FC Barcelona 7-0 Real Madrid Fem.: «Bochorno inadmisible»
Odio el fútbol. Odio el puto fútbol. No puedo empezar esta crónica de otra manera. También os digo que lo que he visto hoy no es fútbol. No tengo palabras para describirlo, pero eso no no lo es. Yo sabré muy poco, pero sí sé distinguir cuándo es fútbol. Perdón por la redundancia.
Es la crónica más difícil que me ha tocado escribir. Y nadie me obliga, eh. Soy yo. Es mi compromiso para con Meritocracia Blanca y porque hay que estar en las buenas y en las malas. Yo, al contrario que otros y otras, no me borro.
¿Y quién va a querer leerla? Pues nadie. Ni yo misma la leería. Lo haré antes de mandar a publicarla para asegurarme de que no soy uno de los principales diarios deportivos (donde redactan fatal) y quiero asegurarme de que todas las frases tienen sentido y no hay faltas de ortografía o de mecanografiado porque no me lo perdonaría. Pero la leo porque no me queda más remedio, así que entiendo que hoy esté escribiendo para nadie.
No sé ni por dónde empezar. Porque para describir el partido de hoy sólo me salen exabruptos. Vergüenza, bochorno, hastío, desidia, asco, rabia, patético, antifútbol, esperpento… Es que se me viene hasta la palabra “terrorismo” a la cabeza.
Me han decepcionado muchas jugadoras hoy. Esperaba mucho más de Senss, que siempre le suele poner carácter, hoy desaparecida. Linda, que parecía querer buscar su gol y ya. Carusso que ha cometido errores infantiles, de novata. Ni las cadetes te harían algo así. Las únicas que han tirado del carro han sido Silvia Cristóbal, que lo ha hecho bastante bien a pesar de todo, y Felicia, que iba tratando de espabilar a sus compañeras.
Y no, no me sirve que no hayamos tenido ni 72 horas para descansar, que ése es otro tema. Tú no le puedes jugar al Barcelona, que encima es el mejor equipo del mundo por mucho que me asquee esto y a ver si cambia de una maldita vez, igual que le juegas a la Real Sociedad. Y ése es el problema: la misma alineación y el mismo sistema para toooooodos los partidos. No hay que saber de fútbol para entender que no juega igual el Barça que el Ciy que el Atlético de Madrid.
La alineación ha sido exactamente la misma que contra el City: Frohms, Lakrar, Andersson, Eva Navarro, Silvia Cristóbal, Carusso, Elisa Senss, Andreia Jacinto, Athenea, Felicia Schröder y Linda Caicedo.
Adiós a la titularidad de Keukelaar. Con la vuelta de Athenea, lo tiene crudo. Y mira que está en buen momento, pero da igual. Porque Pau es así de tozudo. Igual que con Eva. Que no es lateral. Pero ahí está los 90 minutos, incomprensiblemente.
El Camp Nou con 40.000 energúmenos con ganas de sangre. Y cómo lo han disfrutado. No era para menos. Ojalá estar en su lugar. Porque al menos, sus jugadoras tienen ganas de comerse al rival, porque nos odian. Las mías… Las mías pasan. Ni entienden lo que significa un partido de esta índole.
Un estadio sorprendentemente seco, tras las torrenciales lluvias que han caído estos días en Cataluña y que han provocado muchos problemas. Tal y como están las instalaciones del Fútbol Club Barcelona, creía yo que más bien íbamos a ver un partido de waterpolo. Por esa razón, el partido, que inicialmente estaba previsto para las 16:00, se aplazó a las 19:00.
No nos ha dado tiempo ni siquiera a respirar. Ya en el minuto 1 estaban en nuestra portería, con la primera ocasión pero apenas dos minutos después, en el tercer minuto empezaba la agonía: Un gol de Claudia Pina. El primero de los cuatro que iba a marcar.
Y mientras, los madridistas asistíamos con incredulidad al espectáculo dantesco que presenciaban nuestros ojos. NADIE fue capaz de meter un solo pie. Claudia se ha ido de cuatro jugadoras ella sola y se ha encontrado un pasillo amplísimo para hacer lo que quisiera. Y lo que quería era meter un gol, como es lógico. Era sólo el principio. Lo peor es que ya lo sabíamos. Porque una cosa así se ve venir.
El Barça ha dominado el encuentro y ha tenido el balón de forma insultante durante todo el encuentro. En el minuto 12 tuvimos una gran oportunidad, cuando Felicia estuvo a punto de encontrarse la portería vacía. Cata Coll salió de manera bastante suicida al centro del campo, según mi parecer, a cortar la contra que estábamos iniciando y le salió bien. Rebotó el balón, pero pudo controlarlo.
Tan sólo tres minutos después, en el ’15, agarrón claro de Carusso a Sydney Schenterleib. Penalti claro. Gran error infantil que no puede cometer nadie, pero aún menos una jugadora con cierta veteranía y experiencia. Y nos ha salvado la virgen porque la colegiada, incomprensilemente, no lo pitó.
Tengo que decirlo. Me he quejado mucho de los arbitrajes en los últimos partidos porque han sido atracos. La colegiada ha interpretado que había un rebote antes o una falta… No lo he entendido bien, pero para mí era penalti claro pero no lo ha pitado y tampoco voy a llorar. Aunque las muy sinvergüenzas de las jugadoras y sus aficionados seguro que estarán llorando durante días diciendo que les robamos.
Eso sí, instantes después, no sé si para compensar o qué, le sacó una tarjeta amarilla a Eva Navarro por una falta que le hacen a ella. Éste es el nivel.
El Madrid no salía de su área, no olía el balón y, si lo tocaba, lo perdía al instante. No sé cuántos pases hemos fallado de manera vergonzosa.
Lo increíble es que hemos podido aguantar 24 minutos sin que nos metieran más goles, aunque han tenido oportunidades. Sidney, sin ir más lejos, en una contra que ha iniciado saliendo desde su propio campo, completamente sola, ha efectuado un disparo largo que se ha ido fuera.
En el minuto 27 ha venido el segundo gol. También de Claudia Pina. La defensa es una fiesta. Esos errores no los hacemos contra los otros equipos. ¿Por qué con ellas sí? Es incomprensible. Huelen la sangre. Tenemos miedo y lo saben. Se crecen con él.
Además del bochorno e impotencia que estamos viviendo, sabiendo que nos va a caer un carro, como así ha sido, no es la única vergüenza que tenemos que soportar. Las comentaristas de DAZN están en pleno orgasmo infinito. Es obsceno. Cuando ha acabado el partido, han tenido que dejar un enorme charco en el suelo, bajo sus sillas.
Yo no digo que no elogien al Barça, pues es para hacerlo. No digo que no señalen los errores del Madrid, que son infinitos. Pero, coño, un poco de profesionalidad. Tapaos un poco que no se os vea tanto el plumero.
Cuatro minutos después, en el ’31, ha llegado el tercer gol. También de Claudia. Brugts presionó y robó el balón, asociándose con Patri Guijarro, que asistió a Pina para que anotase su paricular hat-trick.
Ni tiempo a sacar del medio campo nos ha dado. Un minuto después, ha llegado el cuarto gol, de Graham Hansen, tras un error grotesco de la defensa blanca. Servidora ya no puede más y apaga la tele. Me dan ganas de tirarle un zapato o cualquier cosa que tenga a mano para romperla. No pienso seguir viendo tal espectáculo. Que se rían de su madre.
Que nos han metido cuatro goles, cuatro en media hora, señores. ¿Y hay alguna reacción? ¿Cambios? ¿Ganas de hacer algo? NO.
En el ’36, Schröder, que es la única que parece tener alma, aparte de Silvia Cristóbal, disparó después de una acción con Athenea, pero Cata ha parado sin despeinarse. Llegamos muy poco al área rival, pero desaprovechamos las ocasiones. Y así no se puede.
Durante dos o tres minutos, el Madrid empezó a retener un poco más el balón, encontrando algunos espacios e incidiendo por las bandas. Y es que el Barça, que tiene muchos fallos en defensa, te deja espacios. Pero no sabemos aprovecharlos. Linda arrancó una carrera y disparó, pero el balón se marchó por encima del larguero.
El Barça no se conformaba con esos cuatro goles, aunque ya sabía que no íbamos a remontar ni en sueños. Pero querían más. Nunca es suficiente, especialmente si es contra el Real Madrid. Si pueden meter 15, te los meten. Y es normal. Necesitan humillarnos siempre porque odian nuestro escudo. Nosotras podríamos odiar el suyo, que por cierto es infecto, sin honor y lleno de corrupción. Pero… Y aún tuvieron tiempo para meter el quinto gol, también de Pina.
Intentó el Real Madrid algunas acciones para acortar distancias con Eva Navarro y Felicia, pero resultó inútil.
Tres minutos de añadido a la pesadilla y nos fuimos al descanso. Un descanso que necesitábamos para repensar, replantear e, incluso, abandonar. Porque ya nos habían ganado antes de empezar a jugar.
¿Cuántos más nos iban a caer? ¿Otros cinco? El partido se reanudó sin un sólo cambio. Quesada entendió que nos estaba yendo genial y no era necesario. Nosotros, suplicando que el meteorito ése que un día tiene que hacer desaparecer La Tierra cayera ya de una vez.
Todo seguía igual: el Barça colándose hacia nuestro área con una facilidad pasmosa y las nuestras sin saber qué hacer ni cómo pararlas. Que con 5-0, no se juega más. Se hacen faltas para parar el partido. No hace falta emplear dureza. Simplemente faltas. No las dejas avanzar. No pasan más. Pues ni eso fuimos capaces de hacer.
Linda buscaba el gol. Más para ella misma que para el equipo. Pero lo intentaba. Sin éxito. Algunos minutos de posesión larga del Madrid e incursiones al área barcelonista.
Las blaugranas rebajaron presión para descansar un poco y hacernos creer que ya era todo por hoy. Qué equivocadas estábamos. Porque hubo tiempo para más goles.
Así, en el ’53 vino el sexto, a cargo de Ewa Pajor, que marcó tras una jugada iniciada por Patri, la cual filtró un gran pase a Hansen. Llegó al área y le cedió los honores a la polaca para que pudiera aumentar, más aún, la diferencia en el ya de por sí abultado marcador.
El minuto 55 fue el elegido para mover el banquillo. Salieron al césped Irune Dorado y Angeldahl y se fueron Carusso y Athenea y ocho minutos después, volvió a haber cambios: Beerensteyn y Däbritz por Jacinto y Felicia.
De poco sirvieron. Porque cuando vas perdiendo 6 a 0 poco puedes hacer. Y sí, el Madrid de vez en cuando conseguía llegar a la portería de Coll, pero sin efectividad. Un último cambio en el minuto 73: sentó a Senss y entró Méndez para reforzar una defensa con más agujeros que un queso Emmental.
Aún habría tiempo para un último gol. En el minuto ’87 llegó el séptimo, esta vez de Sydney. Encima, un señor golazo, hay que reconocerlo. ¿Hasta cuánto iba a durar la agonía?
Pues aún tuvimos que sufrir dos minutos más, que fue lo que la colegiada decidió añadir, por si no habíamos sufrido suficiente humillación. Y por fin se escuchó el pitido final, que sonó a música tocada por los ángeles.
Y así estamos: humillación tras humillación con el Barça. No se puede permitir. NUNCA MÁS.
Espero que se tomen decisiones urgentes en los próximos días, si no, entenderé que simplemente estamos perdiendo el tiempo. El mío es muy valioso como para irlo desperdiciando. Pero, como estoy enferma de madridismo, seguiré ahí. Aunque no lo merecen.
Ficha técnica del partido
Barcelona: Coll, Paredes, Aïcha, Van Asten (Martina, 68’), Brugts (Carla, 78’), Serrajordi (Rosalía, 78’), Guijarro, Schertenleib, Pina (Aitana, 59’), Pajor y Graham (Kerolin, 59’).
Real Madrid Fem.: Frohms, Eva Navarro, Lakrar, Andersson, Silvia Cristóbal, Senss (María Méndez, 73’), Caruso (Irune Dorado, 55’), Andreia Jacinto. (Däbritz, 64’), Athenea (Angeldahl, 55’), Linda Caicedo y Schröder (Beeresnteyn, 64’).
Árbitra: Mª Gloria Planes Terol (Col Murciano). Sin tarjetas para las locales, sólo amonestó a las madridistas Eva Navarro, Caruso y Caicedo.





