Crónica Real Madrid 4-0 Osasuna | Jornada 13 Liga EA Sports

Vinicius, protagonista destacado del partido gracias a sus tres goles | Real Madrid 4-0 Osasuna

Real Madrid 4-0 Osasuna: «Victoria pírrica»

A pesar de la creencia de algunos, que creen una victoria pírrica es una victoria por la mínima, el importante y balsámico triunfo de hoy del Real Madrid ha sido la más pura expresión del verdadero significado de lo que es una «victoria pírrica».

Dicen que Pirro, Rey de Epiro, logró dos importantes victorias militares que, sin embargo, dejaron tan menguado su ejército debido a las bajas que acabó teniendo el sabor de una dolorosa derrota. Pues bien, eso mismo le ha ocurrido esta tarde al Real Madrid, que ha visto cómo en apenas 45 minutos perdía a tres de sus efectivos, lesionados de diferente entidad.

El más grave de todos, Eder Militao, que nos volvía a encoger el corazón al oír sus gritos de dolor mientras se agarraba su rodilla derecha y nos obligaba a repetir la imagen que no hace mucho tuvimos que presenciar con Dani Carvajal, abandonando el campo en camilla, en una más que previsible nueva rotura de ligamentos.

Pero es que, antes que el brasileño, tuvo que dejar el campo -también entre lágrimas- Rodrygo Goes, mientras que el último en caer en el día de hoy fue Lucas Vázquez, quien a pesar de que logró acabar la primera mitad, con su pierna envuelta en un aparatoso vendaje, tuvo que abandonar el campo al llegar al descanso.

Tres duras pérdidas para Carletto, sin duda. Y dos de ellas en una zona del campo ya devastada como es la defensa, donde ya no hay laterales derechos sanos y sólo queda Rüdiger como único central titular disponible, en un momento importantísimo y, lo que es peor, ya sin prácticamente recambios.

Eder Militao abandonó el campo en camilla y todo apunta a una grave lesión | Real Madrid 4-0 Osasuna

Sin embargo, la nota positiva del día ha sido el más que acertado debut de Raúl Asencio en el eje de la defensa. El joven central canario ha firmado un magnífico partido, serio y contundente y, además, dejando su sello en una gran asistencia con un balón largo a Bellingham para el 2-0.

Cambio de imagen radical del Real Madrid en el primer tiempo

Había mucha expectación para ver si realmente Ancelotti había encontrado de verdad el remedio a los males que habían aquejado al equipo esta temporada y que se habían agravado estas dos últimas semanas, con las goleadas recibidas ante Barça y AC Milan en casa.

A priori, y por nombres, no parecía que hubiese muchos cambios con respecto a otros partidos ya que, más allá de los cambios de Fran García por Mendy en el lateral izquierdo y de Camavinga por Modric en la medular, saltaron al campo prácticamente los mismos jugadores que el pasado martes ante el Milan en Champions.

Pero muy pronto se pudo apreciar que al equipo, más que aptitud y nombres, le habían estado faltando actitud y hombres porque lo que se pudo ver en los primeros minutos fue radicalmente distinto a lo visto últimamente.

El equipo salía bien a hacer la presión, controlaba el balón y, sobre todo, lo movía más rápido y con más criterio, embotellando de inmediato a Osasuna en su campo. Eso sí, pronto se empezó a vislumbrar la catástrofe en forma de lesionados que se iba a avecinar esta tarde.

A los pocos minutos, Rodrygo avisó de que algo no iba bien en su muslo derecho, al acercarse al banquillo a recibir unos primeros cuidados por parte de los fisios del club. Unas molestias que, por el disparo lejano que se despachó en el minuto 13 desde la frontal al que respondió Sergio Herrera, no parecían ser más que una falsa alarma.

Rodrygo sufrió una lesión muscular y tuvo que dejar el campo en los primeros minutos | Real Madrid 4-0 Osasuna

Sin embargo, a los 20 minutos Rodrygo no pudo más, se tiró al campo y, tras unos infructuosos intentos de recuperarle, tuvo que ser sacado del campo entre lágrimas, con evidentes gestos de dolor y fue sustituido por Brahim.

Pero aquello no iba a ser lo peor. Dejando atrás un par de agarrones más que considerables a Rüdiger en sendos córners, que dieron con el alemán en el suelo y bastantes papeletas para haber pitado penalti, en otro lanzamiento de esquina, llegado a la media hora de juego se consumó la tragedia.

Militao forcejeó con Boyomo y su pierna derecha se quedó enganchada en el césped y de inmediato saltaron las alarmas. No sólo por los gritos de dolor del brasileño, que se llevaba la mano a su rodilla, sino porque era imposible levantarle del suelo.

Los médicos -y el jugador- desgraciadamente ya habían pasado por esto y sabían que los síntomas eran los de una gravísima lesión y, tras varios minutos, la Cruz Roja tuvo que entrar con la camilla para evacuar al jugador, rumbo a los vestuarios donde, a falta de las pruebas radiológicas, se empezó a fraguar el peor de los pronósticos, con una posible rotura de ligamentos. Esto trajo como consecuencia el debut del joven Raúl Asencio, quien tuvo que saltar al campo sin apenas calentar y con los más que posibles nervios de esa primera vez.

Pero como se suele decir, «el show debe continuar» y como si una especie de compensación divina ante tanta desgracia junta, en el minuto 33 llegó el primer e importante gol, que abría la lata y ponía algo de justicia al dominio abrumador madridista vivido en esta primera mitad.

Bellingham recogió un rechace en la zona de tres cuartos y abrió a Vinicius, que se había quedado solo. El astro brasileño enfiló hacia la portería como un poseso y, ante la salida de Sergio Herrera, le batió por el palo derecho, el más difícil, en una gran maniobra.

El gol se revisó porque, si bien, justo antes del inicio de la jugada es verdad que Vinicius se había quedado en posición antirreglamentaria, lo cierto es que se quedó parado y no quiso intervenir. El balón, entonces, le acabó llegando a Bellingham que, cuando asistió a VInicius, éste ya estaba habilitado por lo que, tras un par de minutos de cierto desasosiego con la revisión del tanto por el VAR, Melero López concedió el tanto.

Bellingham firmó un gol de excelente factura para hacer el segundo | Real Madrid 4-0 Osasuna

Un gol que trajo tranquilidad no sólo a la grada sino también a los jugadores, que a pesar de que Osasuna no se descompuso, sí que es verdad que afinaron aún más y empezaron a disfrutar del partido. Incluyendo Mbappé, que lo intentaba de todas las formas posibles y recibía muchos balones de sus compañeros (muy interesantes y eficaces sus constantes permutas con Vinicius). Pero hoy tampoco iba a ser el día para el francés.

Pero las malas noticias no iban a llegar solas. A pesar de la merecida ventaja en el marcador, en los últimos minutos de la primera parte llegaba la tercera lesión de la tarde. Lucas Vázquez era atendido en la banda por unas molestias y todo apuntaba a que el de Curtis también se había roto.

Una auténtica desgracia porque, además, un tercer cambio agotaría en menos de 45 minutos las tres ventanas disponibles. Por este motivo, los médicos vendaron el muslo de forma aparatosa al gallego para que, a duras penas, aguantase hasta el descanso y así hacer entonces el cambio y ahorrarse, como digo, esa tercera y última ventana de sustituciones que, visto lo visto, podría haber dejado al equipo sin cambios y con 10 jugadores en caso de una nueva lesión.

Y como Dios aprieta pero no ahoga, lel fantástico servicio de Asencio desde su campo y el acierto sensacional de Bellingham a la hora de definir, pusieron la sentencia al partido en el minuto 41.

El joven defensa canario puso un balón de más de 40 metros a la espalda de la defensa rojilla y Bellingham, en una sutil vaselina, colocó el balón por encima de la cabeza de Sergio Herrera, que se tuvo que limitar a ver cómo el balón entraba con suavidad en el fondo de la portería.

Así, tras seis minutos de alargue, la accidentadísima primera mitad tocaba a su fin y los dos equipos se fueron a los vestuarios, donde, ahora sí, Ancelotti sentó al lesionado Lucas Vázquez para dar entrada a Modric.

Goleada madridista con Vinicius como protagonista en la segunda parte

La segunda mitad comenzó con el Real Madrid al mismo ritmo y con ganas de terminar de sentenciar el partido y, a punto estuvo de hacerlo, pero el disparo de Vinicius, tras una buena asistencia de Mbappé, se marchó desviado por poco a los tres minutos de la reanudación. El mismo Mbappé pudo anotar en el minuto 59 pero su disparo a bocajarro se estrelló contra el lateral de la red de Herrera.

No fue el día de Mbpappé, que lo intentó todo pero se fue otra vez de vacío | Real Madrid 4-0 Osasuna

No tardó mucho más en llegar el tercero. Tan sólo un minuto después, Lunin -que estuvo muy seguro por alto todo el partido- se hizo con un balón por arriba casi en la frontal del área y vio a la defensa rojilla completamente descolocada. Entonces, con un saque espectacular y preciso, habilitó a Vinicius quien, tras dejar atrás a Catena, se plantó solo ante Sergio Herrera y le batió con facilidad.

Con el Madrid completamente volcado sobre la meta buscando el cuarto y, coincidiendo con los mejores minutos de juego de los de Ancelotti, siguieron cayendo las ocasiones. En el minuto 65 en otra gran contra madridistas conducida por Mbappé desde la izquierda (interesantes sus constantes permutas con Vinicius, por cierto), Vinicius pudo marcar pero el balón le cayó a su pierna menos buena, la derecha, y Sergio Herrera sacó una buena mano para desviar la pelota.

Un par de minutos más tarde, en esta ocasión por la derecha, una gran pared entre Vinicius y Brahim la culminó el malagueño con un excelente servicio al área para que Valverde, que seguía la jugada y viniendo desde atrás, disparase duro de primeras, obligando al meta osasunista a hacer otra buena intervención. El rechace le cayó a Fran García que intentó sorprender de volea pero se precipitó y su disparo se le fue muy arriba.

El cuarto y último tanto de la tarde llegó en el minuto 68 cuando Boyomo se durmió en los laureles dentro de su área. El central rojillo recibió un pase de un compañero pero se le hizo de noche, lo que fue aprovechado hábilmente por Brahim, quien le robó la cartera. El malagueño vio a Vinicius completamente solo y le cedió el balón para que marcase a placer el cuarto de la tarde y cerrar así su particular hat-trick .

A partir de ahí ya no hubo mucho más que destacar. Entraron Güler por Bellingham y Endrick por Vinicius y Mbappé, al que sigue negándosele el gol, se desinfló, como si necesitase su particular simbiosis con Vinicius a pesar de que sus compañeros le buscaron para que recuperase su idilio con la portería rival, pero no hubo suerte.

Endrick, que salió en la segunda parte, volvió a contar con minutos | Real Madrid 4-0 Osasuna

El partido se oscureció y, salvo unas cuantas patadas a destiempo de Osasuna que, hasta ese momento había ofrecido una cara menos áspera. Especialmente destaco una de Torró a Fran García casi al final del partido, que le pudo haber hecho mucho daño.

Con apenas tres minutos de prolongación y la gente de nuevo satisfecha en las gradas, el Real Madrid se marchó al parón de selecciones con la satisfacción del deber cumplido y alejando, de momento, unos oscuros nubarrones que hacían presagiar que estas dos semanas sin Liga podrían habérsele hecho eternas.


Ficha técnica del partido

Real Madrid: Lunin; Lucas Vázquez (Modric, ’46), Militao (Asencio, ’29), Rüdiger, Fran García; Camavinga, Fede Valverde, Bellingham (Güler, ’75); Rodrygo (Brahim, ’20), Mbappé y Vinicius (Endrick, ’75)

Osasuna: Sergio Herrera; Areso, Catena, Boyomo, Abel Bretones; Torró; Rubén Peña (Raúl García, ’59), Moncayola (Iker Muñoz, ’82), Oroz (Ruben García, ’71), Bryan Zaragoza (Arnau, ’82) y Budimir (Moi Gómez. ’71)

Arbitro: Melero López (Col. Andaluz). Amonestó a Catena y a Torró por parte de Osasuna. Sin amonestados por el Real Madrid.

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