El pasado año ha sido muy bueno para muchos. Algunos conseguían sus sueños de toda la vida: comprar una casa, un auto, visitar otro país, estudiar al otro lado del mundo, comprar el móvil que tanto deseaban, entre otras cosas. Un chico de Madeira sin embargo, soñaba con algo más grande. Muy pocos creyeron en él, pero poco a poco empezó a demostrar al mundo que los sueños se hacen realidad con mucho esfuerzo, pasión y sacrificio. El tener un “don” poco te sirve cuando no sabes qué hacer con él. Algunos dirán que el “talento” lo es todo y que solo ciertos individuos nacen grandes, el resto debe conformarse con vivir en la sombra y no aspirar a nada. Vaya genios, eh.

Hoy, me ha gustado salirme un poco de mi “zona de confort” y expresar mi opinión acerca de un 2016 especial, para muchos madridistas y sin duda alguna, para los portugueses, que se han sentir muy orgullosos de contar con alguien como Cristiano Ronaldo que los ha representado siempre de una manera extraordinaria y ha llevado la bandera lusa hasta lo más alto del plano mundial en el deporte. No se trata solo de fútbol, pero de los valores y la educación que debes tener siempre como persona.
Más allá de ser una estrella mundial, Cristiano siempre ha sido todo un señor. Sus acciones hablan por él y todo lo que ha contribuido a hospitales, escuelas, ONGs, individuos y todos aquellos que en algún momento han necesitado de una contribución, que para ser claros, no es obligada y sin embargo, el portugués siempre ha tendido una mano cuando la han necesitado. Eso habla demasiado bien de una persona que a día de hoy siguen tachando de “egocéntrico”, “egoísta”, “envidioso” y ahora, de “acomplejado.” Esto último por su recadito a los jugadores del Barcelona, pero incluso un “ídolo” de los culés como Dani Alves ha asegurado que sus ex-compañeros bien pudieron asistir a la gala.
Ahora bien, estamos frente a uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol. Algunos siguen insistiendo que no está a la altura de otros como Pelé o Maradona, pero incluso estos aceptan que el portugués ha logrado cosas que nadie se imaginaba. Es aquí cuando me gustaría citar al astro brasileño cuando en 2014 aseguraba que Cristiano Ronaldo había sobrepasado a Messi.
Seguramente habrán algunos que desprestigiaron aquellas palabras e hicieron de menos a una leyenda como Pelé y no me extrañaría, los culés son tan demenciales y tan tontos en ocasiones que son capaces de hacer de menos cualquier título individual o colectivo con tal de hacerlo valer solo… OJITO, solo si su “todo poderoso” equipo y su “D10S” los ganan, pues a día de hoy, ni la Champions, ni Eurocopa, ni Supercopa de Europa, ni Mundial de Clubes, ni el Balón de Oro, ni el debutante, “FIFA The Best”, tienen importancia. ¿Por qué? Seguramente porque han tenido color blanco y han tenido el nombre de Cristiano Ronaldo en ellos.
No se dejen engañar, aquellos que insisten en que a Cristiano le han regalado todo, son unos mentirosos. Sufren de algo que me gusta llamar “madriditis crónica, grado II.” Si bien Cristiano no pudo disputar la final de la Eurocopa, sus dos goles en la última jornada de fase de grupos, ayudó a Portugal a clasificar a la siguiente ronda. Y su anotación y asistencia ante Gales, le sirvió para llegar a la ansiada final en Saint-Denis.
En la Champions, sus 11 goles en fase de grupos dicen mucho. 5 anotaciones más en las rondas siguientes (2 ante la Roma y 3 ante el Wolfsburgo) ayudaron al Real Madrid a seguir escalando y llegar a una final en la que nuevamente se coronarían campeones y significaría la Undécima, la segunda UEFA Champions League vestido de blanco para el portugués.
Bien es cierto que no disputo ni un solo minuto en la Supercopa de Europa debido a una lesión, pero el portugués SÍ respondió cuando le necesitaron en una tanda de penaltis y definió, no solo la final de San Siro, pero el boleto para la Supercopa de Europa. En ese caso, una vez más el portugués fue decisivo para su equipo.
Y para cerrar el año, su hat-trick ante el Kashima Antlers sello la victoria y el Mundial de Clubes se pintaba de blanco. El resto es historia: Balón de Oro, Mejor jugador de la UEFA, Jugador del año para la FIFA, Premio World Soccer al mejor del Mundo, Globe Soccer al mejor jugador del año y “The Best”. Además de una gran cantidad de nominaciones como el mejor y el número 1 para distintos medios alrededor del mundo, en las que por cierto, fue nombrado ganador. Casi nada. El portugués batió todos los récords y una vez más, dejo con la boca cerrada a sus detractores.
Para ser honesto, nunca imaginé que el portugués lograría tanto con la camiseta del Real Madrid. Cuando aterrizaba en 2009, lo único que esperaba fue que devolviera al equipo blanco a su trono y lo llevara de vuelta a la cima, pero lo que ha logrado desde entonces es algo que no pasó nunca por mi cabeza. Muchos fueron los que año tras año tenían aquel discurso que el debate sobre quién era el mejor, acabaría el día que alguno consiguiera algo con su país.
¿Adivinen quién lo hizo primero? Pues el que juega de azul y blanco, no. Aun así, los culés se llenaron la boca de sandeces y de pronto, la mala suerte era para el argentino, que no contaba con un “Eder.” A mí solo me gusta recordar el momento en el que este le falla a su equipo en una tanda de penaltis. Sera Penaldo y lo que ellos quieran, pero tengo entendido que los penales hay que mandarlos al fondo de la red, cosa que uno siempre hace y al otro “no se le da.”
No soy tonto, soy madridista desde pequeño y toda mi vida he considerado a los jugadores blancos como los mejores del mundo. Mucho menos soy demente para hacer de menos a leyendas para poner en lo más alto a Cristiano, pues aunque no haya disfrutado de Pelé, Maradona, Di Stefano, Zico, Van Basten y otros tantos, soy consciente de su legado y lo que han significado para el fútbol, pero he tenido la suerte de ver al portugués y de disfrutar de todo lo que le ha dado al madridismo.
