En toda comunidad existen diversos tipos de personas, están los exitosos, los trabajadores que día a día se esfuerzan por mejorar, los que luchan a pesar de sus carencias sin envidiar a los demás, los que construyen sus logros a base de esfuerzos cotidianos. Pero lamentablemente también existe otro grupo tan bullicioso como negativo, los envidiosos, los chismosos, los que viven pendientes de los demás desperdiciando su tiempo y energías en criticar de mala fe la buenaventura de sus paisanos, los que la dicha y la felicidad de los otros no los deja vivir en buena lid, los que se carcomen internamente por el odio y la desdicha de la impotencia saber que hagan lo que hagan jamás podrán ser como su vecino exitoso, y en este grupo es donde se encuentran y pertenecen los llamados rojiblancos.

La razón de esto es simple, blanca, brillante y clara, tiene nombre, apellido y una sala de trofeos como ninguna otra en el mundo del deporte, y conste que cuando digo «deporte» me refiero a todos y cada uno de los deportes que existen en el mundo… la llamaremos «Real Madrid».
La casa blanca por cuarto año consecutivo está a 90 minutos de dejar con las mieles en los labios al equipo del barrio vecino, el once dirigido por Diego Pablo Simeone, director técnico del Atlético de Madrid, él y todo su Club han caídos derrotados estrepitosamente en el partido de ida de las semifinales de Champions League, dicho encuentro se llevó a cabo en el principal templo del fútbol mundial, el Santiago Bernabéu y el primer equipo de la Capital, de España y del mundo le endosó a través de una clase magistral futbolística por parte de un tal mister llamado Zinedin Zidane y de 14 guerreros estilistas vestidos de futbolistas, humillándoles con un esplendoroso marcador de 3 – 0.
Dicha victoria continúa la saga que se inició aquel mágico día en la final de Lisboa, continuó en los cuartos de final del año siguiente sellados en el mismo estadio y se perpetuó en famosa ciudad de Milán. Esta vez y una vez más el Real Madrid ha dado un puñetazo en la mesa, dejando claro quien manda en la Capital y en el mundo del fútbol.
Toda la entidad del Atlético, desde directivos hasta aficionados sufren sin poder saborear lo que significa ganar en el campo. Ellos no saben, ni tienen idea de lo que es disfrutar realmente de la esencia del fútbol, la cual radica principalmente en meter goles, ganar y levantar trofeos. Apartados que para dicha población son inauditos, no los conocen, no saben de qué trata y no tienen siquiera la noción de lo que significa unificar esas tres premisas, que de una manera u otra garantizan tanto el éxito como la felicidad.
A pesar de ello, quieren tapar sus carencias y frustraciones, tratando de dictarnos lecciones de cómo supuestamente ser aficionados ejemplares.
Lo icónico de todo esto es que lo tratan de hacer aquellos que piden lesiones y muerte de nuestros jugadores, los que se mofan con cánticos de la tragedia de Juanito, los que hacen tifos barriobajeros e indecentes, los que apoyan a sus ultras cuando asesinan a fanáticos de otros equipos, los mismos que hablaban de presupuestos y de humildad haciéndose llamar «el equipo del pueblo» aún cuando en los últimos años han gastado en fichajes más que el Club deportivo con mejores y mayores ingresos del mundo.
Sé y entiendo que debe ser durísimo ver como a lo largo de la historia jamás hayan podido siquiera poder estar a la altura de nuestros pies, sé que debe ser penoso preguntarle a tus padres y abuelos el por qué llevamos estos colores, obteniendo como respuesta un falso y penoso discurso de supuesta pasión y valores, cuando realmente jamás han probado el elixir de la victoria, sé que debe ser frustrante mirarse al espejo y sentir y saber que no son más que un intento de copia barata en lo que a un verdadero Club de fútbol se refiere, sé que darse cuenta de la distancia entre ambas entidades es tan intangible como inalcanzable, sé que debe ser duro despertar cada mañana y saber que tanto tú como tus antepasados siempre han sido y serán simples perdedores.
Por todas y cada una de estas razones, al final cuando analizo sin euforias y partiendo de la sinceridad a la hora de comparar, poniéndome por un minuto en su lugar, solo puedo sentir lástima, vergüenza y pena ajena, no debe ser fácil tener que vivir con tanta frustración encima, ellos no son más que simples moscas, de esas que merodean las heces fecales buscando alimento con el cual poder nutrir su falsa autoestima.
Nuestro Real Madrid les ha pasado por encima una vez más, como antes, como ahora y como siempre, como en toda su deprimente historia.
¡Que se enteren los indios quién manda en la Capital!
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Es un tremendo artículo! EXCELENTE, AUTÉNTICO, VERÍDICO… definitivamente, ?REAL! ????????????
Estupendo artículo
Me gusta un gran artículo sin desear desgracias a nadie que se enteren los patéticos como somos los merenges