Por fin, llega el Clásico, el primer Clásico de la temporada, en un momento complicado para ambos equipos, especialmente el Barça, que afronta este partido con una de las plantillas más mediocres y en un estado de forma más bajo de los últimos 20 años.
A pesar de su situación liguera, hay que recordar que los de Koeman están viviendo una auténtica travesía del desierto, acuciados por la mayor crisis económica que se recuerda en un club de fútbol (1.500 millones de euros) y con una plantilla absolutamente devaluada, sin grandes figuras y sin ninguna referencia explícita, salvo el joven Ansu Fati.
Actualmente, ocupan la octava plaza del campeonato con 15 puntos, a sólo dos del Real Madrid, con cuatro victorias, tres empates y una derrota, pero con unas sensaciones bastante poco optimistas, que hacen prever que la tarde del domingo no se romperá la racha triunfal del Real Madrid en los últimos Clásicos.
De hecho, el Barça no gana un Clásico desde que en la temporada 2018/2019, en la que los culés se impusieron dos veces consecutivas al Real Madrid (por 0-3 en Copa del Rey y por 0-1 en Liga).
Desde el 2 de marzo de 2019, el balance ha sido de tres victorias madridistas y un empate. Una racha que, unida a las dudas que el juego culé ha venido generando, conceden al Real Madrid un claro favoritismo de cara a este partido.
Así juega el FC Barcelona
Koeman se presenta a este encuentro con muchas dudas. La primera, de sistema, ya que no se sabe si saltará al campo con su 4-3-3 típico, con Busquets, Gavi y Frenkie De Jong en la medular o si, como hizo ante el Bayern -con discreto éxito, por cierto- reforzará su zaga y saltará con defensa de tres, con Sergi Roberto o Dest y Jordi Alba como carrileros.
En cualquier caso, se trata de una plantilla tremendamente capitidisminuida, en la que la defensa es, probablemente, la más endeble y débil que se recuerda desde los tiempos de Bogarde y Reiziger, allá por el año 2000.
Piqué, más preocupado por el Mundial de Globos junto a Ibai Llanos y por sus negocios tenísticos, está en la cuesta abajo y sin frenos de su carrera y Eric García, un defensa de lo más mediocre, como ejes principales, han convertido a Ter Stegen, hasta hace poco uno de los mejores porteros del mundo, en un meta vulnerable y que parece haber perdido su magia.

De hecho, el Barça se está moviendo ya en los peores ratios de goles encajados que se recuerdan. Para hacerlos una idea, los de Koeman han encajado ocho goles en apenas ocho jornadas de Liga (y recordemos que les falta aún un duro partido ante el Sevilla) y nada menos que seis en tres de Champions.
Una circunstancia a la que hay que unir el escaso bagaje goleador de un equipo que sigue sin encajar el durísimo golpe de las abruptas salidas de Messi y Griezzman, que unidas a la salida un año antes de Luis Suárez, han dejado al Barça absolutamente huérfano de gol, donde su máximo goleador es Depay con apenas cuatro dianas.
A estas alturas de la temporada sólo lleva 14 goles a favor en Liga y apenas uno en Champions, competición en la que ostenta el dudoso honor de haber estado durante más de 180 minutos no sólo sin anotar un gol sino ni tan siquiera haber disparado a puerta.
Por este motivo, desde aquí entendemos que el Barcelonismo, huérfano de estrellas, se haya tenido que inventar una deprisa y corriendo. El año pasado, debido al declive de Messi, ya se inventaron su propia estrella emergente en la figura de Ansu Fati, un joven jugador muy prometedor, con una pinta magnífica pero que, a estas alturas de su carrera, no ha demostrado aún nada (o muy poco).
Y dado que el chaval sufrió una grave lesión de rodilla que le tuvo prácticamente toda la temporada pasada en el dique seco y de la que parece haberse recuperado afortunadamente, el marketing culé y sus infinitas terminales mediáticas se sacaron de la chistera a Pedri y más recientemente a Gavi, ayudado por su incomprensible convocatoria internacional a cargo de Luis Enrique.
El centrocampista canario, que no podrá estar en el césped del Nou Camp en esta ocasión por lesión, ha jugado ya dos Clásicos sin que destacase especialmente en ninguno mientras que el de este domingo será el primero del jugador sevillano.

En cualquier caso, dos jugadores igualmente jóvenes (18 y 17 años respectivamente), a los que se ha puesto por las nubes -en mi opinión, de forma exagerada- pero con muy poco hecho y sí muchísimo que demostrar para estar a la altura de lo que se habla de ellos.
Por lo demás, el Barça llegará con bastantes bajas. Además de la citada ausencia de Pedri por lesión, hay que sumarle las de Araújo, lesionado con Uruguay durante el pasado parón de selecciones, Braithwhite y Dembelé. Eso sí, Koeman ha recuperado a Eric García, ausente el pasado domingo ante el Valencia por sanción, y a Jordi Alba, que era seria duda para este partido a causa de unas molestias musculares.
Así juega el Real Madrid
Por su parte, el Real Madrid llega al partido con la moral por las nubes. A pesar de los tropiezos de la semana anterior al parón de selecciones, que se saldaron con un empate sin goles ante el Villarreal y sendas derrotas, ante el Sheriff Tiraspol en Madrid y ante el Espanyol en Cornellá, el equipo dejó muy buenas sensaciones ante el Shakhtar Donetsk en Kiev, donde se impuso por un claro y contundente 0-5.
Vinicius y Benzema siguen en estado de gracia y Rodrygo, que apunta a titular, se reencontró con el gol en Kiev, unido a que la recuperación de Mendy ha aportado una solidez extra a la defensa.
Unos problemas que obligaron a Carletto a hacer numerosas probaturas que durante estas últimas semanas habían generado dudas, encajando muchos goles en contra. Nada menos que 10 en Liga y dos en Champions.
Además, el técnico italiano recupera para este partido a Hazard y a Carvajal. Dos jugadores que, si bien, no se espera que jueguen de inicio, en el caso del lateral madrileño, si recupera pronto la forma, ayudará sensiblemente a asentar una defensa que sube muchos enteros con su concurso.
De hecho, la enfermería madridista se está vaciando y ya sólo quedan por recuperarse los dos lesionados de más duración como Bale y Ceballos, así como Isco y Jovic, que se perdieron por unas molestias el partido ante el Shakhtar del pasado martes y no han tenido tiempo de recuperase para este domingo.
Por último, decir que Ancelotti ya no tiene dudas con el sistema, ya que como anunció en la previa del partido de Champions ante el Shakhtar, dejará de lado las pruebas y se va a centrar en el típico 4-3-3 que tan buenos resultados le ha dado (y no sólo a él, sino también a Zidane).
Nuestro “once” para mañana
El “once” que creo que va a sacar Ancelotti este domingo no debería ser muy diferente a éste:
- Portero: Courtois
- Defensas: Lucas Vázquez, Militao, Alaba, Mendy
- Centrocampistas: Casemiro, Kroos, Modric
- Delanteros: Vinicius, Benzema y Rodrygo

