
Juventus 0-3 Real Madrid: «Y Cristiano se hizo Dios,,, y habitó entre nosotros»
El partido disputado en el Juventus Stadium nos dejó una nueva y portentosa exhibición del Real Madrid como conjunto que, unida a la magnífica demostración de fuerza ofrecida en su día ante el PSG en París, sientan definitivamente las bases de los del no siempre bien ponderado Zidane y sus chicos para convertirse en firmes candidatos a la consecución de la ansiada Decimotercera.
Pero si alguien ha salido reforzado -una vez más- ése ha sido Cristiano Ronaldo, un jugador para el que ya se acabaron los calificativos elogiosos, dado que no parece que haya un límite para él, cuyo hambre competitiva no tiene fin.
El portugués sigue destrozando récords en su competición fetiche, no sólo porque con sus dos goles de ayer ha logrado batir una marca que parecía imbatible, la de 10 partidos consecutivos de Champions marcando, que permanecía en manos del gran Ruud Van Nistelrooy desde 2003.
Pero es que además su segundo gol ante la Juventus pasará por derecho propio a la historia de la competición, al firmar probablemente el gol más bello y espectacular de su dilatada y exitosa carrera, con una chilena tan difícil como acrobática, en la que Cristiano Ronaldo tuvo que ascender casi al cielo turinés para enganchar un remate de tal factura que hasta el público del Juventus Stadium ovacionó de forma unánime y puesto en pie, rendido a los pies del mejor y más versátil jugador del planeta.
Por último, decir que con este resultado absolutamente favorable, no resulta petulante decir que el Real Madrid tiene ya pie y medio, por no decir los dos, en las semifinales, en un nuevo hito, al convertirse en el primer equipo en acceder por octavo año consecutivo a tan alta fase de la competición.

Por tanto, no debemos dejar de soñar ni por un segundo y creamos en un grupo humano que, pese a su temporada doméstica,vuelve a estar a las puertas de un nuevo éxito que acreciente aún más si cabe, la leyenda del Mejor Equipo Europeo de la historia.
Ventaja en el marcador, no en el juego
A pesar de las múltiples especulaciones, Zidane optó por lo seguro y se decidió por apostar por el «once» de Cardiff, con el famoso rombo donde Isco ocupó su vértice superior, reforzado por Casemiro, Modric y Kroos en la medular y con Benzema y Cristiano Ronaldo en la punta del ataque.
Una fórmula que tan bien le fue en la Final de Champions y que, visto lo visto, le volvió a funcionar al francés ya que, cuando incluso parte del ruidoso público turinés no había terminado de ocupar sus localidades, una jugada magistral entre Marcelo e Isco por la izquierda provocó un pase certero del malagueño al borde del área pequeña, en el palo corto de la meta de Buffon.
Cristiano Ronaldo se aprovechó de un no menos magistral movimiento táctico de Benzema, que a modo de un pívot de baloncesto, provocó una especie de «pantalla» a Barzagli y Chiellini, que dejó completamente sólo al portugués, que definió de forma excepcional, a un solo toque y con el exterior del pie para cruzar el balón lejos del alcance del portero italiano.
De esta forma y con apenas dos minutos disputados, el Real Madrid se encontraba en el mejor de los escenarios posibles, con un gol por delante y con toda la presión para los de Allegri, que si bien no había apostado por el esperado catenaccio, con cinco defensas, sino por un once más ofensivo, ahora tendría que abrirse aún más para ir a por el partido.

No fue sorpresa, pues, que la Juventus diese un paso adelante, redoblando la presión sobre la salida del balón del Real Madrid, provocando que durante un buen puñado de minutos, los de Zidane sufrieran el empuje de los italianos.
El balón le duraba bastante poco al Madrid y, a pesar de los esfuerzos de Kroos por conectar con Isco, lo cierto es que Modric sufrió más de la cuenta, lo que obligó a Casemiro y sobre todo a la pareja de centrales blancos, Ramos y Varane, a multiplicarse para desbaratar el empuje juventino, comandado por Dybala, que bajaba casi hasta la zona defensiva italiana para recibir y a Higuaín, que se movía con rapidez por todo el ataque.
Sin embargo, Varane y Ramos se mostraron inexpugnables, cortando todos los ataques transalpinos. Providencial fue, por ejemplo, el espectacular corte en el minuto 7, yendo con todo a los pies de Higuaín, cuando éste se disponía a batir a Navas mandando a córner un balón que tenía todas las trazas de suponer el empate para los bianconeri.
En un córner botado por Kroos apenas un minuto después el Real Madrid tuvo el segundo en la cabeza de Varane. En otra nueva jugada de estrategia, el central galo le había ganado perfectamente el sitio a su par pero su remate se marchó por encima del larguero.
Ahora bien, aquello parecía un pequeño espejismo ya que el protagonismo y el dominio del balón pertenecía a la Juve, gracias a los movimientos entre líneas de Dybala por la banda de Marcelo y a la presión alta de la zona de ataque, que hacía que el balón le durase bastante poco a los blancos.
En el minuto 21, Dybala logró salvar una nueva ayuda de Casemiro en defensa y se fue flechado a por Navas pero en esta ocasión, un soberbio Varane acabó por cortar el balón aunque fue dos minutos más tarde cuando los de Allegri tuvieron su mejor ocasión del partido.

En uno de los pocos despistes de la zaga blanca, un gran balón de Dybala al corazón del área fue rematado por Higuaín a bocajarro pero cuando se cantaba el gol en las gradas del Juventus Stadium, Keylor Navas se despachó un vuelo sin motor para sacar el balón a mano cambiada, protagonizando no sólo la parada de la noche sino, sin temor a equivocarme, la mejor parada de la presente edición de la Champions.
Dicho fallo no sólo no desanimó a los de Allegri sino que continuaron con su presión, lo que provocó que los de Zidane apenas sí pudiesen cruzar el centro del campo, si bien ese dominio no se transformó en muchas más ocasiones ya que, una y otra vez, Dybala y sobre todo Higuaín se encontraron con el muro casi inexpugnable en que se convirtieron Ramos y Varane, perfectamente ayudados por Casemiro, incrustado en la zona defensiva ayudando especialmente a Marcelo.
Así fueron transcurriendo los minutos hasta que el minuto 33 llegó la primera jugada polémica de la noche cuando en una de las pocas veces que el centro del campo madrididsta pudo hilar una jugada, Carvajal rompió por su banda y, ya en el área de la Juventus, fue golpeado en el rostro por Asamoah cuando se disponía a centrar a Cristiano Ronaldo, pero Çakhir optó por no pitar nada.
En el minuto 34, la Juventus dispuso de otra buena oportunidad con un balón cruzado por De Sciglio, que llegó con cierta comodidad hasta el área blanca pero su centro-chut, demasiado ajustado, pasó de largo por las botas de Dybala en boca de gol y acabó perdiéndose pegado a la cepa del poste derecho de Navas.
Tres minutos más tarde, el Real Madrid ofreció la réplica en otra contundente oportunidad, labrada en otra gran jugada al primer toque entre Modric, Isco y Benzema. El francés vio llegar a Kroos y el alemán se despachó un tremendo zapatazo que acabó impactando violentamente contra el larguero para acabar perdiéndose por encima de la portería juventina.

Aun así, los de Allegri siguieron intentándolo y a punto estuvieron de lograr el empate en los últimos minutos en un barullo dentro del área, tras un gran centro de Dyabla y que Varane, de nuevo providencial, acabó despejando ante las piernas de Chiellini.
Incluso a falta de dos minutos, Dybala pudo empatar gracias a un lanzamiento de golpe franco del que dispuso, tras un fallo infantil de Cristiano Ronaldo que había bajado a ayudar en defensa y que acabó con una falta de Modric en la misma frontal del área.
Sin embargo, el lanzamiento del argentino, en una zona que además le ajustaba como un guante a su perfil como lanzador, se estrelló el balón contra la barrera y sin apenas tiempo para más, el partido se fue al descanso.
Un remate para la historia
La segunda parte comenzó como un calco de la primera, con los de Allegri apretando de lo lindo y dominando el centro del campo, con el Real Madrid sufriendo para sacar el balón jugado.
En el minuto 49, Douglas Costa dispuso de una buena ocasión pero su disparo se marchó fuera por poco. Una jugada que encontró rápida respuesta en las botas de Cristiano Ronaldo, que no estaba por la labor de dejar pasar la oportunidad de hacer historia, y mostró de nuevo los dientes pero su disparo, excesivamente ajustado, salió rozando el poste de Buffon.
En el minuto 56, una nueva falta al borde del área por un derribo de Ramos a Dybala, que además supuso la amarilla del camero -que se pierde así el partido de vuelta- provocó el pánico.
Como ocurrió en la primera mitad, el disparo de «La Joya» se estrelló en la barrera pero con tan mala suerte que esta vez el balón salió rebotado hacia la meta de Navas, engañando al costarricense, aunque acabó saliendo a córner por escasos centímetros.

Viendo que las cosas no terminaban de carburar y que ni Benzema ni Isco conseguían conectar el centro del campo con el ataque, al filo de la primera hora Zidane optó por dar entrada a Lucas Vázquez por Benzema y abrir más el campo, habida cuenta que por el carril central era imposible. Y una vez más, la fórmula volvió a funcionar.
En el minuto 64, Chiellini se sacó de la manga un inexplicable pase atrás a Buffon al que Cristiano Ronaldo, rápido y avispado, logró anticiparse.
Aunque el portugués logró salvar la salida del meta italiano se encontró muy escorado a la banda, vio la llegada completamente solo por el centro de Lucas Vázquez cuyo disparo, duro y colocado, fue respondido con una espectacular intervención de Buffon..
El rechace le cayó en los pies a Carvajal que centró de nuevo al área donde esperaba Cristiano Ronaldo completamente sólo. El astro luso no se lo pensó dos veces y, como si hubiese sido impulsado por el mismo Dios, se elevó casi dos metros y medio para rematar de espaldas a la portería de Buffon y enganchar una espectacular chilena, a la que el meta italiano sólo pudo acompañar con la mirada.
Aquel gol rompió por la mitad a la Juventus, que veía cómo sus esfuerzos por igualar el partido no sólo habían sido infructuosos sino que, además, se encontraban con un nuevo gol del Real Madrid que ponía la eliminatoria no ya cuesta arriba sino prácticamente insalvable.
Una eliminatoria que se puso aún más empinada si cabe cuando apenas dos minutos después del segundo tanto madridista Dybala perdió la cabeza y en un balón dividido con Carvajal, incrustó los tacos de su bota contra el pecho del lateral madridista.

Una acción absolutamente inexplicable que le costó una merecida segunda tarjeta amarilla, que no sólo dejó en inferioridad a su equipo sino que le privará de jugar la vuelta en el Bernabéu, cuando fue de largo, el jugador más peligroso y determinante de la Juve, al menos en la primera mitad.
A partir de ahí los de Allegri se deshicieron como un azucarillo en el agua y, con uno menos, rebajaron considerablemente su presión, lo que permitió al centro del campo tocar con mucha más comodidad y dominar el partido.
Tras un pequeño aviso de Cristiano Ronaldo, en el minuto 72 llegó la puntilla para la Juve cuando una maravillosa pared entre el propio delantero portugués y Marcelo quien, en funciones de «9» puro, rompió la espalda de la defensa y batió a Buffon en su salida.
Con Asensio y Kovacic, que reemplazaron a unos grises Isco y a Modric en los minutos 75 y 82, Zidane optó por controlar el centro del campo y tratar de darle un mayor impulso al ataque blanco aprovechando la verticalidad y el desborde de ambos jugadores.
La apuesta volvió a salirle redonda al francés porque a la contra, y aprovechando la desorganización defensiva del equipo italiano en estos últimos minutos, el Real Madrid pudo aumentar su cuenta merced a tres magníficas oportunidades.
La primera, en el minuto 85 cuando un error de Barzagli le permitió a Cristiano Ronaldo plantarse completamente solo ante Buffon pero el portugués optó por picarle el balón al meta italiano y se le fue ligeramente por encima de la portería.
La segunda. en el minuto 88, merced a un durísimo zambombazo de Kovacic contra el larguero de Buffon, tras una gran jugada por la derecha entre Lucas Vázquez y Cristiano Ronaldo.
La tercera y última, cuando de nuevo Cristiano Ronaldo, completamente solo ante Buffon y casi a bocajarro, se llenó de balón y, cuando lo más fácil era empujarla dentro, malogró un maravilloso servicio de Lucas Vázquez.

Y cuando el partido parecía llegar a su fin, la Juventus pudo acortar distancias en la última jugada con un disparo raso desde fuera del área de Higuaín al que volvió a responder Keylor Navas con una mano abajo milagrosa. El balón rechazado le llegó a Cuadrado pero cuando el colombiano se disponía a rematar, apareció por detrás Carvajal para robarle la cartera y mandar el balón a córner.
Un córner que no se llegó a botar porque Çakhir decretó el final del partido y el Juventus Stadium acabó rendido con armas y bagajes a la grandeza de un imperial Real Madrid. Pero sobre todo, de un Cristiano Ronaldo, más cerca de la deidad que de un ser humano cualquiera en una nueva noche europea histórica, de esas que años más tarde te llevarán a preguntar a los demás eso de «¿qué hacías tú la noche en que Cristiano marcó el gol de su vida?»
