Pongamos que hablo de Zidane

Introducción

Con la venia… Lo que viene a continuación no gustará al Zidanismo. Les hago spoiler y les evito perder el tiempo. ¿Oportunista? Puede ser. Casualmente hace un año escribí en una web amiga de esta casa (La Galerna) dos artículos seguidos sobre Zidane, cuando su prestigio todavía estaba incólume, con la misma carga peyorativa que éste que les traigo hasta aquí.

Éste de ahora lo tengo pensado desde hace un par de meses, justo cuando los amigos de Meritocracia me invitaron a desarrollarlo (lo cual dice mucho a su favor, pues me consta que mi opinión, al respecto de Zinedine Zidane, no es compartida). Lo he ido dejando por varios motivos, el principal, el laboral. Y también por un poco de vagancia, mezclada con la sensación de que parto en una inferioridad numérica avasalladora.

Sea pues: a los atrevidos que se dispongan a leerlo les advierto de que no van a disfrutar. Yo no disfruté escribiéndolo. Lo he actualizado con algunos datos y he incluido el nefasto partido de Supercopa del 14 de enero contra el Athletic.

Herencia y antecedentes

 Al lío y sin vaselina. No les voy a engañar: no me gusta Zidane. Y sí, sé que ha ganado tres Champions, dos ligas y un sinfín de títulos menos menores. Tampoco me gustaba el Marqués de Del Bosque y eso que tiene un currículo todavía más cebado que el de Zidane. Ganó mucho y perdió mucho en un tiempo en el que Messi no estaba y el Villarato estaba en mantillas.

En la selección duró lo que duraron sus jugadores y después la nada. Por títulos debería ser considerado el mejor entrenador de la historia. Y todos sabemos que eso no es cierto. ¿Un entrenador de nivel medio puede ganar muchos títulos? Sin duda, basta con que tenga buenos jugadores y aplique sentido común.

Sisú en Kiev se cepilló al jugador más en forma del Madrid, en ese momento. Lo sacó cuando el partido pintaba negro hormiga y le ganó la final. La importancia de tener un jugador excepcional en un momento excepcional a pesar de una decisión del entrenador. Fíjense si puede.

Zinedine Zidane, posando en Kiev con su tercera Champions consecutiva como entrenador

Tengo la triste sensación de que con ZZ está pasando algo parecido. Heredó una plantilla extraordinaria formada por varios jugadores excepcionales en su plena madurez pero que tuvieron la mala idea de ir cumpliendo años.

De esto hace cinco años (2015/2016). Para muchos de ellos, hartos del entrenador/jefe tipo Mou, la llegada de Carletto fue una bendición que les duró solo un año. Les trajeron a Rafa Benítez, otro entrenador/jefe, y le recibieron a portagayola. ZZ fue otra bendición, pero multiplicada, pues a su carácter de entrenador/colega se le sumaba su imagen y carisma.

De hecho, alguno de ellos fue compañero suyo de vestuario. Debieron pensar que lo de Carletto no se podía repetir. Les costó arrancar, pues la inercia de la molicie requiere un notable esfuerzo de voluntad. Esa molicie le costó la cabeza a James, aunque bien podría haber sido la de Isco.

Asistimos al único cambio con denominación de origen de ZZ: la introducción de Casemiro en ese dentro del campo. ¿Una genialidad táctica? Depende de a quién ustedes pregunten. El zidaniano de turno les dirá que sin lugar a dudas. Yo creo que cualquier entrenador amateur lo hubiera hecho a la vista de que el centro del campo formado por James, Isco, Kroos y Modric hacía agua por todos lados. Se cayó el más débil de todos ellos.

Nada más llegar ganó la Champions en Milán y a punto estuvo de ganar la Liga (2015/2016). Y al año siguiente su obra de arte (2016/2017). Dudé. ¿Pudiera ser que, al margen de un genial conciliador, ZZ fuera una mezcla de colega/ jefe que hacía correr a los muchachos como si fuera Míster Látigo Merkel?

Con el inicio de la siguiente temporada (2017/2018) tardé un par de meses en caerme de la higuera. Ganó su tercera Champions consecutiva gracias a Bale, de hecho ésa es la Champions de Gareth, al que trató injustamente en aquella final. Unos cuantos días después se fue sin dar la más mínima explicación, llevándose la escalera y dejando al club agarrado a la brocha.

En esta primera fase dejó lo mejor de sí mismo: poco ruido y muchas nueces. Solo el caso James chirriaba aunque empezaba a asomar el caso Bale. También dejó cosas desagradables de recordar para el zidanismo, tan dado a tirar de títulos.

Para empezar, dejó tirado al club, dejó un par de eliminaciones ridículas de Copa y la segunda mayor diferencia de puntaje (que diría Pellegrini) con respecto al líder en lo que va de siglo en la liga 2017/2018. Se fue Cristiano y se fue Bale (no en cuerpo, sí en alma) y los demás empezaron a acumular años en la treintena.

Zidane es manteado por sus jugadores tras la consecución de la pasada Liga

Volvió en la 2018/2019 para dirigir los últimos 11 partidos. Y lo hizo tan mal como Lope y bastante peor que Solari. Nadie le culpó pues no era su plantilla (esto último, muy discutible). Inició la 2019/2020 con ganas y tirando de hacha.

Se deshizo de Marcos Llorente y Reguilón (de lo mejor de la temporada anterior) y lo intentó sin ningún disimulo con Bale y James. Un 7-3 de infausto recuerdo paró la sangría. Se emperró en Pogba, fichaje imposible. Era Pogba o nadie. Fue nadie.

Se quedó con un centro del campo esquelético: Modric, Kroos, Casemiro y Fede. Justo antes de la pandemia, el equipo empezó a dar síntomas inequívocos de agotamiento. En los cinco partidos anteriores al confinamiento cosechó dos derrotas, dos empates y una sola victoria. Perdió el liderato con la sensación de estar en caída libre.

Pero llegó el confinamiento, recuperó el hilo y ganó. Unos entrenadores dieron con la tecla, otros no. Fue una situación excepcional y como tal hay que contextualizarla. ¿Mérito? Sin duda, ¿tanto como para elevar a categoría un hecho aislado (se quiera o no se quiera reconocer)? Yo creo que no. ZZ demostró ser el mejor en esas circunstancias.

¿Eso significa que de ahí debemos deducir que es el mejor en todas las circunstancias? Pues no, claramente, no. De hecho, tres semanas más tardes asistimos a un gran sopapo de realidad en el partido de vuelta de la Champions contra el City.

La inoperancia que mostró en aquel partido admite poca justificación. En el minuto 66 el City se puso 2-1 (más el 1-2 de la ida). Sin nada que perder y todo por ganar, solo quedaba la heroica de las decisiones desesperadas.

Probablemente, esas decisiones no tomadas, tampoco hubieran cambiado el hecho de la eliminación, pero había que intentarlo. Morir con las botas puestas. Cualquier entrenador lo hubiera hecho. Superado, impotente, perdido, tal vez contando nubes o viendo crecer el césped, ZZ no hizo nada. Nada.

16 minutos después, ya con el partido cayendo por el abismo, hizo un triple cambio. Desconozco qué esperaba obtener Zidane tras esa decisión tardía e inútil. Vinicius no entró en esa terna, lo que añadió perplejidad al asunto. Tardó 82 largos minutos en darse cuenta de que Hazard ni estaba ni se le esperaba. ¿Genialidad incomprendida o decisiones absurdas? Ustedes mismos.

Y así fue como nos eliminó un equipo al que posteriormente dio boleta el potente Olympique de Lyon. En ambos partidos de aquella eliminatoria, fue ampliamente superado por el innombrable del Sampedor. Y ganó una liga peculiar y extraña. Con gran mérito y que forma parte de la sala de trofeos del club pero que, no se engañen, no pintaba bien, y que cambió su tendencia gracias una circunstancia extraña y terrible.

Descartes y favoritos.

Si hay una cosa buena de Zidane es la transparencia de sus hechos, que no de sus palabras. Al jugador que no es de su agrado se lo demuestra de hoz y de coz, por fas y nefas. Al principio de temporada había en plantilla cuatro veteranazos en entredicho. Todos ellos con un rendimiento muy malo la temporada anterior.

A saber: Isco, Marcelo, Bale y James. Si por rendimiento hubiera sido, los cuatro deberían haber visto la puerta de salida. El zidanismo esgrime el argumento de que no se pude echar a quien no se quiere ir. Y es cierto, pero falla por la base.

Dudo mucho, muchísimo, que ZZ quisiera desprenderse de Marcelo y de Isco. ¿Pruebas? La cantidad de oportunidades que dio a ambos en los 11 partidos finales de la temporada de su vuelta (18/19). Marcelo fue titular en nueve e Isco fue utilizado en los 11.

Contrastan estos números con los de, por ejemplo, Sergio Reguilón (de lo mejor de aquella infausta temporada) pues solo disputó dos de esos últimos 11 partidos ya dirigidos por ZZ. Simplemente se cargó al mejor de los dos laterales izquierdos para poner al peor. De los 14 partidos que jugó Reguilón (básicamente con Solari) el Madrid ganó 11. Marcelo jugó 24 partidos (con Lope y ZZ, fundamentalmente), el Madrid ganó 10 de esos 24.

La inexplicable apuesta de Zidane por Marcelo

A pesar de la evidencia, en la rueda de prensa de pretemporada (19/20) dejó bien claro sus preferencias por Marcelo y su intento de recuperarlo. Cosa que no hizo con Bale, por ejemplo, al que deseó un feliz viaje de ida.  Ambos con un rendimiento nefasto.

¿Por qué uno sí y el otro no? ¿Dónde estaba la meritocracia? Bale y James fueron colocados en equipos diferentes aun teniendo sueldos muy altos. ¿A Isco y a Marcelo no se les pudo o no se les quiso colocar? Vistos los números solo queda decir que ambos están en el Madrid porque así lo ha querido ZZ, en contra del sentido común, de los números, de su rendimiento y, al menos en el caso de Isco, de su compromiso.

Los cambios

No pregunten por qué, pero al bueno de ZZ se le atragantan. Suele hacer pocos como lo demuestra el hecho de que en los 25 partidos jugados hasta el momento, de los 125 cambios posibles ha hecho 85 (68%), mientras que nuestros rivales han hecho 102 (81,6%).

Teniendo en cuenta la profundidad de plantilla, a mí me parece un desperdicio innecesario de talento, pero qué sabré yo. A veces suelen ser tardíos (como hemos visto en el ejemplo de la Champions) y en poquísimas ocasiones sirven para cambiar el rumbo de un partido torcido. Que yo recuerde, uno de la temporada pasada frente el Atleti. 0-0 al descanso y gracias. Dos cambios en vestuarios y la segunda parte no tuvo nada que ver con la primera.

Salvo casos excepcionales, los cambios suelen ser intrascendentes. De hecho, el Madrid no remonta resultados adversos pero sí le suelen remontar los rivales para quitarle puntos. No remontó al Cádiz, no remontó al Alavés, y el Valencia fue el que le remontó. No remontó al Shakhtar, dos veces, ni al Athletic en el Supercopa.

El Elche le remontó, al igual que el Villarreal. Tan solo dos excepciones: el 2-2 del Borussia y el 2-3 del Betis después de una contrarremontada. ¿Mucho o poco? A la vista de los rivales, yo diría que el saldo es escuálido.

De los 25 partidos disputados el Madrid ha ganado 14, el 56%. No ha ganado ninguno que haya empezado perdiendo y solo uno ha sido capaz de empatarlo (Borussia). O sea, que cuando la cosa empieza torcida, las decisiones adoptadas, cuando las hay, desde el banquillo aportan cero.

La concentración y la irregularidad.

Un día podemos ver una buena versión del Madrid y tres días más tarde un esperpento. Hay ejemplos. Uno llamativo, 21/10/2020: Real Madrid 2-Shakhtar 3. Cuatro días más tarde: Barcelona 1-Real Madrid 3.

Y no es el único, sólo tienen que buscar. 29/11/2020: Sevilla 0-Real Madrid 1. Tres días más tarde: Shakhtar 2-Real Madrid 0. Incluso dentro de un mismo partido, el Madrid suele hacer varios partidos. A minutos estimables, incluso de gran juego, no es extraño que les sigan esperpentos como, por ejemplo, el partido contra el Betis o el sustarraco del partido contra el Inter en Valdebebas.

Triunfos importantes contra los (posiblemente) otros tres mejores equipos de la liga, en los que hay concentración de principio a fin, se mezclan con derrotas infames contra rivales inferiores, incluso con pocos días de diferencia. Inicios sonrojantes en partidos “fáciles” ante rivales sin nombre. Ausencias inexplicables a mitad de ciertos partidos.

Zidane sigue contando con Isco, a pesar de los pesares

Total falta de iniciativa para cerrar partidos dominados. No sé a ustedes, pero a mí ese cuadro me da para un equipo poco trabajado, reguleramente entrenado y muy entregado a las musas de sus mejores jugadores.

Sostenella y no enmendalla

Ya sabemos que tanto Isco como Marcelo son dos jugadores muy de su agrado. Otros, con rendimientos parecidos al de ambos, no han tenido tanta suerte. Están fuera, vendidos o cedidos.

Si nos guiamos por la meritocracia que se esgrime para justificar lo de Bale o James, estos dos deberían haber seguido su camino. Pero ya hemos visto que no ha sido así. ZZ se ha quedado con ellos porque le gustan. Vayan ustedes a saber por qué.

Pero, siendo esto muy decepcionante, lo malo es que sigue contando con ellos. Marcelo hasta la jornada 11 se turnaba con Mendy. Tan es así, que de esos 11 partidos, en cinco fue titular Marcelo y en los otros seis, lo fue Mendy. Pero acaecieron varios partidos con derrotas infames, culminado con lo del Alavés, y a ZZ se le debieron subir sus atributos a la altura de las anginas y decidió prescindir de ambos.

Fue cuando vimos lo mejor del Madrid de esta temporada. Con la tempestad amainada, Zinedine, inasequible al desaliento, volvió a recuperar a Marcelo contra el Elche, a pesar de datos, rendimientos y resultados. ¿Por qué? ¿Y por qué no es tan magnánimo con otros jugadores? Y no hay mucho más que decir.

La cosa táctica

Les reconozco que no tengo ni repajolera idea de táctica ni de esas cosas de las que hablan los expertos y los ejpertos tipo Maldini. Yo veo los partidos y los disfruto o los padezco.

Dentro de mi ignorancia reconozco que no termino de entender el plan consistente en centrar de manera compulsiva, sobre todo cuando los partidos no se dan. Supongo que deben ser las instrucciones del entrenador pues el tema es repetitivo. O tal vez sea la falta de ellas, pues el centro con destino aleatorio es el recurso más fácil cuando no hay otras alternativas. Y tal vez no hay alternativas porque no hay plan, no hay entrenamiento, no hay ideas, no hay estrategia. Y si lo hay, poco o nada se nota.

Pero seamos magnánimos, pensemos que esta manía compulsiva obedece a una idea. Llegados a este punto alguien debería recordarle a Sisú que a los mandos de los centros no están ni Michel ni Gordillo ni Beckham.

Y que entre los destinatarios de los centros tampoco están Santillana, Hugo Sánchez, Van Nistelrooy, Zamorano ni, por supuesto, Cristiano Ronaldo. Es más, lo normal es que en esas situaciones no haya nadie al remate porque nadie hay que sea rematador.

Tampoco entiendo muy bien la enajenación en los inicios de varios partidos. Demasiados partidos. ¿Advierte a sus jugadores en el vestuario? De ser así, ¿por qué se lo permite? ¿Si los advierte y no le hacen caso por qué no hace modificaciones? O tal vez lo ve pero no sabe cómo corregirlo y hace lo mismo que en el partido de Champions contra el City: pasear la banda o ver crecer el césped.

Los niños

La directiva, tiene un plan. Sisú, tiene otro muy diferente. Ni siquiera el gran Fede Valverde parece ya ese centrocampista que asfaltaba rivales. Ahora es, habitualmente, suplente setentaycinco minutista.

De Odegaard, casi mejor ni hablar. Con decir que Isco está por delante de él, ya es suficiente. Del Vinicius que tanto nos gustó con Solari, nada. Jovic, en Alemania. Jovic no merecía minutos porque no rendía, pero Marcelo sí los ha merecido. Agárrenme esa mosca por el rabo.

Militao, que solo una vez jugó tres partidos seguidos, ha quedado para que el bufón “Látigo” Serrano haga chistes. Odriozola, no existe. Todos ellos, salvo Fede y Vini, con menos minutos que Isco y Marcelo. Otros están cedidos por esos mundos de Dios. Algunos de ellos, todavía jugadores del Real Madrid, atizados inmisericordemente por zidanistas (“dizque” madridistas) que se alegran de su fracaso. Para algunos, todo vale con tal de darle la razón a su ídolo.

Vinicius y Rodrygo, de los pocos jóvenes que aún cuentan para ZIdane

Ninguno parece valerle de manera incuestionable. Todos aparecen y desaparecen en las alineaciones o en los cambios en distinta medida. Sí, ya sé que algunos han tenido lesiones más o menos largas. Lo que llama la atención es que algunos se lesionan, se recuperan y juegan (Hazard); otros se lesionan, se recuperan y no juegan (Odegaard).

Dice el zidanismo que ZZ sabe porque los ve entrenar y nosotros no. Pues ya me gustaría a mí saber qué es lo que ve ZZ en los entrenamientos para preferir a Isco antes que Odegaard o para haber dado la titularidad a Marcelo en seis partidos, a pesar de los negros antecedentes del brasileño. Y puestos a querer saber, ya me gustaría a mí saber que no vio en Llorente para venderle.

Temo por la carrera de todos ellos, incluyendo la de Fede, si Sisú continúa a machamartillo con sus pretorianos. Y, francamente, yo, de ser el prometedor Kubo, me lo estaría pensando porque, estimados zidanianos, no es solo la falta de continuidad y confianza, no; es el mensaje dado a propios y extraños y que se puede resumir en que Isco, desecho de tienta, está por delante de Odegaard o que Reguilón, con un rendimiento infinitamente mejor que el de Marcelo, fue vendido.

Pero sobre todo lo que me resulta desconcertante es la escasa, nula o negativa mejora que todos han experimentado con ZZ. Sí, Fede, ya. Del año pasado a este hay una abismo.

Rotaciones

Sin solución de continuidad, ZZ ha pasado del todo a la nada. De hacer cinco o seis cambios de un partido a otro, a repetir machaconamente con los mismos, salvo lesión o sanción. ¿Los perjudicados? Los niños. Carne de sustitución, de manera invariable e injustificablemente recurrente, allá por los minutos sesenta o setentaytantos.

A veces en situaciones complicadas con marcadores no favorables, a veces con partidos por cerrar y con un bagaje de minutos tirando a escaso. Los hay que directamente parecen haberse evaporado. Simplemente han sido excluidos de las sacrosantas rotaciones zidanescas.

Se lesiona Carvajal, pongamos a Lucas Vázquez. De Odriozola se suele recordar aquel partido de Mallorca. ¿Recordamos algunas andanzas de Carvajal o rememoramos el cagazo de Lucas en Supercopa? De Militao, internacional con Brasil, ni siquiera hay partidos para recordar.

Desconozco que idea tiene ZZ de lo que es rotar. Parece ser que, hasta hace nada, consistía en cambiar a cinco o seis tipos del tirón de un partido a otro. Como aquello no le fue excesivamente bien (entre otros motivos, apunto yo, por incluir en esas rotaciones a jugadores de forma, físico y  ganas, altamente discutibles), decidió que ni cinco ni seis ni dos ni una. Ninguna, salvo, como ya he dicho, lesión o sanción.

Odriozola, Reguilón y Marcos Llorente, uno sigue, en el ostracismo, los otros dos triunfan fuera del Real Madrid

Yo, en mi humilde desconocimiento, diría que una o dos rotaciones, serían muy recomendables a la vista de la amplia plantilla del Madrid y de que el reglamento permite exprimirla más.

Pero qué sabré yo que no tengo Champions y que además tuve la osadía, en su momento, de afirmar que la venta de Llorente fue una patochada injustificable. Fíjense si sé poco o nada, que si por mí hubiera sido Isco y Marcelo hubieran jugado ambos los mismos minutos: cero.

Conclusión

Supongo que, si han llegado hasta aquí, ya se habrán dado cuenta de que ZZ no es santo de mi devoción. Este ZZ y en estas circunstancias, no, desde luego. No discutiré que ha sido el ideal en un momento histórico no demasiado lejano. Como el Marqués lo fue para la Selección.

En mi modesto entender, ya no lo es. Hay síntomas, señales e indicios. Desde su vuelta el juego del equipo ha sido malo en general. Los partidos, salvo contadas excepciones, han sido apretados, angustiosos y aburridos.

Casi con los mismos jugadores de hace un lustro. No hay confianza ni oportunidades ni minutos de continuidad para los niños. Ninguno le vale para alternar con los suyos. Solo Mendy parece haberse impuesto, tras de una pérdida de puntos inaceptable por una injustificable cabezonería en jugadores al borde de la jubilación.

De Marcos Llorente no he escrito casi nada, hasta llegada estas líneas finales. Y no le he hecho porque me resulta especialmente desagradable y encabronador.  Solo añadiré que en el caso de este chaval se amasan todos los puntos oscuros y sombras de la peculiar personalidad de ZZ.

El mismo entrenador que, recién nombrado, un día entró en el vestuario del Castilla y dio la capitanía a un chaval que él había rescatado del Real Madrid “C”, equipo al que iban los menos talentosos del juvenil “A”. Aquello no gustó a alguno de los jugadores. Hoy ese chaval, de 25 años, está sin equipo. Pero Sisú, sabe.

4 pensamientos en “Pongamos que hablo de Zidane”

  1. Cómo bien anuncia el autor y luego demuestra en este EXTENSÍSIMO artículo, es antizidanista. Lo más típico en el mundo madridista es dar palos por frío y dar palos por calor. Comenzando con un gazapo, Ancelotti no fue sólo un año sino dos. En la final de Kiev medio mundo sabía que Bale no sería titular…¿que luego resolvió? Para eso se le paga no? Luego de esa final, se observaba un Zidane fundido, al que se le criticó por H y por B. Dice el autor que a los minutos de la final nos dejó agarrados de la brocha ¿Hubiera sido mejor que nos hubiera dejado quince días antes del inicio de la temporada? No lo creo, se fue en silencio, dándole tiempo al club a reformar el año. ¿Quién le puede culpar de no querer ser el que limpie a los jugadores que hicieron historia con él? Hay quien critica incluso que fuera ese día a comprar un mueble, o sea, criticamos hasta que tuviera, luego de tres años seguidos, un día de vida NORMAL. Igualmente yo sigo sin entender por qué se llama debacle, vergüenza, papelón, a la eliminación contra el City. Era lo más normal del mundo. No fueron goleados y de no haber sido por Varane ni goles hacen en la vuelta, o caballo loco Carvajal en la ida. Era una eliminación, que quitando la ilusión, al 90% era inglesa. Ocurrió lo más normal. Sobre los jugadores… cada DT tiene los suyos, y es lo más normal. Gasperini desapareció al Papu, su mejor jugador, y no se acabó el mundo. Al final Ceballos, Bale y James le han dado la razón a ZZ, y estoy convencido de que más pronto que tarde, Reguilón seguirá por ahí, dicen las malas lenguas que hasta Miguel Gutiérrez es mejor que él. Las ventas, evidentemente son cuestiones de club. Si en tiempo de crisis, te ofrecen 30 millones por Reguilón y nadie quiere a Marcelo… qué haces? Y si ya te tienes que quedar otro año con Isco y Marcelo, tienes que al menos ver si logras que puedan jugar, lo criticamos si los pone y si no los pone. Zidane seguro que tiene errores, pero hay que entender que está dirigiendo al Madrid más débil de los últimos 25 años…y que cuando mira al banco, entiende que, o muere con los que están jugando, o muere con los Mariano para empatar. Yo sé lo que yo preferiría. Repito, tiene errores, no es un genio. Yo prefiero un hombre con errores que dé títulos, que no a los sapientísimos que no ganan ni en los entrenamientos

Deja una respuesta