, fue de lo mejor del Real Madrid. En defensa, junto al citado Asencio, Arbeloa alineó a Alexander-Arnold, Rüdiger y Fran García, con Tchouameni, Bellingham y Camavinga en el centro del campo, con Brahim, Gonzalo y Vinicius en punta.
El partido, que empezó con dominio alterno y con muy buenos minutos de Brahim, se quedó pronto sin historia porque a los ocho minutos se adelantaron los de Flick con una falta directa botada desde el vértice derecho del ataque azulgrana que se coló por la escuadra derecha de Courtois. Quizás el belga pudo haber hecho más ya que el balón entró justo por su palo y puede que reaccionase algo tarde, pero hay que reconocer que el golpeo de Rashford fue impecable y casi, casi inapelable.
Un durísimo mazazo para el Real Madrid que, si ya estaba cogido con pinzas antes del partido, tras el gol culé se resintió con fuerza. Especialmente cuando, apenas nueve minutos más tarde, recibió el segundo y definitivamente impacto.

En el minuto 17, Fermín filtró un buen balón al corazón del área madridista para que Dani Olmo, cómodamente instalado y sin apenas oposición, le dejó un excelente servicio a Ferrán Torres, que venía desde atrás y batió a Courtois con bastante facilidad.
Con el 2-0 y todo por jugar aún, poca gente creía en una posible remontada madridista. Y aunque aparentemente los de Arbeloa no le perdieron la cara al encuentro e intentó tocar y salvar con rapidez y lanzar balones largos a la espalda de la defensa, lo cierto es que nunca se sintió cómodo y en muy pocas ocasiones lograron su propósito.
La primera vez llegó en el ’22, cuando un gran balón largo de Asencio logró salvar a la defensa azulgrana, dejando a Gonzalo habilitado mano a mano con Joan García pero el canterano resolvió fatal la papeletas, mandando el balón al lateral de la red. Una de esas ocasiones que marcan, sin duda, el devenir de un partido.
Apenas un minuto después, el Real Madrid dispuso de otra gran oportunidad, con una buena contra por la derecha llevada por Bellingham, tras un buen servicio al espacio por parte de Alexander-Arnold. El inglés centro al área pequeña donde esperaba Vinicius para empujarla. Sin embargo, se adelantó muy bien Eric García para desviar a córner.
Pasada la media hora, Vinicius se fue por su banda y vio la llegada de Tchouameni desde la segunda línea en la frontal y le cedió el esférico para que el francés, de primeras, intentase ajustar el balón hacia la escuadra izquierda de Joan García, pero su disparo se marchó demasiado desviado.
La última ocasión de la primera mitad llegó en el minuto 37 cuando Rashford se marchó por velocidad de Fran García y se plantó ante Courtois pero, entre que su remate no fue acertado y que se topó con el meta belga, el balón acabó marchándose rumbo al córner.
Segunda parte marcada por la polémica arbitral en el área azulgrana
Tras el descanso, sorprendentemente sin cambios en las filas blancas a pesar de lo visto en el césped, comenzó con un aviso culé en forma de peligroso centro desde la derecha por parte de Rashford que desvió Courtois provocando una pequeña melée en el área madridista.
Sin embargo, en el minuto 52 llegó la gran jugada polémica de la noche. Alexander-Arnold puso un fantástico centro al área hacia Bellingham que sobrepasó con facilidad a Cubarsí y encontró a su destinatario. Entonces, cuando el inglés se disponía a ejecutar a Joan García, se cruzó Eric García y le propinó un tremendo codazo al jugador madridista, que cayó fulminado sobre el césped.
Lo más abracadabrante de todo es que, como pasó con Mbappé y Vitor Reis en el Bernabéu, a pesar de que el inglés presentaba un corte cerca del labio y tenía sangre en el rostro, tanto el árbitro de campo como, sobre todo, el del VAR se dieron mus y dijeron que ahí no había pasado nada y que siguiese el partido. Un auténtico bochorno, habida cuenta además del reciente episodio con Mbappé y su ceja partida.
Lo más cachondo del tema, aunque maldita la gracia que tuvo, es que la jugada acabó con el escarnio mayúsculo de ver cómo, encima de «eso» a Bellingham le tocó poner además la cama. Y es que, no contentos con no haber pitado nada, el colegiado canario acabó amonestando a Bellingham, quien tuvo que ser atendido detrás de la portería azulgrana, entró al campo por ahí en vez de hacerlo por la banda.
El caso es que el partido continuó y, a punto estuvo de encajar el tercero sólo tres minutos después, pero Courtois volvió a lucirse en el ’55, sacando un increíble pie ante Ferrán Torres, que se había plantado delante de él aprovechando un magnífico pase de Cancelo a la espalda de Alexander-Arnold.

En el minuto 62 Bellingham vio puerta ante Joan García, rematando a bocajarro un buen centro de Brahim desde la izquierda a la salida de un córner pero el árbitro, en esta ocasión, acertó a anular el tanto por posición antirreglamentaria del jugador.
A partir de ese con un ritmo bastante inferior al esperado, el Real Madrid fue la viva imagen de la impotencia, del «quiero y no puedo» y poco a poco y a pesar de los cambios (por cierto, sólo tres) con las entradas de Thiago Pitarch por Camavinga, primero, y de Mastantuono y Palacios por Brahim y Gonzalo, después, el equipo no mejoró.
Es más, con un Real Madrid ya derrotado pudo llegar el tercero a falta de siete minutos para el final cuando, en una buena contra culé, De Jong asistió a Lewandowski para que éste disparase contra el cuerpo de Courtois, sin percatarse de que justo a su izquierda estaba Fermín completamente solo.
Finalmente, y sin descontar un solo minuto, Hernández Hernández decretó el punto final al partido para que el Barça, ya de forma oficial, celebrase sobre el césped del Nou Camp la consecución de su 29ª liga y su segunda consecutiva.
Lo que sí es de reseñar, por más que no sorprenda en absoluto, es que, a diferencia de la celebración de la Liga 2023/2024, la última cosechada por el Real Madrid, nadie de la RFEF ni de la Liga tuvo a bien asistir al palco del Bernabéu. Es más, la Copa, que hoy estaba bien preparada y reservada para la fiesta, ni siquiera estuvo presente en el estadio y hubo que esperar 24 horas a que se la hiciesen llegar al club por mensajería a la instalaciones de Valdebebas. Y es que, hasta para estas cosas, hay que tener «suerte»…
Ficha técnica del partido
FC Barcelona: Joan Garcia; Eric Garcia, Cubarsí, Gerard Martín, Cancelo; Pedri, Gavi (Bernal, ’77); Rashford (Raphinha, ’64), Olmo (De Jong, ’64), Fermín (Balde, ’88); y Ferran Torres (Lewandowski, ’77).
Real Madrid: Courtois; Alexander-Arnold, Asencio, Rüdiger, Fran García; Tchouameni, Camavinga (Thiago Pitarch, ’70), Bellingham; Brahim (Mastantuono, ’78), Gonzalo (Palacios, ’78) y Vinicius.
Arbitro: Alejandro Hernández Hernández (Col Canario). Amonestó a Olmo y a Raphinha por el FC Barcelona y a Camavinga, Asencio, Bellingham y Alexander-Arnold por el Real Madrid.
