
RCD Espanyol 1-2 Real Madrid: «Espí rescata al Madrid»
El Real Madrid ha ganado por la mínima al Espanyol en el RCDE Stadium, gracias a un gol logrado sobre la bocina por Carlos Espí, su nuevo Joselu, («Baby Joselu», como le han bautizado ya algunos compañeros como Courtois o Bellingham), en un partido marcado por la irregularidad de los de Mou.
Tras unos primeros 20-25 minutos absolutamente brillantes, el Real Madrid se fue atorando y, aunque dominó, le costó mucho crear ocasiones sobre la meta local, hasta que al filo del tiempo reglamentario, Espí -en un gol típico de «9» puro como él- le dio los tres puntos a su equipo, remontando así el gol de Cala.
Escandaloso arbitraje «Made in Negreira» de Sánchez Martínez y Figueroa Vázquez
Lo que no ha cambiado nada es el arbitraje. De nuevo, Sánchez Martínez, el inefable «Manolete», volvió a ofrecer un recital de lo que es el auténtico arbitraje Made in Negreira. Permitió toda clase de violencia de los defensores del Espanyol, especialmente sobre Vinicius, que en apenas 10 minutos ya había recibido cuatro faltas, alguna de ellas como la patada de Cala sobre su espalda sin balón a los tres minutos, era acreedora incluso de roja.
Pero es que, además, le volvió a perdonar la expulsión a Cala -que ya tenía una amarilla por otro lance con Vinicius en la primera parte y por el que el brasileño fue amonestado- cuando dejó sin castigo una durísima patada, también sin balón, sobre Carreras nada más empezar la segunda mitad.
Pero claro, todo esto se entiende si vemos que, junto a este árbitro -promocionado en su día a Primera División por el propio Negreira- estaba en el VAR otro sospechoso habitual como Figueroa Vázquez. Sí, el que amonestó en su día a Kroos por darle una patada al aire en un partido ante el Elche.
Este colegiado se hizo directamente el sueco y no quiso avisar a Sánchez Martínez de un clarísimo penalti por un agarrón a Dumfries en la primera mitad, ya con empate a uno.
Y es que resulta curioso y hasta divertido (aunque maldita sea la gracia) ver la celeridad con la que desde el VAR se peritan las jugadas conflictivas que pueden favorecer al Real Madrid. El agarrón, más claro que el caldo de un asilo, se despachó en apenas unos segundos mientras que cada jugada del Real Madrid, especialmente sus goles, se revisan hasta la Edad Media.
Goles y buenos minutos del Real Madrid en la primera parte
Pero volviendo a lo meramente deportivo, hay que decir que Mourinho no ofreció grandes sorpresas en su primer «once» titular de la temporada oficial y optó por un equipo de jugadores más o menos consolidados, muy en la línea de lo que vimos en el amistoso de Gelserkirchen ante el Schalke 04.
De mano, arrancó el Real Madrid con Courtois en la portería, Dumfries, Konaté, Huijsen y Carreras en defensa, Bernardo Silva y Güler de mediocentros, con Bellingham en la mediapunta y Valverde por la derecha, acompañados de Mbappé y Vinicius en la punta del ataque.

El partido, como dije anteriormente, arrancó con una consigna clara: cazar a Vinicius, darle hasta en el cielo de la boca y esperar a que se revolviese, porque sabían que no pasaría nada ya que, desgraciadamente, ésa es una constante en la Mugrienta Liga Negreira durante estos últimos años.
Así, cuando el partido apenas llevaba tres minutos disputados, Cala sufrió una «peladura» seria de cables cuando, con el balón fuera del campo y Vinicius tirado en el suelo, le propinó una coz por la espalda y a traición sobre su espalda. Una agresión en toda regla que, sorprendentemente, ni siquiera se saldó no ya con roja -como la ocasión merecía- sino que no fue ni falta.
Pero a pesar de ello, el Real Madrid salió con las ideas bien claras desde el primer momento y practicó una presión adelantada casi inédita estos últimos años, circulando rápido el balón por todas las líneas y buscando rápidamente el frente de ataque, liderados por un espectacular Güler, que dejó pinceladas de auténtica magia durante toda la primera mitad.
De hecho, de la mano del propio Güler, el Real Madrid se adelantó en el marcador a los ocho minutos. El joven turco botó de manera magistral una falta lateral desde el perfil izquierdo del ataque madridista y le puso un balón maravilloso a Bellingham, que se adelantó a su par y conectó un espectacular testarazo al que nada pudo hacer Dmitrovic.
Con el Real Madrid como dueño y señor de la situación, a punto estuvo de llegar el segundo tanto madridista justo al cuarto de hora de partido, pero el disparo lejano de Mbappé, sin excesivo peligro, fue presa fácil para el portero local.
Dmitrovic se lució ante Dumfries en el minuto 20, cuando el holandés, en una demostración de garra y poderío físico, le ganó la espalda a su defensor y supo aprovechar el gran pase al hueco de Güler pero su disparo, ya bastante forzado y esquinado, lo desvió el meta local a córner en una buena intervención.

Sin embargo, las cosas cambiaron radicalmente para los blancos a partir del minuto 25 cuando, aprovechando que el Real Madrid estaba con 10 en el campo porque estaba siendo atendido Huijsen en la banda por un golpe en la cara que le había producido una brecha, el Espanyol se estiró y puso en serios aprietos a los blancos en una clara doble ocasión.
Primero con el disparo de Riedel, bien desviado por Courtois y, casi a continuación con el disparo de Roberto Fernández, que se marchó ligeramente alto, por encima del larguero del belga.
Aquello fue un aperitivo del empate ya que el Espanyol, mucho más centrado en el campo, volvió a presionar la salida de balón del Real Madrid y vio puerta con bastante facilidad al filo de la media hora.
Aprovechando la timorata defensa madridista, el Espanyol no encontró demasiados problemas para tocar en la frontal del área y Javi Hernández, muy cómodo, lo tuvo muy fácil para centrar al punto de penalti donde llegó Cala, completamente solo para empalmar a la red y conseguir el empate.
Tardó el Real Madrid en recuperar el control de un partido que había perdido ante el empuje local, aunque tuvo dos clarísimas ocasiones casi consecutivas en las botas de Mbappé, hoy con la pólvora mojada. La más importante, un mano a mano ante Dmitrovic en el ’37, tras una poderosa arrancada que el meta local desvió in extremis con el cuerpo.

La traca final de esta primera parte llegó en los últimos minutos cuando Dumfries fue clarísimamente agarrado por El Hilali, justo cuando se disponía a rematar en el segundo palo un buen centro desde la izquierda.
El agarrón, diáfano y continuado, acabó con el neerlandés en el suelo pero ni Sánchez Martínez en el campo ni Figueroa Vázquez desde el VAR estimaron dicha accion como punible, a pesar de su y dejaron seguir casi de inmediato la jugada.
Dominio madridista y juego espeso del Real Madrid en la segunda mitad
La segunda parte empezó de la misma forma que empezó el partido. Cala, en una jugada sin sentido, llegó tarde a la presión sobre Carreras y le pateó con fuerza excesiva cuando el balón ya no estaba en disputa. Una clara amarilla -la segunda, por cierto para el jugador blanquiazul-que se volvió a ir al limbo y el jugador, que fue sustituido casi de inmediato por su entrenador, se marchó de rositas.
En el minuto 52 llegó la ocasión más clara del Real Madrid en esta segunda parte cuando, tras un córner botado por Güler, en un calco de la jugada del primer tanto madridisita, Bellingham conectó otro espectacular cabezazo.
Sin embargo, en esta ocasión Dmitrovic protagonizó una gran estirada para desviar el balón, que quedó suelto en el área pequeña. Mbappé intentó empujarlo de cabeza pero saltó antes de tiempo y su remate, excesivamente forzado, se acabó perdiendo junto al palo izquierdo.
Con los cambios, el Real Madrid cambió su dibujo y apostó por un equipo más ofensivo y directo, dejando en el banquillo a Güler y a Carreras, dando entrada a Diomandé y Cucurella pero el experimento, ante un Espanyol demasiado cerrado atrás, no terminó de arrancar.

El Real Madrid dominó a placer pero es cierto que le costó mucho crear peligro. Vinicius y Diomandé no aportaron gran cosa por las bandas y el equipo empezó a hacerse más «pastoso» en el centro del campo.
Aún así, los de Mou volvieron a disfrutar de una gran oportunidad en el ’77 pero el disparo raso y duro de Valverde desde la frontal, se estrelló en la parte exterior del palo izquiedo de Dmitrovic y se marchó fuera.
Entonces, Mourinho sacó toda la caballería. Un triple cambio, a la postre decisivo. Salieron Camavinga, Espí y Alexander-Arnold por un apagado Bernardo Silva, Bellingham y Dumfries y el equipo se acabó volcando sobre la meta local, aunque sin demasiado peligro.
Y cuando todos daban por hecho el empate, llegó la jugada que cambió el partido justo en el momento que se cumplía el tiempo reglamentario. Mbappé intentó una internada por la derecha pero no acertó a empalar y el balón quedó suelto en el área pequeña.
Entonces apareció el más listo de la clase, Carlos Espí, para aprovecharse de la situación, hacer un pequeño recorte y mandar el balón a la jaula en el gol que, a la postre, le daría los tres puntos a su equipo.
Finalmente y a pesar de los esfuerzos del Espanyol, muy tocado ya físicamente, el marcador no se movió y, tras cuatro minutos de prolongación, Sánchez Martínez mandó a los jugadores a los vestuarios y los tres primeros puntos de este campeonato volaron para Madrid.

El siguiente compromiso blanco es este próximo miércoles, correspondiente a la primera jornada de Liga, aplazada por la presencia de jugadores mundialistas en ambos equipos y enfrentará en el Bernabéu al Real Madrid y a la Real Sociedad.
Ficha técnica del partido
RCD Espanyol: Dmitrovic; Omar, Unai Nuñez, Riedel (Drkusic, ’66), Hinojo; Urko (Pol Lozano, ’75), Edu Expósito (Jofre, ’87), Javi Hernández (Pere Milla, ’75), Dolan; Calatrava (Bauza, ’66) y Roberto Fernández
Real Madrid: Courtois; Dumfries (Alexander-Arnold, ’80), Konaté, Huijsen, Carreras (Cucurella, ’64); Bernardo Silva (Camavinga, ’80); Güler (Diomande, ’64), Fede Valverde, Bellingham (Espí, ’80), Vinicius y Mbappé.
Arbitro: José María Sánchez Martínez (Col. Murciano). Por el Espanyol, amonestó a Cala, Riedel Edu Expósito, Pere Milla y Pol Lozano, mientras que Vinicius fue el único amonestado por el Real Madrid.

