Crónica Granada 1-2 Real Madrid | Jornada 36 Liga Santander

Karim Benzema, de nuevo decisivo para la victoria del equipo | Granada 1-2 Real Madrid

Granada 1-2 Real Madrid: “Sufriendo, que es gerundio”

Con la victoria de esta noche en Los Cármenes ante el Granada, el Real Madrid ha certificado prácticamente la consecución de su 34ª Liga, en un partido en el que, de nuevo, los de Zidane han vuelto a mostrar esa doble imagen, entre el Doctor Jekyll y Mr. Hyde.

Tras una magnífica primera parte, en la que hemos asistido a una auténtica exhibición de fútbol y un repaso colosal al Granada en todas las líneas, el equipo se deshizo de forma estrepitosa, hasta el punto de acabar pidiendo la hora, totalmente embotellado por el conjunto nazarí, hasta el punto que el mismo Courtois fue amonestado por perder tiempo.

Una transformación inesperada y decepcionante que hizo que un partido que se antojaba plácido, que ponía a los pies de los de Zidane el título de Liga y que a los 20 minutos se iba ganando cómodamente por 0-2, se acabase torciendo en la segunda parte y acabase dominado por un voluntarioso Granada, que vendió muy cara su derrota y que, a la luz de lo visto sobre el campo, seguramente mereció mejor suerte.

Pero este año, afortunadamente, la capacidad de sufrimiento de este equipo que, si bien hoy se mostró más vulnerable atrás y no fue tan sólido como lo ha sido en los ocho partidos previos, ha permitido mostrar unas dotes inesperadas de un grupo, normalmente no acostumbrado a ello, para apretar los dientes y aguantar el chaparrón justo cuando peor estaban las cosas.

Si a eso le unimos el enésimo acierto de Thibaut Courtois bajo los palos, de nuevo hoy con intervenciones salvadoras, el Real Madrid se ha acabado llevando un importante triunfo, el noveno consecutivo desde la vuelta a la actividad tras el parón, que le sitúa a las puertas del título.

Una primera mitad de ensueño con cinco centrocampistas

En lo que respecta estrictamente al partido, Zidane dio la campanada al presentar un sorprendente 4-5-1, con todo lo que tenía en la medular y con sólo Benzema en punta. Un dibujo muy similar al que, por ejemplo, le permitió levantar la Supercopa el pasado mes de enero y que, desde entonces, no había vuelto a poner en práctica.

Con este sensacional disparo, Mendy abrió el marcador en Los Cármenes | Granada 1-2 Real Madrid

El resultado de este cambio táctico fue espectacular. Ante la presión esperada de los jugadores del Granada, el balón iba de lado a lado del campo, circulando a una velocidad endiablada, haciendo que los locales sólo pudiesen correr de un lado para otro sin poder hacer nada.

Buscando los huecos constantemente, el balón se movía con rapidez con la intención de poder encontrarle las cosquillas a la espalda rojiblanca. Curiosamente, fue Mendy el primero en hallarla a los 10 minutos. En una jugada personal plena de potencia y con un cambio de ritmo que no hubiese firmado ni el mismo Usain Bolt, Mendy desbordó a su par y se plantó en el área pequeña.

Cuando todos espeaban el pase de la muerte a Benzema, el galo se despachó un tremendo disparo que se coló por la misma escuadra del palo corto de Rui Silva, en lo que será si no el mejor, uno de los mejores goles de la jornada.

Tras el primer tanto, los de Zidane siguieron jugando de la misma forma para sellar el partido y para eso continuaron con su fútbol de toque, en una especie de rondo infernal donde los jugadores de Diego Martínez apenas se podían limitar a ver pasar la pelota.

Fruto de este juego asociativo nació el segundo gol madridista. En el minuo 16, Isco se permitió una delicatessen maravillosa en forma de taconazo para abir a Modric. El croata, que tan pronto se pone el mono de trabajo como que se viste de esmóquin, abrió a la izquierda de nuevo a la espalda de la defensa hacia Benzema y éste, tras un hábil regate, colocó la pelota con elegancia pegadita al poste izquierdo de Rui.

Benzema anotando el segundo gol madridista | Granada 1-2 Real Madrid

Parecía, pues, el partido finiquitado. Sobre todo porque se estaba viendo a un Granada alejadísimo de su imagen de equipo serio y con buen fútbol que habíamos visto en casi toda la temporada, destrozado por un Real Madrid que seguía dominando el partido con puño de hierro.

Eso sí, con el partido absolutamente bajo control, lo cierto es que apenas hubo oportunidades. Tan sólo un remate de Domingos Duarte que sacó bien Courtois en el minuto 37 y, la más clara, un disparo de Benzema que atrapó muy bien Rui Silva, al filo del descanso.

Un Real Madrid desconocido tras el descanso

Inexplicablemente, tras la reanudación vimos un partido radicalmente distinto. No sabemos si por mor del cansancio o por la relajación propia de verte dominando un partido inicialmente complicado y, desde luego, perfectamente encarrilado. El caso es que vimos a un Real Madrid radicalmente distinto.

Sin la tensión defensiva ni la rapidez en la circulación del balón que vimos en la primera mitad, los de Zidane se dedicaron a especular con el resultado, a jugar sin sentido y, lo que es peor, a perder balones más o menos peligrosos en la medular del campo.

Precisamente fruto de un despiste de Casemiro a la hora de sacar un balón jugado a los cinco minutos del arranque de la segunda parte en el centro del campo, propició una contra mortal en la que, debido al despiste de Carvajal y la reacción tardía de Varane, Machís pudo plantarse solo ante Courtois, batiéndole con un duro chut que se coló por debajo de las piernas del belga.

Kroos, muy desdibujado en la segunda parte | Granada 1-2 Real Madrid

A partir de ahí, los de Zidane se descosieron del todo. La “sala de máquinas” madridista se gripó y, entre el cansancio más que manifiesto de gente como Isco, absolutamente desaparecido en este período y de Modric, y la inoperancia de Casemiro y Fede Valverde, los de Diego Martínez se hicieron enseguida con el control del partido.

Zidane intentó atajar esta sangría dando entrada a Rodrygo y Asensio por isco y Valverde, con la intención de cambiar a un 4-3-3 y tratar de aprovechar los más que evidentes huecos defensivos que el empuje del equipo nazarí estaba dejando atrás. Pero ni por esas.

La pelota no le duraba nada a los de Zidane, cada vez más aculados y con unos evidentes problemas a la hora de trenzar jugadas. De hecho, y a pesar de algún escarceo aislado de Rodrygo, Benzema tenía que bajar constantemente al centro del campo para sacar petróleo, infructuosamente.

Poco a poco, con un crecidísimo Machís, el Granada fue apretando más y más las clavijas a la defensa, y aunque es verdad que sin crear excesivo peligro, sí que iba dejando la sensación de que más pronto que tarde, acabaría por lograr el empate, ante el evidente cortocuito madridista del que un renacido Modric, era de lo poco que se salvaba, aguantando él solo el peso de la medular.

Rodrygo salió en la segunda parte aunque no pudo aportar gran cosa | Granada 1-2 Real Madrid

Y a punto estuvo de lograr ese empate el Granada en el minuto 85 con una doble oportunidad que entre Courtois y Ramos, lograron evitar con sendas intervenciones prodigiosas. La primera, sacando abajo junto al palo derecho un remate de volea de Puerta. Tras el rechace, una nueva jugada y el camero, providencial, sacó bajo los palos el disparo de Azeez, con Courtois ya batido.

Sin tiempo para más, a pesar de los cinco minutos de añadido que Jaime Latre agregó al partido, el Real Madrid se llevó los tres puntos demostrando que esta plantilla está a las duras y a las maduras y cuando toca sufrir, se sufre y cuando toca ganar luciéndose, se lucen igualmente.

Ahora los de Zidane ya tienen bien agarrada la Liga por un asa. Ahora falta rematar la faena este jueves ante el Villlarreal, ante los que bastará con la consecución de un simple empate, o que el Barça no gane a Osasuna en el Nou Camp. Con cualquiera de esas dos premisas, el Real Madrid habrá ganado su 34º título liguero.

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