Previa Real Madrid-Liverpool: El renacimiento de una rivalidad

Real Madrid y Liverpool se verán las caras por primera vez desde la final de Kiev, partido en el que ambas plantillas comenzaron a forjar una rivalidad entre nobles europeos. Si bien esta vez el premio no es ganar la competición que tanto respetan ambos, sino un pase a semifinales ante un viejo enemigo.

La vida ha cambiado mucho desde la tarde de aquel 26 de mayo de 2018. Cristiano Ronaldo parecía destinado a acabar su carrera de blanco junto a un Real Madrid de leyenda, Vinicius Junior no había empezado a correr por la banda izquierda del Bernabéu, Jürgen Klopp seguía con su etiqueta de perdedor, el Liverpool iba a alcanzar las tres décadas sin ganar la liga y aún podíamos salir a la calle sin mascarillas.

El balón comenzó a rodar puntual, a las 20:45, como rezaba el antiguo horario Champions. Casi dos horas después, el mundo del fútbol dio un vuelco. El Real Madrid alzaría su tercera Copa de Europa consecutiva, pero Ronaldo dijo adiós junto a Zinedine Zidane. El Liverpool perdería la final, pero sería la última vez que acabaría así con Klopp, guardándose lo sucedido en aquel día para una futura Vendetta. Todas las victorias fueron pírricas en Kiev.

Casi tres años después, Real Madrid y Liverpool han recorrido caminos muy distintos. Los blancos cerraron un ciclo con las salidas de Zidane y Ronaldo, tratando de reconstruir con Julen Lopetegui. No funcionó y apostaron por Santiago Solari. Al final, volvieron a la casilla de salida con el mítico entrenador francés de vuelta, consiguiendo una Liga por el camino.

Eso sí, la reconstrucción parece que no ha empezado del todo. El Liverpool, a base de lo que aprendió en la capital ucraniana ante el Real Madrid, comenzó a ganar y a desafiar a la historia que venía escribiendo durante las últimas décadas. Se hicieron el mejor equipo de Europa (pinchazo europeo aparte contra el Atlético de Madrid) y solo una plaga de lesiones de dimensiones bíblicas ha podido parar su avance.

Pese a los cambios, aquel recuerdo agridulce de una noche de mayo en Kiev sigue estando muy presente en ambos conjuntos. Y el fútbol, caprichoso siempre que el azar del sorteo de la Champions comienza, les ha brindado una nueva oportunidad de verse las caras para arreglar las rencillas del 2018.

El Liverpool esta campaña ha tenido un bajón enorme en su rendimiento respecto a las dos últimas temporadas. Si bien hay muchas teorías, la que más se acerca a la realidad es la unión de todas.

La ausencia de público en Anfield, las lesiones de Virgil Van Dijk y mas jugadores vitales para el buen funcionamiento del colectivo, el agotamiento mental y físico por el calendario tan peculiar de este año… se ha formado una tormenta perfecta que ha debilitado al equipo de Jürgen Klopp, haciendo que estén a 25 puntos del Manchester City (líder de la Premier League) y que tengan que pelear por entrar en Champions League, algo inimaginable hace menos de un año. Los últimos compases de 2020 y el inicio de 2021 fueron algo más que un bache para los Reds, que vieron como se tambaleaba toda su idiosincrasia mientras se iban perdiendo puntos en liga.

Pese a ello, el irregular rendimiento liguero no afectó a su desempeño en Champions League. El Liverpool, tal y como hace el Real Madrid, entiende que la Copa de Europa es la competición por excelencia, la que más respeto y cariño merece.

En un grupo con Ajax y Atalanta, los muchachos de Jürgen Klopp consiguieron pasar como primeros de grupo con alguna que otra dificultad. Más tarde, en octavos y coincidiendo con la mala racha liguera, pasaron por encima del RB Leipzig del prometedor Julian Nagelsmann.

La eliminatoria contra los bávaros ha sido el punto de inflexión en la temporada Red, volviendo a una versión que, si bien no es la que era temida en Europa hace año y medio, es tremendamente competitiva. Los Reds consiguieron ganar la confianza que habían perdido, recuperando activos como Diogo Jota, mejorando la estructura del equipo y una pegada que parecía desaparecida en combate.

Aun así, el punto flaco del Liverpool sigue siendo la defensa y, en menor medida, su dificultad a la hora de atacar defensas cerradas. Hay brotes verdes en ese primer problema debido a la mejora de la pareja de centrales Ozan Kabak-Nathaniel Phillips, pero no parece una batalla igualada ante un Karim Benzema en un magnífico estado de forma.

Particularmente interesante será el duelo entre el francés y el canterano inglés del Liverpool, que estará ante su primera gran prueba europea. Ambos son geniales cabeceadores, y si bien Kabak tampoco se queda atrás, será interesante ver como afronta Phillips marcar a uno de los grandes delanteros de la actualidad.

Cambiando los papeles, el enfrentamiento entre el temible ataque Red contra la debilitada defensa del Madrid por la baja de Ramos promete ser otro de los puntos calientes de la eliminatoria. Especial atención aquí a Jota, ex del Atlético de Madrid, que con su movilidad y facilidad para ver puerta es un dolor de cabeza para la retaguardia.

El partido, como la gran mayoría, se decidirá por el acierto en las áreas, pero el cara a cara más bonito será el del centro del campo. Casemiro, Toni Kroos y Luka Modric se enfrentarán a Fabinho, Georginio Wijnaldum y Thiago Alcántara. Poco más que añadir en cuanto al cartel de los protagonistas.

Aunque el centro del campo del Madrid parte con ventaja por su calidad y experiencia, el trío de mediocampistas de Klopp ha ido mostrando un muy buen rendimiento en las ultimas fechas, haciendo de este el gran culpable de que todo vuelva a funcionar en Anfield. Pese a que pueda parecer lo contrario, los tres del Liverpool funcionan como un todo en ataque y defensa, teniendo todos los movimientos muy estudiados y siguiendo siempre la batuta de Fabinho, que volverá a pisar Valdebebas más de un lustro después.

El martes viviremos uno de los mejores partidos que se puede ver en Europa. Real Madrid y Liverpool juntan 19 Champions League en su palmarés, haciendo de su eliminatoria una de las más especiales solo por el palmarés. Además, se le suma el picante de la final de Kiev, esa que los blancos miran con nostalgia y los Reds con un sabor agridulce.

Ninguno de los dos equipos llega en su momento más brillante, pero sí que están en un momento de forma lo suficientemente bueno como para verse capaces de pasar. Cada uno con sus armas y estilos, el duelo se plantea increíblemente igualado.

Ambos saben el premio que supondría el pase a semifinales y ya saben las cuentas para sumar otra Copa de Europa más a sus vitrinas: quedan cinco partidos para reinar de nuevo. La primera parada será en Valdebebas y parece que lo de Kiev puede quedarse en una anécdota dentro de esta rivalidad.

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