La Tormenta Perfecta: Crónica de una encerrona anunciada

Se acerca, por fin, el tan ansiado y por qué no decirlo, temido Clásico que se debió haber disputado en octubre pero que causas ajenas al Real Madrid obligaron a aplazar.

Es cierto que se ha escrito mucho sobre las causas del aplazamiento y más aún sobre las amenazas que ese engendro antidemocrático y golpista, con tintes filoterroristas llamado “Tsunami Democratic” ha vertido sobre la disputa del citado partido.

Sin embargo, quiero abundar un poco más en el tema, no tanto desde la perspectiva política puesto que éste no es el foro adecuado (aquí si que no mezclamos política y deporte como sí hacen otras instituciones presuntamente deportivas) pero sí desde el aspecto meramente deportivo e institucional.

El Barça, principal culpable e instigador 

La incapacidad del Barça de desmarcarse de un proceso político que, entre otras cosas, ha llevado a sus líderes a prisión, es la causa fundamental de este maldito callejón sin salida en el que nos encontramos y que ha llevado al Real Madrid a ser víctima de una situación en la que no tiene ni arte ni parte.

Bastaba con que el FC Barcelona, a través de un simple comunicado pidiendo que su estadio no se convirtiese en ningún tipo de plataforma de reivindicación política (como desgraciadamente lleva siendo ya muchos años) y que los esfuerzos de las partes se focalizasen en animar a su equipo y nada de esto hubiese pasado.

Pero no, el equipo presidido por ese sectario llamado Josep María Bartomeu ha sido posiblemente uno de los primeros pirómanos que prendieron la mecha de los graves incidentes de octubre en toda Cataluña (y más concretamente en la Ciudad Condal) con aquel infecto comunicado oficial del club donde solicitaron la libertad de los presos golpistas y diciendo que “la prisión no es la solución”.

Merece la pena reseñar que el FC Barcelona, al que nuestro amigo y colaborador Darkko (@darkkovikingo) bautizó como “el único partido político con sección deportiva”, siempre ha estado manchado por la política, de uno y otro signo y casualmente, siempre con el Régimen de cada época.

Desde tiempos de Franco, al que no olvidemos que condecoró hasta tres veces hasta el citado comunicado, tras varias decisiones de legalidad dudosa y en la que el Régimen del Dictador favoreció al club azulgrana, hasta la actualidad, donde se han convertido en el Ministerio de Asuntos Exteriores del independentismo catalán.

Y eso que su actual presidente comenzó en 2015 su mandato queriendo desvincular al club de la política. Algo que, dicho sea de paso, apenas le duró unos meses volviendo entonces a ocupar su lugar en el organigrama político de una Generalitat cada día más independentista.

A partir de ese momento, junto con la conducta violenta de los llamados Comités de Defensa de la República (CDR), Barcelona vivió casi un mes sumida en el caos y en la violencia más absoluta, destrozando calles, quemando mobiliario urbano y llegando incluso a herir de extrema gravedad a un policía nacional que trabajaba en las labores de contención de dicha violencia.

Pues bien, tras suspenderse aquel Clásico, previsto para el pasado 26 de octubre, un partido que vista la situación, especialmente merced a las labores de la RFEF de Luis Rubiales, fue puesto sobre la lupa de esa turba de violentos del Tsunami Democratic, las amenazas volvieron a envolver la disputa del nuevo encuentro.

Así pues, de nuevo reuniones y más reuniones entre los Mossos D’Esquadra y las autoridades federativas y la Liga y, pese a todo, nadie ha sido capaz de asegurar a día de hoy que antes, durante o después del partido no haya incidentes.

Es decir, más o menos como en octubre, pero con todo y con eso, el partido seguirá adelante, en lo que es un ejercicio aberrante de irresponsabilidad política e institucional, especialmente de la Liga y la RFEF, que no se han querido plantar y obligar al Barça a detener todo esto so pena de jugar el partido a puerta cerrada o incluso con sanciones mayores.

La “Madre de todas las Encerronas”

De esta forma, hemos llegado a una situación que he dado en llamar “La Tormenta Perfecta”, porque se han juntado todos los elementos posibles para hacer de ese partido una encerrona terrible desde todos los puntos de vista.

Por un lado, el relativo meramente a la seguridad. A falta de tres días para la disputa del Clásico nadie ha sido capaz de garantizar al 100% que no haya incidentes graves que impidan la libre circulación de los jugadores del Real Madrid hacia el estadio.

Sobre todo, tras los comunicados de Tsunami Democratic, llamando a ocupar las calles y hacer un cordón sobre las calles aledañas del Nou Camp o rodear el hotel de concentración del Real Madrid (que algunos medios ya se emplearon a fondo en hacerles el trabajo sucio desvelando su ubicación)

Pero es que, desde el punto de vista deportivo, se han sumado más motivos para considerar que el partido, si es que el Real Madrid lograse su difícil objetivo de llegar sanos y salvos al Nou Camp, va a ser una encerrona en toda regla y ante la que el Real Madrid debería poner pies en pared y negarse a jugar o exigir que el partido se dispute en campo neutral o, en todo caso, a puerta cerrada.

De hecho, la mera sospecha de que ni los Mossos ni la Guardia Urbana de Barcelona, así como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no pueden garantizar al 100% la seguridad de la comitiva madridista, debería ser motivo más que suficiente para que el club se negase no ya a jugar sino incluso a viajar a la Ciudad Condal.

Pero todos sabemos que eso no va a pasar y el Real Madrid tragará gustosamente con todo lo que le pase. Como lleva años tragando como los míticos tragasables del antiguo Circo Price con los desmanes arbitrales. Incluso de esta misma temporada sin que nadie del club se haya dignado a levantar mínimamente la voz.

Si, como digo, el equipo lograse llegar con bien al estadio debe saber que les esperará no sólo un ambiente hostil como nunca se ha vivido (ni siquiera el día de la llegada de Figo como jugador madridista) sino además un equipo arbitral, tanto en el césped como en la Sala VOR que será cualquier cosa menos imparcial y justo.

Los que, según Piqué manejan los hilos, no han sido capaces de evitar que los que los mueven de verdad, impusieran un tándem arbitral absolutamente demoledor para el Real Madrid como es el integrado por Hernández Hernández y De Burgos Bengoetxea.

La campaña de desinformación y de intoxicación para hacer creer que ellos son víctimas de un sistema que, curiosamente, lleva al menos 15 años favoreciéndoles sistemáticamente, ha empezado. Preparémonos pues, como digo, para la Tormenta Perfecta…

La jugada de Anoeta, la penúltima vuelta de tuerca

Pero es que, si todo esto nos pareciese poco, ayer se sumó una nueva variable a la encerrona prevista y es la presión mediática y federativa resultante de una decisión, a mi modo de ver correcta, como fue no señalar como penalti un derribo a Piqué en el último instante del partido ante la Real Sociedad y que acabó con empate a 2.

Se trata de una jugada de esas “grises” que tanto le gustan al Trompeterío mediático que nunca son favorables al Madrid y en la que Piqué y Llorente se están agarrando mutuamente de sus camisetas y ambos acaban en el suelo.

Pues bien, esta decisión de Alberola Rojas de dejar seguir ha sido el detonante para que toda la maquinaria mediática pro-barcelonista (es decir, toda la prensa española, especialmente Gol TV y sus terminales en las radios y TV nacionales) ha desatado una cruzada para denunciar el arbitraje y a empezar hablar de manos negras y complots judeomasónicos en vísperas del Clásico.

De hecho, el propio Barça, uno de los equipos más beneficiados por los arbitrajes estos ultimos años -si no el que más- ha elevado una queja por escrito a la RFEF sobre el funcionamiento del VAR, a pesar de que ellos mismos saben que aquella jugada no era penalti.

Pero gracias a su infinita maquinaria propagandística, y de la misma forma que ocurrió el pasado año con el VAR tras la polvareda montada por los culés tras la expulsión de Lenglet ante el Girona en Liga y que provocó, entre otras cosas, que desde el mes de septiembre de 2018 y hasta el final de aquella temporada, el VAR nunca más volvió a revocar ninguna decisión favorable ni a penalizar ninguna acción punible de los azulgranas.

De esta manera, y con toda esta pataleta montada desde la propia directiva del Barça y jaleada por toda la patulea mediática, lo que se busca es intensificar aún más si cabe la presión sobre unos ya fácilmente presionables y manipulables Hernández Hernández y De Burgos Bengoetxea. Una presión que se me antoja del todo punto insoportable, con el fin de que no quede ni un cabo suelto.

Por tanto, si el Real Madrid vuelve de una pieza y no te digo ya, con los tres puntos bajo el brazo podremos considerar a estos jugadores y a este técnico como unos auténticos héroes, capaces de llevar a cabo un milagro navideño mayor aún que el de Mr. Scrooge en el inolvidable “Cuento de Navidad” de Charles Dickens…

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